"Que, sin importar lo que respondiera tu padre, ya te consideraba mía." —Miró de sus ojos a sus labios y, sin poder contenerlo, acercó sus labios a los de ella y los rozó para luego susurrarle—. "No importa cómo, ni los caminos que tomarás; todos te conducirían hasta aquí, a ser una Ivanova, mi mujer." Maxim —mencionó— iba a confesarle algo que nunca se le saldría a Dasha de la mente—. "Solo iba a poder tenerte en sus sueños; nunca ibas a ser su esposa, porque antes de que pusiera un solo dedo sobre ti, ya no lo tendría pegado a su mano. Ningún hombre que lo haga vivirá para contarlo, así que recuérdalo muy bien: no maté a Smirnov solo por la bala en tu costado; le arranqué la cabeza por el solo hecho de seguir pensando en ti como su esposa cuando ya estás casada conmigo. Nunca estuvo dest

