Capítulo 6 — Home run, Liv.

1357 Words
—Alex, acá está el horario de mi hija. —Abro los ojos sorprendida y, al mismo tiempo, indignada porque mi papá ya tenía todo planeado y yo no tenía ni idea. Los tres estábamos en su oficina y yo había decidido unirme a ellos solo para asegurarme que al tonto con el que me había acostado no se le ocurriera meter la pata— Cada cosa que hace Liv está escrito aquí, así que no habrá problema para que lo memorices y... —Y Liv tiene boca y pensamientos propios, papá. —Lo interrumpo un poco molesta. Digo, su intención era buena, pero el hecho de que ahora tendría al tal Alex vigilando cada paso que daba me tenía los pelos de punta y no podía hacer nada para evitarlo— ¿Cómo rayos pudiste crear un cronograma con mis movimientos diarios? Mi padre rueda los ojos y vuelve a tomar la carpeta en sus manos. —Si me dejaras terminar, podrías escuchar la información completa. —Me regaña y yo me cruzo de brazos— No son tus movimientos, son tus actividades. La universidad, tus prácticas de gimnasia, la beneficencia y otras cosas que normalmente haces. Es la misma temática que con los demás, ¿por qué te molesta tanto? Rayos, debo tranquilizarme o realmente me castigarán. —Es solo que... —Piensa, tonta Liv— Me habría gustado comentar esas cosas con… —Alexander Green, señorita Walker. Sí, claro. Tan culto y te aprovechaste de una joven ebria. ¿Se aprovechó, Liv? —Eso, el señor Green. No son solo mis clases, sino también las salidas con mis amigas, las visitas al gimnasio, buscar a Amara y a Mónica, llevar a Cian a prácticas... En fin. Realmente no tenía que hacer nada de eso, ya que mis amigas podían ir perfectamente solas a clases y Cian tenía quien lo llevara, pero ni muerta iba a permitir que ese hombre se quedara más tiempo en esta casa. Tenía que irse. Y si yo no lo podía echar, pues él tendría que irse solito. —¿Estabas encargada de todo eso? —Pregunta papá confundido y yo asiento, sintiéndome mal por mentirle. Afortunadamente, mamá no estaba aquí para desmentir mis palabras— Bien, supongo que puedes organizar tu horario de nuevo. Háblalo con Alex y recuerda organizar sus días libres. —¿Todos los días pueden ser sus días libres? —Pregunto intentando ser tierna y papá sonríe, pero luego me mira serio. — Por favor, Liv... Estoy intentando no ser tan invasivo en tu vida. Solo, inténtalo. ¿Pero por qué justamente con él, papá? —Bien, bien... Solo estaba bromeando. —Respondo con una sonrisa falsa y dejo que me dé un pequeño beso en la frente antes de despedirse de Alex y salir de la oficina. Dejándonos solos. De inmediato, el ambiente entre los dos se vuelve tenso e incómodo. Y no era para menos. —¿Se puede saber qué diablos haces tú aquí? —Pregunto apuntándole con mi dedo índice, pero él no me responde— ¿Cómo rayos supiste dónde vivía? Peor aún, ¿cómo hiciste para que mi padre te diera trabajo? —Señorita Walker, si así lo desea, podemos hablar sobre su horario. —Lo miro con la boca abierta al ver cómo había ignorado todo lo que le había dicho— Así podré prepararme y brindarle un servicio de primer nivel. ¿Servicio de primer nivel? ¡¿De qué maldito primer nivel estaba hablando?! —¿Acaso tienes un problema en tu cerebro? ¿No escuchaste lo que te pregunté? —Ahora estaba más enojada que nunca— No te quiero aquí. Por favor, vete de mi casa. —Si le parece mejor, también podría enviarme la información por correo electrónico, así no tendría que… —¡No me interesa el estúpido cronograma! —Exclamo casi gritando, pero luego me calmo porque no quería llamar la atención de nadie en casa— ¡Vete de aquí! No quiero que trabajes con nosotros. Jamás podría trabajar con el hombre con quien me acosté borracha. —Lo lamento, señorita, pero no puedo hacer eso. —Una vez más, mi boca cae al suelo con su respuesta. ¿Qué? —¿No te irás? —Él niega con la cabeza y entonces todo hace click— Tú lo planteaste, ¿cierto? —¿Qué? —Lo que pasó. Lo planeaste. ¡Eres un bastardo pervertido! —Lo acuso y por primera vez desde que llegó, Alex frunce el ceño y me mira como si me hubieran salido dos cabezas— Tú planeaste emborracharme y luego llevarme a la cama. ¡Te aprovechaste de mí! Tenía que hablar bajito porque no quería que nadie más supiera esto, pero él sí que me había escuchado fuerte y claro porque da dos pasos firmes hacia mí, enfrentándome. —Sí, porque cuando fuiste a hablar conmigo no estabas volando por los cielos, ¿cierto? —Lo miro ofendida, pero no podía refutar ante eso— Escucha, yo no planeé nada. También es una sorpresa para mí tener que cuidarte todo el día. Cosa que necesitas con urgencia porque mira dónde terminaste por no saberte controlar. Pero qué... ¡Este maldito, hijo de...! —¡No conoces nada de mí! —Ni tú de mí. —Me calla con sus palabras, poniéndose firme e intentando intimidarme gracias a su gran altura— Si la señorita no quiere que la escolte, pues vaya con el señor Walker y cuéntale las razones; de resto, no me iré de aquí. Aunque ganas de irme no me faltan, créame. Él no... No se irá... Es un maldito odioso. ¡Lo odio! Estoy a punto de gritarle que efectivamente iría a contarle todo a mi padre para que se fuera de aquí de inmediato, pero en cuanto pienso en todas las cosas que me caerían encima cuando supieran lo que pasó, de inmediato me detengo. Sería mi fin. Jamás me dejarían salir de casa. Ni siquiera para ver la luz del sol. Maldita sea. Una vez más, lo apunto con mi dedo índice y, en forma amenazadora, le digo: —Bien... ¿No te irás? Perfecto. —Sonrío y tomo la dichosa carpeta con mi cronograma en las manos— Veamos cuánto soportas siendo mi guardaespaldas. Spoiler: nadie ha durado más de un mes... Ahora vamos, llévame a casa de Mónica. Tenía que ver cómo demonios me deshacía de él sin que papá descubriera mi affaire con su nuevo empleado. —El señor Walker me indicó que mis labores iniciarían el lunes y yo... —¡Entonces vete de aquí! No quiero verte. —Exploto de una y le hago un gesto con la mano para que me deje sola, pero él no parecía sorprendido por mi actitud, ni mucho menos intimidado. Esto sería más difícil de lo que pensé. Ves, Liv, es por esto que no se deben romper las reglas. Estoy esperando que el chico de ojos grises finalmente decida salir, dejándome sola, pero antes de que lo hiciera, vuelve a caminar hacia mí y, sin decir ni una sola palabra, toma de nuevo la carpeta entre sus manos, solo para alejarse una vez más. Y antes de salir por la puerta, se gira para verme y, con completa seriedad, me dice: —Me la llevaré porque algo me dice que no me dará un nuevo cronograma. —Te daría un mapa para que fueras al triángulo de las Bermudas. —Respondo sin siquiera mirarlo, todavía enojada con la situación. De paso, grosera. —Que tenga un buen día, señorita Walker. Le prometo realizar un buen trabajo para su satisfacción. Me retiro. —Y después de esas palabras, finalmente me deja sola en la enorme oficina de mi padre. Con el corazón acelerado y los pensamientos revueltos. —Ahora sí la sacaste de Home run, Liv. —Me regaño a mí misma— Ahora sí pagarás tu karma por haberle mentido a mamá y a papá. Mi guardaespaldas fue mi affaire. Tuve sexo de una noche con mi nuevo guardaespaldas. Increíble. ¿Dónde están las cámaras?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD