Dasha maldecía mientras caminaba de la mano de Andrey. No esperaba que se le presentara en plena conversación con Kemal. Era cierto que quiso medir su nivel de posesividad, ya que recordaba perfectamente la expresión en sus ojos dos noches antes, cuando le dijo que besaría a otro hombre con la intención de dejarlo en ridículo, tal y como ella sentía que él había hecho con ella. Sabía perfectamente que sus hombres, esos que la vigilaban, le comunicarían a Andrey de aquella reunión, pero juraba por Allah que no esperaba que hiciera algo como lo que hizo. Prácticamente había dejado a Kemal con la palabra en la boca y allí parado, pues el hombre no había aceptado bien la invitación a cenar cuando Andrey entrelazó sus dedos con los de ella y le advirtió sin palabras que caminara. Gled caminab

