Mezclar lujuria con desdén era peligroso. Lo entendió al sentir la intensidad en cada beso. Era parte de su plan engañarlo. Iba a utilizar el lado débil que le descubrió, utilizándose así misma como carnada peino su cabello hacia atrás pero no conforme, lo recogió en una coleta alta. Luego lo envolvió, y pasó sus manos por sus labios. Si a él le gustó tanto como a ella, sería entonces un gran avance para su plan. Era sencillo: no le daría lo que las demás mujeres le daban. Quería algo más profundo, quería hacer que la deseara con locura. Quería ser su droga, que la buscara como un adicto buscaba su dosis diaria. Quería hacerlo sentir que ella cedía a lo que él quería, que estaba de acuerdo con él y que serían lo que él pedía. Sabía que él no era estúpido, por lo que no podía ceder de taj

