CAPÍTULO XXVI FUERA DEL HORARIO PERMITIDO Una de mis manos me ardía de dolor, estaba harta de querer dar lo mejor de mi para hacer las cosas llevaderas, Alex vuelve a arruinarlo todo, en estos días no le mencioné lo de ir a ver a mi familia, porque lo veía muy ocupado. ¡Si claro!, yo preocupándome por él, para que me diga que soy basura. No le haré caso, ahora mismo ire a esa puerta, si me deja en su oficina sabré cómo llegar a mi casa. -pensé- Bet, puedes abrir. -Era Mateo en mi puerta, también oí la voz de Lidia- Mis ojos estaban empapados e hinchados. –Querida Betsaida, no te pongas así, Alex es un completo idiota, no le hagas caso. -me dio golpecitos en la espalda- –¡Vamos!, ya lo conoces. Se pone así cuando está enfadado, y aquí nosotros lo hicimos enfadar muchísimo esta noche.

