[CAPITULO 109]

1489 Words

El amor llegaba sin pedir permiso, sin miramientos, sin reglas, y a todos, por más renuentes que fueran, nos llegaba el momento de sentirlo. Cuando el amor llegaba, se sentía hasta en los huesos. Las respiraciones de ambos estaban levemente agitadas y el sudor perlaba sus frentes mientras que, allí sentados en la misma posición, en la que momentos antes sus cuerpos se habían entrelazado de la manera más intensa que alguno de los dos había podido sentir antes en su vida. No lo sabían, pero acababan de hacer el amor. Esa era la diferencia notable entre tener sexo y hacer el amor. No se trataba del ritmo al hacerlo, sino de las diferentes emociones que se apoderaban de tu cuerpo. Cuando más que solo tocar, besar y penetrar, estaba el hacerlo con ese sentimiento que se posaba en tu pecho: ca

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