Capítulo 7: Beta Pablo Quijote

1538 Words
ALEJANDRO Antes de entrar a esta habitación, el Padre se jactaba de la última realeza a la que pudo masturbar y, honestamente, me disgustó escucharlo, pero juré en mi mente que no permitiría que esto le sucediera a mi Mate. Eso fue lo que me dije, más ahora al frente de mi Mate no deseo hacer de su primera vez algo terrible. No importa la decisión que tome, todo saldrá bien, pero si deseo hacer un esfuerzo, y lo que debo hacer es ayudarla a sentirse mejor con lo que me preguntó. Tomando su mano le besó la palma y le digo; —Mónica, solo deseo hacer de esta experiencia algo especial, si tengo experiencia pero tú eres mi Mate, ¿sabes que significa un Mate? —La miro con ternura, y veo que ella está pensando en su respuesta. —No, pero deseo saber—, mira hacia abajo y parpadea rápido. Me río entre dientes al ver su expresión de sorpresa mientras le digo, —un mate es la otra parte de alma perfecta de mi especie, hombre y mujer lobos, es nuestro regalo predestinado a cada uno de los de mi especie, y tú eres la mía—. Ella mueve la boca para hablar, pero en vez de eso, cierra sus ojos y me dice con nervios—, en otras palabras, ¿soy tu amor platónico? —Le doy una sonrisa llena de amor. Mónica levanta su rostro para abrir sus bellos ojos azules, y es que en mi mundo solo existe ella. —Sí, mi Luna, eres mi todo, y solo deseo proteger tu virtud, y brindarte una experiencia que nunca olvidarás. Solo conmigo, pero necesito que me confíes. Nunca tuve que hacer esto, pero si conozco cómo hacer que otros de título más bajos no puedan hacerme daño, en silencio usaré este poder. Como Alfa puedo hacer que otros se hagan parte de mi tribu, pero para que esto ocurra tengo que tener su confianza, confianza que no he obtenido todavía de quienes viven aquí. Cerrando mis ojos, queriendo encontrar mi lobo, es ahí donde envío un link como Alfa para hablar a los lobos de otros que están sólo a unas puertas de madera. “Les solicito a todos ustedes que tengan respuestas a mi llamado de saber que soy Alfa, y que estoy con mi compañera predestinado. Si desean libertad, si desean terminar con el gobierno de los humanos, sepan que pueden unirse a mi revolución y a mi nueva manada. Desdichado, si me entero de que alguien divulgue esta información a un humano, le mataré. Si niegas esta invitación, aun así saldré con mi Luna viva y crearé nuestra manada de una forma u otra.” Al dejar el enlace entre los otros lobos conmigo abierto, me dice un lobo. “He escuchado de ti, el último Alfa de la última manada del bosque de Ambroz Valley, estaré de camino en chequear lo que te está pasando. Cuando era un cachorro mis padres deseaban unirse a tu manada, y deseo restablecer a mi familia en una manada que fue una vez de esperanza, ¿me aceptas?” La desesperación, el anhelo de ser parte de un hogar fue claramente escuchado en su voz, y su dedicación para su familia es admirable de mi parte. “Ven y te daré la iniciación de nuestro nuevo hogar, nuestra manada será llamada Perla de Sangre, y nos encontraremos pronto para seguir nuestros diálogos.” El único quien contestó, dejó el enlace abierto mientras yo me moví para extender una garra, cuando escucho la puerta abrirse para mostrar a un joven similar a mi de altura, pelo marón un poco largo, ojos marones con cara redonda. Es hombre de cuerpo fuerte, pero delgado y en ropa sucia sin zapatos, encadenado me da una sonrisa llena de alegría en su expresión que solo demuestra pereza. ¿Cuantos años él ha estado sufriendo en estas condiciones?, me pregunto con dolor. Este joven merece ser importante, y recordándome como me educaron en conocer lo que un Alfa puede hacer, he decido tomarlo como mi Beta. “Extiende tu mano, te haré mi Beta, y nos haremos una mejor vida pronto.” Sabiendo cuán feliz le hice, me responde con felicidad, mientras expone su mano, “sí, Alfa, mis padres eran de sangre Beta, y Gamma, seré tu fiel amigo, nuestra Luna será tratada con mucho amor. Estos quienes están cerca, no dejaré que vean mucho. Usen la ropa de cama para minimizar exponerse. Cortándole la muñeca con mi garra le pregunto; “¿cómo te llamas?” Él extiende su garra para hacerme lo mismo y me dice, “Pablo Quijote”. Me sostiene la mano y siento el poder de Alfa. “Yo, Alejandro Vázquez, Alfa a la manda Perla de Sangre te inició como mi primer m*****o y te doy el título de Beta, Pablo Quijote.” El poder que unió Pablo y a mí se sintió por todo el lugar, y rápido, una nueva sensación entre los lobos empezó a ser reconocida tan fuerte haciendo a que un hombre hable con autoridad. —Ven y pongan orden a los demás. Esta acción es muy importante para dejarla ser actuado en soledad—. El sonido de plata en el suelo es escuchado, y Pablo entonces toma un segundo en pedirnos; —Duquesa, por favor salga del baño, pues su deber no ha sido completado —, hace una reverencia como Beta que es. Se gira para irse y es entonces cuando decido hablarle a mi Luna. —Si me permites, yo salgo primero, ¿y tú me puedes seguir? —Ella me da una sonrisa tierna y me mira con ojos de seguridad. Saliendo me siento en la cama, y Mónica me sigue para subirse a la cama, por nuestra gracia la cama tiene sábanas, aunque no sean finas serán lo mejor esta noche, la cama está pegada al lado de la pared. Esto nos dará más privacidad a mi Luna y a mí mientras le doy amor hasta poderla marcar. Estirándonos, ella se pone en medio de mí y la pared, mirándome un poco escuchó algo que me da un poco de paz. —Si no lo hacen ahora entro yo mismo para hacer que ellos actúen —. Indica de lejos un hombre de mayor de edad, es definitivamente el padre que estuvo en la sala. “Pablo haz que él tome un tiempo, haré ahora lo que él desea, pero no deseo más interrupciones. Escuchó un gruñir de quien solo pudo pensar que es Pablo. Rápido tomo la espalda de mi Luna, acariciándola, tomo sus labios en los míos y empiezo a jugar con su lengua. Poco a poco siento los nervios de mi Luna bajar. Mi Luna estaba demasiada nerviosa, y este proceso le dolerá aún más pero tengo que protegerla, esperando que esté viejo se vaya será más difícil, pero Pablo hace un enlace. “Tuvo que irse pues se cansó, pero está él ahora en la puerta esperando escucharlos, para entonces enviar a la Madre Luisa.” Sonriendo a las noticias le digo a mi Mónica con ternura y dándole el espacio para respirar. Sus mejillas están rositas, escucho a su corazón latir, su olor a miedo está mezclado con nervios, con deseos carnales, y con ansiedad por lo que le haré. Moviendo mi cuerpo para que esté yo más encima de ella, muevo mi mano para el trasero de Mónica, sosteniendo su nalga con fuerza, le doy un pequeño gruñido posesivo, "mía", le declaro con la fuerza de mi poder Alfa. Su piel reacciona a mi control, a nuestra unión como el Alfa y Luna, ella será mía permanentemente. Con su voz tierna me habla suavemente. —Alejandro, si esto dolerá mejor que me lo hagas sin pensar y me dejes dormir para sanar el dolor, el besarme no es necesario—. Le doy otro beso y le respondo honestamente y con deseos de tener más de ella. — El hacer el amor no duele, mi querida, es el acto de unirnos que dolerá por un momento y le seguirá un deseo incomparable de puro éxtasis—. Mónica trata de ver por detrás de ella. Yo le respondo la pregunta que no me ha preguntado, pero la veo en sus ojos—. El padre está en la puerta ahora, no deseo hacer las cosas con prisa, pero si te deseo, mi Mónica. Muevo mi mano para seguir masajeando sus muslos que me tienen loco de explorar con mi boca, Mónica se mueve de un lado para dejarme por completo encima de ella, aguantando su pecho me dice con vergüenza en su tono. — ¿Podré disfrutar de este placer como lo has disfrutado tú anteriormente? —La beso para dejarla sentir más de mis deseos. Al remover mis labios de los suyos empiezo a besar su cuello y bajando al lugar en el que pondré mi marca le digo; —lo que tuve será nada en comparación al amor que yo te daré en esta noche, mi Luna—. Le beso en el lugar exacto que marcará haciéndola gemir suavemente.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD