Cómo pedir algo cuando no estás acostumbrado a hacerlo. Andrey estaba de mal humor; habían pasado varios días y ella se había encerrado en una burbuja. Por primera vez, él se vio frustrado al no saber cómo romperla. La mercancía había sido entregada con éxito, haciendo de su primer trato un éxito, pero todo quedaba en segundo plano cuando ambos apenas habían intercambiado palabras. Compartían la mesa y luego tomaban rumbos diferentes, ocupándose de sus asuntos. Ella no se salía de su mente; no estaba en sus planes que le gustara tanto. Andrey sonrió para sí mismo. —Un gusto en medio de negocios —se dijo a sí mismo. Lo peor es que sabía que en su interior tenía una vocecita en la cabeza que le gritaba que era más que eso. Aunque él estaba en negación, la realidad es que más que un gusto

