Dasha no lo perdió de vista cuando lo vio salir del baño tan solo con una toalla cubriendo su desnudez alrededor de su cintura. No se cansaba de admirar el atractivo de ese hombre; tenía el cabello mojado, escurriéndole algunas gotas de agua que recorrían ese firme y trabajado dorso hasta perderse en su abdomen. Sin poder evitarlo, su mente la llevó a la madrugada en que había besado cada uno de esos tatuajes que decoraban su pecho y brazos, como si de una obra de arte se tratara, mientras él sacudía su cuerpo con cada embestida nueva que le lanzaba. Tragó saliva con dificultad ante el recuerdo que le hizo apretar las piernas. Andrey empezaba a recoger su ropa del suelo; no tenía nada que ponerse en la habitación de ella, y salir en toalla hasta su habitación no era una opción, pues no

