Capítulo XXVII Humana Llegue hasta el bar en donde trabajaba, Juana me recibió con un fuerte abrazo, esta vez no lloré , ni siquiera de la emoción, creo que mis ojos se resecaron, quién se emocionó fue ella,no evitó llorar al verme. –Niña, hace tanto tiempo que no vienes, desde que te fuiste con ese hombre tan guapo, aquella noche. Luego me llegó la noticia de que viajaste a España. Al oir su respuesta , supuse que todos creyeron esa historia, yo había ido a España, pero realmente seguía aquí en Paraguay y en la Comunidad Alfa, en ambos lugares. No recuerdo muy bien como fue que desperté en la casa de Alex esa noche, mis recuerdos eran vagos, asique yo también creí esa historia cuando me la contaron. –Así es Juana, tuve que ir, pero por ciertas eventualidades, perdí el contacto con m

