Mal de amores, buena fiesta

3166 Words
PRESENTE - ¿Cómo puedes ser tan...? - Jordi intenta buscar la palabra adecuada para definirlo - ¿Tan...? - los tres sabemos la palabra, pero le da miedo decirla por si nuestra amiga nos tira el vaso de Whisky a la cabeza - ¿Tan...? - Tonta - completo la pregunta por él - ¿Cómo puedes ser tan tonta, Lara? - No soy tonta, solo es que tengo mi orgullo y dignidad. - No, si eso me parece bien - la aclaro - Pero sigues siendo tonta. - Estás pillada por él y le dices que no quieres ser su novia - Jordi pone cara rara - ¿Por qué? - No quiero que me utilicen - responde en voz baja. - ¿Ah? - ahora pongo yo cara de no entender una mierda - Explícate bien, joder. Que no te comprendo nada. Y si no lo hago yo - señalo a nuestro amigo - Imagínate este. - Nathan está enamorado de otra chica. Punto. - ¿En serio? - asiente - ¿Te ha dejado por ella? - niega - ¿Te ha dicho que lo quiere volver a intentar con esa chica? - vuelve a negar - Lari, responde bien y no con gestos. - Él está enamorado de otra, lo sé, pero no puede estar con ella por ciertas circunstancias que les han pasado. Yo sé que le gusto, el problema es que siento como si él me estuviera utilizando indirectamente para olvidarse de ella - suspira con sus manos temblorosas. Vaya, esto la ha afectado mucho - No quiero ser el segundo plato de nadie porque sé que, si la chica le dice de volver, él no se lo piensa dos veces y se queda con ella en vez de conmigo... - ¡Tú sigues siendo tonta! - Lara bufa molesta por que no la entendamos. No, la verdad es que yo sí que la entiendo. - No, Jordi... - agarro la mano de mi amiga - No es tonta, solo es que tiene miedo de que los sentimientos que tiene por Nathan se hagan cada vez más grandes y al final él no la corresponda porque todavía tiene a otra en la cabeza, ¿verdad? - ¡Por fin lo pilláis! - grita con alivio - Os ha costado ehh. - Pero si no está con ella ya está - dice este con obviedad - Quiere estar contigo y eso es lo que importa. Igual acaba más enamorado de ti que de ella y la olvida. - Yo no soy su paño de lágrimas, Jordi. - ¿Qué te dijo él? - cuestiono con intriga de saber su reacción. - No le dije la verdad, no quiero. Sé que se va a poner cabezón y a insistir en que ya no va a haber nada con esa chica. Estoy segura de que él lo siente así, pero yo ya me conozco esto. Le conozco y sé que en el fondo la prefiere a ella. Y lo entiendo. La historia que tienen ellos es de hace mucho y con muchos sentimientos de por medio, yo solo soy un puto parche que se ha buscado por el camino - da un trago de su bebida y continúa - Simplemente le dije que no estaba preparada para estar con alguien y se lo creyó. Ahí acaba todo, ya está decidido. - Te vas a arrepentir. - Puede - admite - Pero yo ahora estoy en un momento de mi vida en el que no me viene bien tener estas paranoias, solo me hacen pasarlo mal - la observo detenidamente y me encuentro a una Lara apagada, sin ganas de nada. Mi amiga está mal, muy mal. Nunca creí verla así de mal por un chico - Si ya sabía yo que esta relación con él no iba a acabar bien. - Ey - Jordan mueve su silla para poder abrazarla por los hombros, hasta él se ha dado cuenta de la tristeza que irradia ella - Si Nathan es el indicado, lo sabrás. Y, si no, tienes a millones de tíos dispuestos a tratarte como una reina, como te mereces. Queriéndote y amándote a ti, solo a ti. - Qué fácil es hablar desde vuestra posición - entrecierra sus ojos, mirándonos a ambos - Que estáis encoñados perdidos. - Oye, guapa - golpeo su hombro - Lo mío no ha sido un camino de rosas, me ha costado sudor y lágrimas, pero al final he logrado estar con el amor de mi vida. Tú podrías hacer lo mismo, los caminos más difíciles son los que merecen la pena. - No, Li - niega decidida - Yo no tengo ganas de luchar - ay, Lari... Está totalmente enamorada de ese chico. Nathan... sí que la ha llegado. No entiendo por qué, pero este es la típica persona con la que tienes ese 'casi algo' y que, cuando acaba, es peor que dejarlo con un novio. - Eso es porque estás la hostia de deprimida y con la regla - sonrío por lo que dice Jordi - Hoy lo ves todo más n***o que el coño de esta - me señala. - ¿Perdona? ¿Me estás diciendo que tengo el coño n***o? - Sí - contesta convencido. - ¿En qué te basas para decir que mi coño es n***o? - ¿Nunca has oído la expresión de que el color de la ceja marca el de la almeja? - Jajajajajajajajajajajajaja - Lara ríe a mi lado y yo no puedo evitar contagiarme. Este chaval saca expresiones para todo, es acojonante. - Existe la depilación, ¿sabes? - Ya, pero los pelos que te salen son negros. - ¡Que no me salen pelos! - Ah, ¿no? - Lara y yo nos miramos sabiendo que no lo está pillando - Tú eres una mutante, ¿o qué? - Existe una cosita llamada láser, imbécil. - ¿Láser? ¿Cómo las espadas láser? - Sí, justo - le vacila Lari - En el centro de estética nos ponen las espadas láser de color verde en el coño y ya no nos salen pelos. Eso sí, cuesta una pasta. - No jodas. A este chico le faltan varios veranos. - Claro - golpeo su hombro - Y si nos queremos teñir de rubias, nos echan un bote de legía en la cabeza y listo. - Oh, venga ya - ríe al darse cuenta por fin de que le estamos contando mil mentiras - No me toméis el pelo, que yo no tengo idea de esas moderneces que os hacen a las tías, jo - beso su mejilla, ya me está dando ternura este tonto - Al menos he conseguido hacerte reír - habla a Lara. - Cierto - concuerdo con él - Mi amor - la llamo para que me ponga atención - Nosotros estamos aquí cada vez que quieras desahogarte, llorar, maldecir, gritar... Lo que sea, ¿entiendes? No quiero que pases por esto tú sola porque te va sentar peor - ella asiente tragando con dificultad, está a punto de llorar - Y ahora vamos a tomarnos más copas, a bailar y a desconectar ¿Qué te parece? - propongo pensando en que esta es la mejor forma de que mi amiga se anime y no se pase la noche dándole vueltas a la cabeza. Sé que ella haría lo mismo conmigo, ya lo ha hecho. Nunca hay que olvidarse de quién estuvo ahí para calmarte cuando estabas triste y tenías miedo, angustia o enfado. Ni de la persona que nos prestó su hombro y nos dio un abrazo. En la vida no se debe dejar de lado a quien nos ofrece refugio cuando estamos destrozados por dentro. Lara ha sido mi contención cantidad de veces, esta vez me toca a mí serlo para ella. - ¡Eso! - grita el fiestero número uno, este se apunta a cualquier cosa - Te haremos una legotomía romántica de esas. - Sí, con muñecos de lego - carcajea Lara - Lobotomía, idiota. - Sabes lo que es, ¿no? Pues ya está - levanta la mano para que el camarero nos atienda - ¡Tres copas más por aquí! - Mmmm - saco el móvil para avisar a mi niño de que llegaré muy tarde - Voy a avisar a Jack, que el pobre me estará esperando. - Oh, ¿qué pasa? ¿No podéis aguantar estar tanto tiempo el uno sin el otro? - me vacila este idiota poniendo voz aguda. - Vaya, Jordi - Lara le sigue el juego. Les encanta vacilarme con Jack - Que nuestra amiga no va a poder dormir con su chico. Somos muy malos por no dejarla hacerlo. - Sois muy pesados, ¿sabéis? - Y vosotros asquerosamente dulces. - ¿Algún problema? - Sí, que os envidio - ella me abraza para que deje de fruncir mi ceño por lo que dice - Y que sois muy lindos. - Siiiii - Jordi da palmitas mientras andamos por la calle - Tan lindos como mil unicornios vomitando mariposas de todos los colores. - Que te den - levanto mi dedo corazón en su dirección. - No puedo decir lo mismo, porque ya te darán bien duro todas las noches - no lo pienso mucho, le doy un codazo en el estómago - ¡Ah! - se queja tocando esa parte de su cuerpo - Vale, ahora caigo en que hoy lo del sexo duro contra el muro no va a poder ser. - ¿Por qué siempre acabamos hablando de esto? - Porque es el tema interesante. - Rectifico. ¿Por qué siempre acabamos hablando de lo que hago yo? - Porque es fácil picarte. - ¡Lara, dile algo! - Es verdad - alzo mis dos brazos y les doy una colleja - ¡Ah! - Se acabó el tema de Lila y el sexo, ¿bien? - Lila y el sexo - repite Jordan con sonrisa de idiota, a ver qué dice ahora - Parece un libro de instrucciones sobre cómo enseñar a las adolescentes a follar. Ya lo veo - ruedo los ojos, este hoy se queda con el cuello rojo de las tantas collejas que se va a llevar - Capítulo 1: tocamientos mientras veo a mi crush jugando a la Play. - ¡Yo nunca he hecho eso! - Claroooooooo. Y yo nunca me he hecho una paja mientras veía porno. - ¡Y tú deja de reírte! - grito cuando la risa de Lara no cesa - No me hagas decir lo que hacías con 15 años y con un cepillo de... ¡Ah! - me quejo al notar su pellizco en mi pierna. - ¿Qué hacías, guarrilla? Eso no lo sabía. - Li, cierra la boca porque estás en desventaja. Sé yo más trapos sucios que tú de mí - cierro mi boca al descubrir que está en lo cierto. - Me ocultáis muchas cosas, jo - nuestro amigo se cruza de brazos. - Nosotras no contamos todo lo que hacemos en la intimidad como tú. - Yo no cuento nada. - ¿Qué no? Vamos a ver... - pongo mi dedo en la barbilla para recordar la cantidad de cosas asquerosas que han salido por su bocaza - Tu primera vez fue detrás de una iglesia porque a ti te ponía pecar tan cerca del lugar donde vive Dios. Le diste a una por culo en el lago y ella te pidió que la metieras todo el puño por el coño. Te han hecho varias mamadas en los baños del instituto. Conociste a tu suegro mientras Jess y tú hacíais un 69... ¿Sigo? - Sigue - me anima a que lo haga, muy pendiente de lo que digo - A mí me pone escucharlo - yo gruño, Lara ríe pero solo porque ya está algo contenta - Aunque lo de mi suegro fue un poco jodido porque es poli y que tenga una pistola me acojona bastante. - Un tiro a tu polla y le haría a la humanidad un gran favor. - Un tiro a la polla de todos y se acabarían todos mis problemas - habla Lara acabando su bebida. - ¡Camarero! - llamo al chico que nos lleva atendiendo todo el rato - ¡Otra copa por aquí que estos me llevan mucha ventaja! Y me llevaron ventaja durante toda la noche, aunque mejor no lo hemos podido pasar. Es gracioso que con tan poco, estando sentados en unos sofás y hablando de mil chorradas pasas los mejores momentos junto a tus amigos. El alcohol de por medio también ayuda, pero no es lo imprescindible. De hecho, yo soy la única sobria a estas horas de la madrugada. Son las 4:36 y los tres andamos por la calle en busca de algún medio de transporte que nos lleve a casa. - Ella hace de todo to to to to to - canta Lara haciendo equilibrio por el borde de la acerca. Esta se tuerce un tobillo. - Lo paró con una mano, lo paró que yo la vi - sigo la canción adivinando fácilmente cuál canta. - Yo yo yo yo yo me paré el taxi... ¡TAXI! ¡NO HAY NINGÚN PUTO TAXI POR LA CALLE! ¡DIOS, MANDAME UNO, COLEGA! - Que le llames colega no significa que te vaya a hacer caso - carcajeo saltando sobre la espalda de Jordan - Y es cho cho cho cho fe pare el taxi - le corrijo. - ¡Ah! ¡Pues mejor! ¡CHO CHO CHO CHO FE PARE EL TAXI! - me sujeta por las piernas caminando cerca de Lara - ¡EH! ¡Ahí viene uno! - levanta la mano - ¡Taxi, taxi! - y ni puto caso le hace el taxi - ¡COLEGA! - No sabes parar taxis, Jordi - me bajo de su espalda. - Nosotras nos encargamos - Lara me agarra la mano y se desabrocha la chaqueta - ¿Preparada? - asiento mientras me desabrocho dos botones de mi blusa - Vamos a parar taxis - ambas alzamos el dedo gordo de nuestra mano y nos ponemos cerca de la carretera para que nuestros cuerpos sean visibles para los taxis que pasen cerca de nosotras. - Vosotras de putas os forráis - vemos a Jordan apoyarse contra la pared para mirar el espectáculo. - Serías nuestro chulo - varios coches que pasan y nos pitan. Espero que a ninguno se le ocurra soltar alguna grosería porque ahí sí que mi tacón acaba rompiendo su ventanilla - ¡Aquí! - grito viendo la luz intermitente de un taxi acercarse. - Sois la hostia - este ríe caminando hacia nosotras - Vosotras sí que sabéis parar taxis, nenas - hombre, claro que sí. Cualquier medio de transporte se puede parar con seducción, confianza y, ¿para qué nos vamos a engaña? Un buen escote también ayuda. Es el poder de las mujeres, hay que aprovecharle - Muy buenas, jefe - saludamos al taxista y le indicamos la dirección donde nos tiene que llevar. - ¿Todo bien? - le pregunto a Lari. - Sí - me sonríe con dulzura, camuflando un poco su expresión pensativa - Tengo hambre. - Joder y yo - con todo el lío de los taxis, no hemos comprado nada para alimentarnos. Qué horror. - Chsss - Jordan chista al conductor - No tendrás nada para comer, ¿no? - ¿Se cree que soy un vendedor de comida? - la bordería con la que le ha contestado el señor me hace aguantarme la risa. - Yo no sé a lo que dedicas el tiempo libre, pero no estaría nada mal, ¿no? - Jordan es como mi madre, se pone a hablar con todo el mundo - Llevar unas patatas o algo de chocolate en una caja para dárselo a un hombretón como yo cuando le entra hambre... Sería una buena idea, colega. - Yo conduzco, no puedo hacer más. - Cago en la puta, que no puede hacer más dice - Lara y yo nos miramos con miedo de que el vacile que le va a hacer nuestro amigo al taxista grosero acabe en que no lleguemos a casa con vida - Pues para pedir el dinero bien que soltáis el volante. - ¿Perdona? - Que para cobrar os importa una mierda que tengamos un accidente durante el proceso. Que os pone encender lo más rápido el taxímetro para tener el máximo fajo de billetes - explica con tranquilidad, como si estuviera manteniendo una conversación de lo más normal - Tienes comida, ¿o no? Colega. - Tú - el taxista me llama - Haz callar a tu amigo o le tiro del coche en marcha. - Jordi - mi amigo gira su vista hacia mí - Tu colega no tiene comida, déjale. - Pues que lo diga, joder - contesta con obviedad - Que ya me estaba imaginando lo ricas que serían unas patatas con kétchup. - Otro día te las compramos - le dice Lara acariciando su pelo. Este cuando está borracho hay que tratarle como a un niño chico. Bueno, sin estar borracho también. El taxista hace su primera parada en mi casa, por fin. Me despido de mis amigos, pago mi parte de dinero y entro a mi hogar. Putos taxistas, vaya robo. Porque soy vaga y no ando ni 5 minutos con estos tacones, pero son unos putos ladrones. Encima bordes, lo tienen todo. Giro las llaves de mi casa con cuidado de no hacer mucho ruido. Entro y ando hacia la cocina, necesito comer algo. Me sorprende ver un plato con un sándwich y una barrita de chocolate al lado. Sonrío como una idiota viendo la nota que tiene al lado. Como sé que vas a llegar con hambre, aquí tienes algo rico para acabar la noche. Espero que te lo hayas pasado muy bien con tus amigos, mi vida. He aguantado todo lo que he podido, pero el sueño me ha vencido. Hasta mañana, mofletitos. Ah y cuando llegues dame un beso de buenas noches. Me da igual que esté dormido, yo le quiero. Jack no puede hacerme más feliz, es imposible. Consigue que le ame más cada día con estos detalles que me llegan al corazón como millones de chispazos que le hacen bombear a un ritmo constante y rápido. Es lo más hermoso que tengo en mi vida. Me alimento con la comida que me ha dejado y voy hacia la cama. Me deshago rápido de mi ropa, quedando desnuda y poniéndome en mi lado de la cama. Me tumbo, a lo que él inconscientemente se gira y me abraza por detrás. Está dormido, pero no hay forma de que estemos en la misma cama y no nos toquemos, nuestros cuerpos lo necesitan. Sujeto su mano con suavidad y le susurro en un tono casi imperceptible. - Dulces sueños, bebé.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD