—¡Liv, amiga! ¿Qué tal tu fin de...? Oh. —Mónica se detiene justo cuando corría a abrazarme. Frunce el ceño y mira al hombre que había abierto la puerta del auto para ayudarme a salir— ¿Él no es...?
—No es nadie, vámonos. —Respondo de mal humor y empujo a mi amiga lejos de él.
Obviamente, Alex no dice nada; eso es lo que había hecho durante todo el camino a la universidad y esperaba que se mantuviera así. Todavía me daba golpes en la cabeza por haberme metido en esta situación.
A veces incluso quería ir a contar todo y así librarme de él, pero sabía que al final la peor parte me la llevaría yo, ya que papá me encerraría de por vida. Así que, por ahora, solo podía soportarlo y hacer que él mismo renunciara a ser mi guardaespaldas.
Ojalá lo hiciera ahora mismo.
—Ahora entiendo la razón por la que te desapareciste el resto del fin de semana. —Comenta Mon con la boca abierta, una enorme sonrisa y su energía al máximo— ¿Quieres explicarme por qué el candente hombre del bar al que te follaste te trajo a la universidad?
—Shh... ¡Cállate! —Sin perder el tiempo, tomo del brazo a Mon y la jalo al baño, el cual afortunadamente estaba vacío. Aún así, me aseguro de revisar bien los cubículos— No quiero que menciones eso nunca más. No pasó. Punto.
—Vale, vale, lo he captado. Aun así, explícame qué está pasando. —Pregunta ella con el mismo humor chispeante de antes, pero respetando un poco más— ¿Es él, cierto?
—Desafortunadamente para mí, sí lo es. —Ruedo los ojos y refunfuño una vez más. Desde que desperté esta mañana había estado de un humor tan pésimo que hasta mi propio hermano me había echado de su habitación, y eso era impropio de él— No sé cómo demonios pasó, pero papá lo contrató como mi nuevo guardaespaldas.
—¡¿Qué?! —Pego un brinco por el grito que había dado mi amiga. Sabía que se pondría así, por eso no les había dicho nada— ¿Ahora tendrás a ese semental cuidándote todo el día? —Asiento con los brazos cruzados— Aunque se ve bastante joven, no es el típico hombre que el señor Walker contrataría.
Eso mismo pensé yo, Mon.
—¿Verdad? Papá dice que fue a la academia militar y que estuvo en fuerzas especiales o algo así. Según él, tuvo en cuenta la edad para que fuera más fácil para mí llevarme bien con él.
—Y vaya que te llevaste bien con él. —Se burla y yo la miro mal.
—Mon. —Advierto y ella levanta ambas manos— De todos modos, no se quedará aquí por mucho tiempo.
—¿Le dirás a tus padres lo que pasó con él?
—Ni muerta. ¿Sabes lo que me harían? No. —Niego y me giro para verme en el espejo. Hoy realmente me había esforzado en verme decente, ya que ni siquiera quería salir de la cama— Si yo no puedo echarlo, que él mismo se vaya.
Y entonces Mónica parece recordarlo.
—Oh, ¿estás pensando en usar mi plan para espantar a mis niñeras? —Asiento con una pequeña sonrisa en mis labios— ¿No estás algo grande para eso? Además, que ese hombre sea tu guardaespaldas no parece ser tan malo.
—¿Cómo que no? Se aprovechó de mí mientras estaba ebria.
—Sí, claro... Él se aprovechó. —Miro a Mónica ofendida por su duda y decido no decir nada más porque en el fondo sabía que ella tenía razón en dudar. Hasta yo misma dudaba— Vamos, Liv, te vas a arrugar rápido si sigues poniendo esa cara. Olvídate de ese perfecto pedazo de carne y vayamos a clases. Recuerda que hoy tenemos que ir a casa de Amara.
—Vale. —Accedo y decido olvidarme del tema por un momento.
Sin embargo, mi mejor amiga tenía otros planes.
—Ya quiero ver la cara que pondrá Amara cuando sepa todo.
Y sabía que seguiría así durante todo el día.
[...]
—¿Le escribiste? —Le pregunto a Mónica mientras revisaba mi teléfono.
Afortunadamente, salimos temprano de clases, así que podría ir a casa de Amara un rato y luego a mis prácticas de gimnasia sin ningún problema.
Salvo por él...
—Sí, Amara está recogiendo sus cosas. Viene para acá.
—Liv... —Giro mi cabeza cuando escucho mi nombre y entonces veo a Jared caminar hacia mí con gesto preocupado. Estaba vestido con su uniforme de soccer— Me gustaría hablar contigo.
Yo no.
Por tu culpa cometí la mayor estupidez del universo y ahora estaba pagando el karma.
—Dime. —Es lo único que le digo, fingiendo que no me interesaba lo que había pasado en la fiesta de Austin.
Sí, aún lo recordaba a la perfección. No dolía tanto como pensaba, pero aún tenía esa espinita clavada.
—Lo que viste la otra vez... Emi y yo...
—Lo que pase entre Emi y tú me tiene sin cuidado. —Lo corto de golpe y él se queda quieto— Ya decidiste, yo no tengo nada que ver ahí.
—Es que no fue...
—Tampoco me interesan tus explicaciones, Jared. —Respondo con rudeza. Sus amigos veían la escena sorprendidos, pues todos sabían que a mí me interesaba Jared desde hace tiempo; fue al único al que le permití acercarse a mí y no supo aprovecharlo— Ahora tengo que irme y... Oh, mira, allá viene Emi. Te deseo lo mejor. Vamos, Mon.
Mi mejor amiga asiente orgullosa de mis palabras, pero antes de tomarme del brazo, se detiene frente al chico rubio de ojos azules y suspira.
—Ay, Jared Calloway, no sabes lo que acabas de perder. —Él intenta hablar una vez más, pero ella no lo deja— Tampoco me disculparé por lo del ponche. Arrivederci.
Y entonces nos alejamos de aquel grupito de hombres hormonales que de una vez comienzan a molestar al rubio por haber quedado en ridículo por mí. Incluso ni siquiera le prestó atención a la joven y hermosa asiática que había venido a saludarlo.
Pobre Emi.
Yo también estuve allí.
—Dos encuentros en un solo día. ¡Hoy estás en llamas, diosa Walker! —Exclama Mon y yo vuelvo a rodar los ojos.
—No me llames así.
—¡Llegué, estoy aquí! —Amara finalmente hace acto de presencia y parecía haber corrido para poder llegar a tiempo. Tenía varias carpetas con hojas sueltas que estuvieron a punto de salir volando, por lo que tuvimos que ayudarla— Lo siento, tuve que tomar apuntes.
—Está bien, amiga. No te perdiste nada importante. —La reconforto.
—¿Cómo que no? —De nuevo, Mónica estaba en su prime— Hoy Liv ha tenido un día increíble.
—Horrible, querrás decir.
—¿Qué pasó? —Pregunta Amara con curiosidad— Odio no tener clases compartidas con ustedes.
—Acaba de humillar públicamente a Jared. Tenías que ver su cara cuando Liv lo ignoró a lo grande. —Amara abre la boca y me mira sorprendida, pero al mismo tiempo orgullosa. Ella sí que no soportaba a Jared— Pero lo mejor no es eso, sino lo que te voy a contar.
—¿Qué es?
—Amiga, no creerás quién es el nuevo guardaespaldas de Liv.
Amara mira hacia mí confundida; yo estaba a punto de quedarme calva.
—¿Tienes un nuevo guardaespaldas?
—Por desgracia.
—Y lo mejor es de quién se trata.
—¡Ya cuéntame, Mónica, me tienes en ascuas! —Exclama mi amiga irritada por tanto alargue.
Y eso a Mónica le encantaba. Ella amaba ponerle drama a todo.
—Es... No, no te lo diré. —Amara la mira confundida— Será mejor que lo mires por ti misma.
Y antes de que podamos decir algo más, la pelirroja llena de energía inagotable nos toma a ambas de los brazos y nos obliga a caminar hacia el estacionamiento, donde probablemente estaría esperándonos el mayor de mis problemas.
El hombre al que quería desaparecer de mi vida.
Amara no entiende nada cuando estamos justo frente a él, pero es porque estaba de espaldas. Sin embargo, cuando se da vuelta y nos visualiza, la boca de mi amiga cae de golpe al suelo.
—No. Puede. Ser. —Y entonces me mira fijamente.
—¡Sí! ¿No es emocionante? —Pregunta Amara emocionada y tanto Alex como yo no hacemos ningún movimiento. Él parecía sorprendido y asqueado ante la escena que estaban formando mis amigas, aunque no estaba tan segura. Él no hacía ningún gesto con su cara— Se conocieron en un bar a las afueras de la ciudad y ahora es tu guardaespaldas... ¡Es genial!
—Es ridículo y si no te callas ahora, juro que me iré caminando. —Me quejo una vez más y finalmente Mónica se calla— Vale, vale... No tienes porqué ponerte de mal humor, Liv.
—Pero... ¿Sí es él?
A este punto no entendía por qué hablaban como si él no estuviera presente.
—Sí, Amara, es él. El hombre del bar y ahora es mi guardaespaldas. No es para que se pongan así. Ahora tú. —Miro con severidad al hombre de ojos grises, quien seguía igual de inmutado que siempre— Llévanos a casa de Amara. Te envié la dirección por mensaje.
Me habría gustado que el chico me hubiera hecho caso de una vez, pero me sorprende al negar con la cabeza.
—Tiene práctica de gimnasia en tres horas.
—Sí, ¿y?
—Si nos desviamos podría llegar tarde y su padre me dijo que...
—¡Y a quién le importa lo que diga mi padre! —Exploto sin siquiera darme cuenta— Quiero que nos lleves a casa de mi amiga y eso harás. Si eres tan bueno como dices y fuiste capaz de usar mi vulnerabilidad en mi contra la otra vez, entonces serás perfectamente capaz de llevarnos y luego llevarme a clases a tiempo. Si no eres capaz, entonces le diré a papá que no eres lo suficientemente competente como para ser mi guardaespaldas.
Ni mis amigas ni yo podíamos creer lo que había salido de mi boca. Jamás había sido severa con alguien. ¡Jamás! Pero es que este chico sí que me ponía de los nervios.
Después de verme por lo que a mí me pareció una eternidad, finalmente lo escucho suspirar bajito y deja salir un fuerte y claro:
—Como usted diga, señorita Walker.
Aff, como odiaba actuar como una niña malcriada y maleducada.
Pero tenía que hacerlo. Él tenía que salir de mi vida a como diera lugar.