La voz del mismo hombre que tuvo la espada en mi cuello, quien me marcó con el hierro en el hombro se hace escuchar mientras se dirige a esa voz de ángel.
—Duquesa Mónica, es un placer conocerla. Su futuro esposo de verdad que le ama, encontré este guardián para usted. Entiendo que no es el más perfecto, ha sido una aventura encontrarlo, perdí dos de mis mejores hombres cuando lo encontré —dice tal hombre, abriendo mi jaula para después, tomarme por los pies y jalarme afuera.
Me empujan para estar al lado de quien me secuestro.
— ¡Ah! Aquí está —. El hombre expresa en un tono encantado—. Su guardián e hijo del Alfa Colon, Alejandro —dice para darle una sonrisa a quien fuese.
¿Cómo él supo sobre mi padre? ¿Sobre quién yo soy?
Mirándolo bien veo que tiene una mano detrás de su espalda mientras la otra está arriba señalándome.
Moviéndome para poder tratar de ver a quién le pertenece la voz de ángel, uno de los dos hombres que me trajeron me da de nuevo con un látigo.
— ¡Agh! —Gruño al sentir el latigazo en mi espalda.
Sin tratar de dejar salir mi poder veo quien fue el que me pegó, y a la vez veo unos ojos de cachorro. Si solo pudiera librarme y eliminar a estos abusadores, matarlos y luego quemar sus cuerpos.
¿Realmente estoy considerando castigar a esa magnitud a estas personas?, me pregunto en el segundo que dejo salir un poder que nunca practico, pero conozco que lo he tenido todo este tiempo. Soy hijo de un Alfa, es esperado de mí tener más poderes que cualquier otro en mi especie.
Pero para poder terminar todo esto, y librarme de estos tengo que planearlo bien, a lo mejor me dejan ir si actúo como si estoy herido.
A punto de actuar una mirada muy singular se posa en mí. Es aquí cuando veo la mujer más preciosa que jamás haya visto. Entonces pronuncio “Mate”, con un gruñido de Alfa.
Sintiéndome cautivado por esta belleza de mujer de perfecta estatura, cuerpo en proporción, de piel blanca, por lo que veo su piel debe de ser suave como algodón, labios rosas pero finos con ojos azules, pelo rizo del color rubio, de olor ambrosíaco me deja embriagado por la necesidad de tenerla en mis brazos.
Esto no era lo que yo deseaba, nunca pensé que mi pareja sería humana, pero si he escuchado de muchos que se mezclan con ellos, ahora que la he venido a conocer la deseo solamente para mí.
Los hombres me empujan un poco para estar más cerca de ella, y el controlarme se me hace casi imposible. Espero por ella mientras me fijo solo en esos ojos que me regresan a una mañana llena de felicidad.
¿Y si me porto como un guardián? En la posición en la que estoy sería mi mejor opción. Ella es mi Luna, con ella podré hacer todo lo que es necesario para liberar a esta gente, pero entonces me pregunto; ¿si hago lo que ella desea, me aceptaría como su Mate?
De muchas cosas que he escuchado en la aldea que solía trabajar una de ellas es que, si es de uso ser vendido y si eres un hombre lobo como yo, puedes funcionar como un guardián para alguien de alta sociedad.
Mirando a mi Mate, recuerdo lo que me dijeron anteriormente, o por lo menos lo último que escuché.
“—Duquesa Mónica.” Fue lo que el guerrero dijo al dirigirse a mi Luna.
Si ella es de ser princesa o hasta reina, entonces espero que nadie haya escuchado mis palabras de declaración en quien ella es en mi vida. La estaría poniendo en peligro si supieran quien ella es para mí, sin embargo, su nombre sigue siendo repetido en mi mente. Mónica.
Decir su nombre en mi mente suena exquisito.
Entonces, ¿mi Luna está comprometida con un Príncipe? Debo conquistarla y hacerla mía sin dudar de que la amo.
Decidido en actuar como su guardián perfecto para conquistar a mi Luna, y planeando mejor cómo hacer para liberar a los esclavos que todavía están aquí, me estiro a mi tamaño completo. El guardián que protege a mi Luna es un Alfa.
No conozco si los humanos saben del orden de poder de mi especie, todo lo que sé ahora es que debo seguir el comando de asistir a mi Luna. Todo lo que sé de los humanos es que se creen superiores a cualquier r**a, cuando en realidad somos nosotros más que ellos.
—Duquesa Mónica —. El guerrero llama la atención de mi Luna con tono rudo, yo le doy una mirada mortal y dejo que mi poder lo asuste.
Cuando él siente mi poder, toma dos pasos a mi lado, siento entonces otro latigazo en mi espalda, causando que me olvide de mi poder. Los que me rodean toman pasos para alejarse de mí.
Poniendo mis pies firmes, volteo para ver a mi Mate, me empiezo a calmar. El tenerla cerca me ayuda con estos abusadores. Tan adorable que se ve mi Luna en su traje rosita.
Volviendo mis ojos a los azules de ella es que me entero que me ha estado mirando con curiosidad. Perdidos ambos en nuestras miradas, el hombre que me ha venido a vender aclara su garganta para llamar la atención de mi Luna una vez más.
—Bueno, aquí lo tienes con sus papeles de nacimiento y todo, Duquesa Mónica—. Él se acerca a ella más otro hombre que tiene armadura entera puesta, toma los papeles sin respeto pues se los arranca de las manos.
Él mira los documentos para entonces, dirigirse a mí. —Alejandro, si alguien trata de hacerle daño a la Duquesa, te matamos —, mira a mis ojos después de hablar para terminar por añadir —, ¿lo he dejado claro, perro guardián? —. Pasa los papeles a uno del ministerio de la iglesia que está detrás de él.
Volviendo con autoridad en mi pose le digo: —Entendido —. Traga pesadamente mi mirada después de mi respuesta.
Bien echo en temerme, humano.
Entonces el hombre de un solo ojo se decide por hablarle a mi Luna con una sonrisa de malicia —. ¿Sabe qué es un perro guardián, verdad, Duquesa? Hombre se ve por fuera, pero vale lo mismo que un perro de las calles.
Me basta ver la cara de mi Luna para darme cuenta que ella no desea tener nada más que ver con él. Lo cual me hace gruñir al hombre idiota que toma unos cuantos pasos cerca de mí, y es aquí donde tomo la oportunidad en darle un puñetazo con mi mano izquierda, haciendo que vuele lejos de nosotros.
En el suelo, gimiendo de dolor, maldiciéndome mientras se daba vuelta en el suelo por el dolor que le causó mi único golpe es cuando escuchó a la voz angelical de mi mate, la cual me hace devolver mi atención completa a ella.
—Gracias, señores —dijo —. ¿Alejandro? —Finalmente, me llamó —, soy la comprometida del Príncipe Philip, me llamo Mónica, mi comprometido te mandó a buscar y desde hoy me cuidarás —. Dice acercándose dos pasos a mí para extender una mano —. Espero podamos ser buenos compañeros.
Tomando la mano de ella, me arrodilló en una pierna y bajo la cabeza.
—Será mi mayor placer, mi Duquesa.
Los dos hombres se ríen y yo gruño fuerte, moviéndome hacia ellos, paran de repente y tratan de tomar las armas para hacerme daño, pero aquí es donde el otro que me dio las órdenes les grita.
—Abstente de actuar en contra de la lealtad del guardián de tu Duquesa, él ha aceptado matarlos a ambos si es necesario para proteger la integridad de Duquesa.
Los hombres no contestan, pero sí empiezan a retroceder. La Duquesa toma la cadena que está en mi cuello como un collar, pero al hacerlo todos gritaron.
— ¡No!
El mundo se quedó quieto, mirando cada acto que yo hacía mientras mi Luna se vio en completo terror, hasta los que me rodeaban pararon lo que hacían, yo simplemente crují mi cuello hasta que escuché el sonido que le continuaba con el sentimiento más relajante y agradable.
Moviendo mis ojos le pregunto al guardia de mi Mate.
— ¿Permiso en hablar libremente?
Él me miró y respondió con la mano en su espada. — ¿Qué deseas preguntarme, perro?
—No actuaré de ninguna forma que no deba, ¿tienen una soga para ponerme? —Él une sus cejas indicándome que fue tomado por sorpresa con mi pregunta, más yo añado. —Dolerá menos y podré proteger a mi Duquesa mejor.
Él desvía la mirada y le dice a quién me vendió —. Trae una ahora.