**MOSCÚ** DOS días antes: Un hombre golpeaba con fuerza lo que parecía ser un cristal, sin importar que con cada golpe que lanzaba su cuerpo resentía el dolor en su abdomen, que le calaba a profundidad, pues podía sentirlo hasta en los dientes. Dolía, maldición, dolía mucho, pero su desesperación y enojo parecían ser más fuertes que el dolor que le dominaba cada vez que impactaba sus puños cerrados en lo que parecía ser un cristal. ¿Cómo había llegado allí? no lo sabía. Lo último que recordaba era a Dasha preguntándole si tenía un móvil, y luego tomarlo cuando confirmó que lo tenía para luego marcharse. No supo qué pasó, ni cómo pasó, tampoco cuánto tiempo había pasado. Solo supo que, de un momento a otro, despertó metido en una maldita caja que lo hacía sentir asfixiado: un cuadro de

