Corbatas, bailes y... Uy, la servilleta

3995 Words
PRESENTE - ¿Tienes idea de lo que me encanta que me ates la corbata? - levanto los ojos del nudo que intento hacer en la tela azul para mirar a mi niño a los ojos. - ¿Por qué siempre has querido que te la ate yo? - De pequeño vi una peli en donde la chica le ataba la corbata al chico y me pareció una escena muy bonita. Yo quería repetir eso. - Las primeras veces la llevaste hecha un desastre ehh. Era malísima haciendo nudos. - Que aprendieras a hacer nudos de corbatas por mí me pareció un gesto realmente tierno - baja su cabeza para besar mis labios - Como tú. - Haría de todo por ti - toco su pecho cuando su corbata ya está perfectamente anudada y me giro para mirarme en el espejo del baño. - Estás preciosa, mi amor - sonrío mirando nuestro reflejo. Vestido rosa palo y diadema de flores, todo a elección de Sophie. Las dos princesitas. Y él mi príncipe azul, con un traje n***o y corbata que combina con el color de mi príncipe, claro. - ¿Preciosa cómo? - ¿Eh? - Preciosa tipo 'qué guapa va a esta chica para una boda'. O del estilo de 'la queda tan bien ese vestido que se le arrancaría con los dientes' - rodea mi cintura, pasa su nariz por la curva de mi cuello. - Preciosa tipo me quiero casar con esta pedazo de mujer y pasarme toda la luna de miel follándola como si el mundo se fuera a acabar. - Pues que llegue el apocalipsis mañana mismo - una risa suave retumba en mi hombro. - ¿Eso es que te has mojado al oírme decirte eso? - Nop. - Mentirosa... - Eh - detengo su mano en cuanto adivino hacia dónde se dirige - Tus padres se casan en 10 minutos. - Tenemos tiempo de sobra - niego con la cabeza, girándome para tenerle de frente. - Reserva tus fuerzas para la noche. - ¡Eh, parejita! - Scott golpea la puerta del baño - ¡Espero que no estéis haciendo guarradas porque tengo que mear! Todavía se me hace muy extraño que mi hermano lo sepa y... lo acepte. Lo lleva como puede y está haciendo un esfuerzo enorme para que así sea. Hoy se casan los padres de mi chico, ¿os acordáis de la boda? ¡Ha llegado el día! Es una ceremonia íntima, solo gente cercana a los novios. Se celebra en la iglesia de mi pueblo y el banquete es en un restaurante precioso que hay a pocos metros. Jo, estoy nerviosa. - ¡Espérate que me suba el tanga! - doy un último beso a Jack y abro la puerta - Ya puedes. - Que mal gusto el profanar la pura casa de nuestra abuela para follar como conejos. - ¿Pura? ¿Qué te crees que hacían nuestros abuelos? ¿Jugar a las cartas? - Y tú te has tirado a tu chica aquí ehh - le dice Jack saliendo junto a mí del cuarto de baño. - Ya, pero... sigue siendo asqueroso - pone expresión desagradable. - No hemos hecho nada, idiota - río agarrando también su corbata para colocarla correctamente. - Ya lo sé - responde este con una sonrisa vacilona - Si no, ya se te habría oído por toda la casa. - Te arriesgas mucho sabiendo que tengo mis manos cerca de tu cuello y te puedo estrangular con mucha facilidad. - ¿No es verdad? - le pregunta a Jack. - Y... puede... - me giro y le doy un golpe en el pecho. - No digas eso - protesto frunciendo el ceño. - Venga - Jack sonríe acercándome a su pecho - Vamos a la iglesia - tira de mí para que deje de hablar con mi hermano, que al final me va a poner de mala leche. Salimos de la casa de mi abuela y, frente a nosotros, se encuentra la gran iglesia de piedra. Es muy bonita o, al menos, yo la veo así porque en esta me he bautizado, he hecho mi comunión y... espero casarme algún día. La tengo cariño. - Relaja un poco, mofletitos. No eres tú la que se casa - ignoro el 'aun' que murmura por lo bajo. - ¿Y si me caigo por el pasillo? Estos tacones son muy altos - miro hacia abajo, señalando las pedazo de agujas en las que estoy subida - Soy muy torpe. - Yo te agarro - sujeta mi mano - De todas formas, toda la gente que hay en esa iglesia te conoce demasiado. Si te caes, no les va a extrañar en lo absoluto. - Me estás animando muchísimo - bufo viendo el largo pasillo por el que tengo que pasar junto a Jack. Claro, tanto él como yo somos los padrinos... O damos de honor... O como se diga. Esas personas que tienen que ponerse al lado de los novios para darles los anillos. - Tranquila, mi amor - besa mi cabeza - Si te caes, yo me caigo contigo. - No, no. A ver si por mi culpa, te vas a romper algo - me sonríe justo cuando empieza a sonar la música típica de boda. Sabéis cuál es, ¿no? Tenemos que entrar. Jack me tiende el brazo y yo se le agarro quedando a su lado. Suelto aire mientras nos adentramos al lugar. Me relajo en cuanto veo a todas las caras conocidas. Sí, aquí hay mucha confianza. Mi madre junto a Ben, mi abuela, los tíos de Jack y Sophie, el primo salido, mi hermano con Emma. Solo falta la más pequeña del lugar. Está entrará tirando pétalos de flores en cuanto nosotros pasemos toda la pasarela. - Has entrado como una reina - me susurra Jack en cuanto llegamos al final y nos colocamos al lado de su padre - Vete practicando - le conozco mucho, pero no estoy segura de qué porcentaje de verdad lleva esa frase. Me distraigo de mis pensamientos al ver a la princesita entrar. Ella está feliz. La encanta esto y no está para nada nerviosa. Lo disfruta al máximo sonriendo con todos sus dientes a cada persona que va observando. Al poco tiempo, entra la novia. Esta camina a pasos lentos con una actitud un tanto nerviosa. Ella está sufriendo como yo. Lo sé porque mi madre y yo hemos estado junto a ella en los preparativos de la boda y sabemos los nervios que tenía por dentro. Pero se la ve emocionada y... enamorada. Cada vez que mira al hombre con el que se va a volver a casar, parece una quinceañera embobada por su primer amor. Ella llega al lado de él y la ceremonia empieza. Creo que no hace falta mencionar que mis lágrimas han salido nada más ver aparecer a la novia. Esto me puede, no sé por qué, pero no puedo evitarlo. Mucha emoción, lloros y amor pasan durante todo el tiempo que dura el casamiento. Tras el 'sí, quiero', la boda finaliza. Qué bonito todo. Soy una cursi de primera, pero me encanta esto y sueño con hacerlo algún día. Casarme en esta iglesia por todo lo alto con el hombre de mis sueños... Con mi Jack. - Te vas a quedar sin lágrimas - me dice Emma nada más salimos de la iglesia. - Tú también has llorado - la doy un abrazo. Que la gente aproveche que ahora estoy muy blanda. - Lo raro es que no lo haga con lo sensible que estoy - cierto, el embarazo. Mi sobrinito. Sí, va a ser niño. Obviamente, todavía no se ha comprobado, pero yo tengo esa intuición. Veréis como no me confundo, vamos a tener un mini cabezón - Ha sido precioso - Scott llega donde nosotras y la abraza por la cintura - Y este también ha llorado. - Que va, es que tenía una pestaña en el ojo. - Has llorado, hermanito - le vacilo con una sonrisa - Eres un moñas. - Tu novio también lo es - señala a Jack a mi lado. - ¿Y qué? A mí me encanta que lo sea. - Oh sois una mierda de osos amorosos. - Lo somos - admite Jack besando mi cabeza - Y me encanta ser moñas con ella. Tu hermana es la única mujer capaz de sacar este lado tan cursi que tengo - confiesa todo esto mirándome a los ojos, creando un ambiente tan tierno y hermoso que me hace abrazarle más y aguantarme las lágrimas de nuevo. Mírame siempre así, mi amor, esa mirada da sentido a mi vida. - Que idiotas sois - y ya lo tuvo que joder este. - Bueno, podrías darnos tú algún consejo, que eres el idiota oficial. - Cariño, déjales que hagan lo que quieran - Emma acaricia la mandíbula de Scott y le besa la mejilla - Nosotros también éramos muy empalagosos cuando empezamos a salir. - Ya, pero estos llevan saliendo prácticamente desde pequeños, ya deberían estar acostumbrados. - Pues no - niego - Esto lo único que hace es aumentar cada día. Como tu idiotez. - ¿Qué pasa, gente? - y ahí apareció Adam - Qué guapa estás, mofletitos. - Vuelves a llamarla así y te ahogo metiéndote la cabeza en el agua bendita. - Vale, lo pillo - este levanta sus manos con inocencia, haciéndole gracia las amenazas de su primo - Y, ¿tú quién eres, rubia? - río internamente cuando se acerca a Emma y esta pone cara de asco. - Mi chica - responde Scott con tono serio - Y está embarazada - parece que esa frase repele a los salidos como Adam. Este se ha apartado de ella nada más escuchar la palabra clave. - Oh. Sí queréis que un chico os deje en paz, decirle que estáis embarazadas. Nunca falla. - ¿Qué? - Jack le mira con burla - ¿Ahora a quién te arrimarás? ¿A Sophie? - ¿De dónde sacáis a tantos pivones? Tenéis una suerte cojonuda. - Igual es que no son tan salidos como tú - comento sin pelos en la lengua. Fijaos la tirria que tengo a este como para decir que es más salido que mi hermano. - Y tú has tonteado más de una vez con este salido, mofl... - ¡Adam! - Lila tonteó conmigo antes que contigo, tío. Asúmelo. - Vamos al restaurante, ¿sí? - Emma intenta zanjar esta conversación, viendo la vena de Jack empezando a palpitar - Que tengo hambre. - Vamos - Scott sujeta su mano para empezar a caminar, los adultos también están saliendo de la iglesia para ir al lugar donde se comerá. Pfff menos mal. Ya estaba deseando comer algo, que hoy he madrugado y no me ha dado tiempo a comer nada desde las 9 de la mañana. Solo de pensar en la tarta de bodas se me hace la boca agua. Soy como un perro en cuanto ve un hueso.                                                 ++++++++++ Abro la boca, esperando a que esta sea llenada por la cucharada que me ofrece Jack. El contenido de la cuchara me deja, una vez más, con tal delicia en la boca que tengo que reprimir un gemido de placer por tan suculento manjar. Tarta de tres chocolates con helado de vainilla. Una total perdición. - Estás poniendo la misma cara que cuando te corres - me informa mi niño mientras contempla mi rostro. Pienso que lo dice de forma divertida o guasona, pero no. Me observa con interés y deseo, le gusta verme así - Come más - me ofrece otra cucharada para alimentarme de nuevo. - Joder, es que está increíble - degusto el dulce, lamiendo la cuchara para no dejarme nada sin probar. Jack la deja encima del plato vacío y se acerca para lamer mis labios. - Está más increíble así - susurra acercándome más a su pecho. Obviamente, estoy sentada encima de él en la parte de las mesas del restaurante. El resto de las personas van de aquí para allá o bailan en la pista que hay cerca de nosotros. Hace tiempo que ha acabado la comida, la típica escena del brindis y el cortar la tarta. Ahora cada uno está a lo suyo. Nos besamos sin ningún problema ni miedo de que nos descubran debido a que, durante la comida, a mí se me escapó el besar en los labios a Jack delante de todos. Ambos nos separamos y miramos al resto de las personas para comprobar su reacción, no hubo nada. Nadie se impresionó ni inmutó por esto. Jack preguntó a toda la familia que si no iban a decir nada y, bueno, todo el mundo se miró entre sí y la novia fue la que finalmente habló. 'Hijo, lo vuestro siempre ha sido demasiado evidente' dijo con total normalidad. Pues nada, con la boca abierta nos dejó. Pero también nos quitamos un gran peso de encima, ahora sí. Ahora sí que podemos ser nosotros sin ninguna preocupación. - Tú estás demasiado besucón, ¿no? - sonrío cuando no deja de besarme toda la cara. - Estoy muy feliz - arrastra un poco las palabras a la vez que mordisquea mi oreja. - Yo también, cariño - agradezco que no haya nadie a nuestro lado porque con el toqueteo que llevamos y lo juntos que estamos... Es como para decirles a los novios que nos dejen la Suite Nupcial, que la estrenamos nosotros ahora mismo. - Y duro, bebé - ya lo he notado, quiero añadir. Puede que esto haya sido provocado por las cinco copas de champán que se ha tomado antes con mi hermano - Entre este vestido y verte comer el postre... - suelto aire por mi boca y lucho por no cerrar mis ojos - Mmm - joder, no quiero que me dé el calentón ahora, pero sus manos no colaboran en ese proceso - Gatita... - empuja mi culo hacia su ingle, gimo al notarle completamente despierto. - Joder, sí que estás caliente. - Mucho - saca su cabeza de mi cuello, lame sus labios y me lanza una mirada de picardía que reconozco a la perfección. - ¿Puedo...? - quito mis ojos de los suyos y pongo atención en las personas que hay a un lado de nosotros. Esto es mucho riesgo pero, por otro lado, llevamos aquí media hora muy acaramelados y no nos ha interrumpido nadie - ¿Puedo hacer algo para solucionar esto? - agarro su corbata y tiro de ella para volver a besarle, sintiendo la humedad de su lengua contra la mía - ¿Eh? - Sí, puedes. - ¿Qué quieres que haga? - le pregunto aun sabiendo la respuesta. Desanudo su corbata y Jack la agarra entre sus manos para, posteriormente, dirigirla a mi cabeza. No hace falta decirlo, ya sabe lo que tiene que hacer. Me hace una coleta alta, apretando fuerte con el trozo de tela para que quede bien tirante. - Chúpamela. - ¿Es una orden? - muerdo mi labio, su mirada quemándome y mis entrañas deseando hacer lo que me acaba de ordenar. - Sí - sujeta mi barbilla con sus dedos y acerca mi oreja a sus labios - Chúpame la polla aquí y ahora. Con toda nuestra familia compartiendo el mismo espacio que nosotros y siendo totalmente ajena de lo que hacemos - me apoyo en su pecho en cuanto el tembleque me empieza a invadir todo el cuerpo. Cómo me pone este hombre - Hazlo - demanda con más seriedad. Ya ni me pregunta que si quiero, es obvio que nunca le diría que no - Ya. - Como el señor me ordene - sonríe con malicia, dándole una mordida y succión a mi labio inferior. Agarro una servilleta y la tiro al suelo "accidentalmente" - Uy, se ha caído la servilleta. - Agáchate y agárrala - notando el doble sentido de su mandato, hago lo que me pide. - Vigila que no se den cuenta - asiente y yo me deslizo entre sus piernas, quedando de rodillas debajo de la mesa. Me tapa el mantel, así que las personas solo verán a Jack sentado y... relajado. Espero que disimule un poco la cara. Le desabrocho el botón del pantalón y bajo su bragueta, sus manos me ayudan para tener lo más rápido posible su polla descubierta delante de mí. Lista para que me la coma, para que mi boca sea follada por ella. La agarro con mi mano y empiezo a lamer la punta, despacio, muy despacio. Aprovecho que no puede moverse mucho para torturarle y comérsela con calma, llevándole al límite. Mi lengüita lame cada parte de su polla, sin dejarse nada, haciendo que esta entre mejor en mi boca. Veo movimientos a mi lado y descubro que Jack acaba de poner el plato de postre debajo de la mesa. Mi bebé es la hostia, no puede ser más travieso. Unto en mi dedo el helado de vainilla y lo esparzo alrededor de todo su m*****o. Y ahí sí que empiezo a chupársela como a él le pone. Noto que, nada más comenzar a hacerlo, su mano aparece y agarra mi coleta, enganchándola en un puño entre sus dedos. Tira de ella para que mi cabeza y cuello cojan un ritmo muy veloz y para que su polla acabe completamente dentro de mi boca. Mierda, es que me encanta. Este peligro y el saber que podemos ser descubiertos en esta situación me excita a un nivel muy alto. Igual que a Jack. Por lo que no me extraña el sentir al poco tiempo cómo se corre dentro de mi boca, haciendo que me trague toda su corrida y me relama para que nadie se dé cuenta de lo que acabo de hacer. - ¿Le ha gustado al señor? - pregunto en cuanto salgo de debajo de la mesa y me siento de nuevo encima de él, abrochando bien su pantalón. - No hay nada que me hagas que no me guste, gatita - ronronea sobre mi boca y acaricia mi labio inferior con su dedo. - ¿Se ha dado cuenta alguien? - Ni idea - responde despreocupado. - ¿Cómo? - ¿Crees que voy a estar pendiente de eso teniéndote a ti debajo de la mesa? Me la suda que nos vean, somos una pareja y las parejas hacen estas cosas. - Sí, joder, pero en su casa y sin nadie alrededor - emite una risa, envolviendo mi pequeña cintura con sus brazos. - Pero si esto te encanta - dice vacilante, dejando un beso en mi moflete - Y si te como el coño ahora mismo, sobre esta mesa, te daría igual quién estuviera cerca. - El alcohol te vuelve más guarro, ¿sabes? - alargo mi brazo y le doy una copa con un líquido amarillento - Sigue bebiendo - carcajea negando la bebida. - Si bebo más, te follo en medio de la pista de baile. - Bebe - le vuelvo a ofrecer. Ambos sonreímos y nos damos un rico beso. - Te amo. - Yo más. - ¡Y por fin puedo gritárselo al mundo entero! - grita mientras me estruja entre sus brazos. - Shhh cariño - le hago callar - Ya lo saben, no hace falta que lo grites. - Eh - protesta con molestia - Lo gritaré todo el tiempo. Que cada una de las personas que habitan la Tierra sepan que soy el hombre más afortunado del mundo por tenerte a mi lado. - ¿En serio crees eso? - ya sé que lo cree, pero me ha salido el sentimiento y quiero que me siga diciendo estas cosas preciosas. - Claro que sí - afirma con total seguridad - Eres la mejor cosa que no sabía que necesitaba. Y cuando me di cuenta de eso, supe que tú y yo nos complementamos a la perfección. ¿Te explico por qué? - asiento - Para que sepamos que es de día, tiene que estar la noche. Para que haya luz, tiene que estar presente la oscuridad. El fuego no existe sin el hielo. Y dando una metáfora que entenderás mejor, el dulce no sería tan rico si el salado no estuviera a su lado - sujeta mi mano y entrelaza nuestros dedos - Y yo no soy nada sin ti. Eres mi otra mitad, mofletitos. Nota mental: emborracharle tres veces por semana. - Deberías escribir poesía, bebé - rozo nuestras narices, en un gesto dulce - Voy a intentar convencerte para que subas algún poema a w*****d - el ríe y yo me quedo reflexiva - Bueno, no. Que paso de que todas las zorras que hay por ahí te hablen. - Si algún día subo algo a w*****d, dejaré en claro a toda la plataforma que eres mía. - No hace falta, solo hay chicas ahí. - Seguro que hay algún chico escondido esperando a que una chica como tú escriba algo y hablarla - gruñe pensando en eso - No hables con ningún chico por w*****d. - ¿Por qué? - Porque vuelvo a poner el anuncio en f*******: y esta vez sí que consigo que borren la plataforma. - ¡Chicos! - reconocemos esa voz antes de ver a la persona que le emite - ¡Venid a bailar conmigo, que Adam lo hace mal! - Es que ha bebido mucho, cielo - me levanto y agarro de la mano a Sophie - Ya no se sostiene en pie. Y este - señalo a su hermano - Más de lo mismo. - Sip. Igual tengo que ir de rodillas, ¿me das ideas? A ti se te da bien ponerte de rodillas - pego una colleja a Jack en cuanto dice eso - Auch. Baila con mofletitos, Sophie. Ella nunca se cansa de bailar. - Y soy la mejor haciéndolo - guiño mi ojo en su dirección. - Pfff ya te digo. - Sois unos flojos - Emma llega a mi lado con una energía contagiosa - Scott bailó dos canciones y ya se cansó. - No vale - protesta él sentándose al lado de Jack - Tú bailas por dos, eso es trampa. - Pues... - Emma me hace una señal para que la siga el rollo - Si estáis cansados para bailar, luego estaréis agotados... Por la noche... En la cama. - Ah, claro - comento con obviedad - Llegaréis a la habitación y no podréis hacer otra cosa que dormir. - Y eso que los chicos bailando son taaaaan sexys. - Totalmente. Supongo que nuestros chicos no saben mover la cadera como debe ser - ambos chicos se miran entre sí, sabiendo lo que estamos haciendo - Vamos a bailar, Sophie. La pista es para las chicas. - Eh, eh, eh, eh - Jack nos detiene y agarra por el brazo a Scott para que se levante junto a él - ¿Queréis baile? - las tres chicas asentimos - Pues vais a tener más baile que en toda vuestra vida - se acerca a mí - Y tú - me señala con su dedo - Más vale que tengas aguante porque el baile continuará en la habitación. - ¡Voy a bailar con los dos amores de mi vida! - bocea Scott agarrando de la cintura a Emma para llevarla a la pista. - Y yo con los míos - Jack coge mi mano y la de su hermanita, arrastrándonos al mismo lugar. Qué fácil es picarles y convencerles... Y cómo me encanta hacerlo. Esto es genial. Paso el resto de este estupendo día bailando, riendo, comiendo de más, haciendo el tonto... Y muchas más cosas que me encanta hacer con las personas que quiero y son mi vida entera. En resumen, disfrutando de todo lo que me hace feliz.
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