Capítulo 2

1898 Words
Capítulo 2: Los caprichos no son una necesidad. Aitor Junto a los chicos intercambiamos una mirada.  —Te llamaremos después, honey. —Le guiño un ojo y ella se sonroja un poco. James, nuestro representante, le endulza el oído mientras la acompaña a la salida del estudio. Y ella se lo cree.  Patética. Cuando ya se halla afuera, Charles, el dueño de la agencia de modelos, se cruza de brazos y me mira con un semblante frío. —Esa era la última. Suelto un suspiro. —Pues entonces tendrás que despedirlas a todas porque ninguna me gustó.   —¡No lo entiendo! —Exclama exasperado.— Traje rubias, morenas, pelirrojas, altas, bajitas, europeas, asiáticas, africanas...— —No le prestes atención. —Dice Amateo por lo bajo mientras afina su guitarra.— Al final escogerá a cualquiera de esas y ya, problema solucionado. Alan le da un golpe en el brazo, para que el pelinegro se percate de que escuché una y cada una de sus palabras. —Claro, como tu no eres el protagonista del vídeo. —Le contesto con recelo y él solo se encoge de hombros.— No es tu imagen la que está en juego. Amateo rueda los ojos. —Como usted diga su Majestad.  Me está provocando. A veces Amateo puede ser un poco insoportable con ese sarcasmo. —Amateo, ya. —Le reprende nuestro amigo. James se acerca a nosotros, junto a Charles. Sé que nos va a insistir en qué debemos escoger a una de aquellas modelos y esa es la que va a salir en el vídeo conmigo y ya, punto final. Pero no, así no son las cosas, lo ven así de simple y no.  Para que una chica salga conmigo en el vídeo tiene que haber química, tiene que ser compatible conmigo y para ser sinceros, ninguna de ellas cumplió con mis expectativas. —Hoy mismo debemos tener a la chica del vídeo. —Sentencia James.— Y no se cómo haremos con el Señor Caprichitos. Entorno mis ojos hacia él. —Cuida tu tonito, James.  Escucho como Alan y Amateo ahogan una risa burlona.  James abre los ojos como platos al leer un mensaje en su móvil. —¿Qué pasó? —Preguntamos todos al unísono, incluyendo a Charles. —El director del vídeo está aquí.  Mierda de la m****a y la recontra m****a. Se suponía que el director vendría mañana cuando ya tuviéramos a la chica. Pero no, tuvo que venir hoy y justo ahora que no tenemos nada. —Dice que se enteró del casting y supuso que ya tendríamos a la modelo. —James nos mira incrédulos. ¿Quién demonios le dijo al director que el casting se haría hoy? Todos nos giramos hacia Alan quién está silbando, mirando hacia otro lado, haciéndose el inocente. —Algún día te cortaremos esa lengua, por andar de vieja chismosa. —Lo amenaza Amateo y el rubio le enseña el dedo del medio. Estoy a punto de burlarme, pero un bullicio a las a fueras del estudio llama nuestra atención. Se escucha como unos gritos. En seguida vamos hacia la recepción encontrándonos con el gerente de la compañía discutiendo con una mujer y el director del vídeo observándola anonadado.  —¿Qué está pasando aquí? —Cuestiona James. —Alguien llame a seguridad. —Señala el gerente.— ¡Saquen a esta loca! La chica lo observa con un desdén impresionante. Esta tan enfadada que sus grandes ojos azules parece que en cualquier momento echaran chispas. —Le exijo respeto, señor. —Dice en un tono seguro.— Vine aquí por una entrevista de trabajo y no me iré solamente por ser mujer. —Da un golpe en el escritorio.— No puedo creer que un tipo tan machista, ni siquiera se tome el trabajo de leer mi hoja de vida por una discriminación de género. He venido hasta acá y no pienso largarme sin que me den una excusa lo suficientemente válida como para no darme el puesto. Y no porque un simple cretino me lo dice. —Sus mejillas se han puesto Rojas por la histeria.— ¡Exijo hablar con la persona al mando! Esto no puede estar pasando. ¿Acaso no se da cuenta que la persona al mando es justo a quién acaba de tratar de machista, cretino y no se cuantas cosas más? —No sé quién sea esa chica pero ha puesto al viejo en su lugar. —Celebra Alan dando un aplauso. Ella a penas nota nuestra presencia y se da cuenta que está rodeada de gente. Esta vez sus mejillas se sonrojan más, supongo por la vergüenza. —Yo...Yo... —Balbucea.— ¿Quiénes son todos ustedes? Todos ahogamos un grito. Díganme que estoy soñando, o más bien, teniendo una horrible pesadilla. No puede ser verdad que esta mujer no nos reconozca, a nosotros, A3 - Paradise, la boyband más famosa de Latinoamérica. —La pregunta es... —El director comienza a darle vueltas a la chica, examinándola de pies a cabeza.— Esas curvas definidas... —Desliza su mano por la silueta de ella, provocando que la mujer dé un respingo.— Esa altura, ese cabello... — Suelta el moño de la chica, que estaba atado en una cola de cabello, dejando caer una gran melena castaña con ondas hasta su cintura.— Ese rostro tan delicadamente sexy. —La sujeta de la mandíbula examinando cada ángulo de su cara.— Y ese carácter, personalidad fuerte y un cuerpo tan delicado. La cara de confusión de la chica es épica.  —Charles, dime que es tuya. —Esta vez el director se dirige hacia el dueño de la agencia de modelos. Rápidamente niega con la cabeza. —No es de nuestro prototipo. —¿¡Perdón!? —Exclama la mujer apartándose del director.— ¿Tuya? ¿Prototipo? Creo que me están confundiendo. —Menea la cabeza.— Vine por el puesto de asistente gerencial. Una carcajada inunda la recepción y es el gerente quien se ha mantenido cruzado de brazos todo este tiempo. —Estás muy equivocada si piensas que te daré el puesto.  Y tras decir eso desapareció de esta 'reunión' para introducirse en su despacho.  Auch.  *** Olivia Trágame tierra.  La solución a todos mis problemas se acaba de ir al carajo. Sin embargo, no me siento tan decepcionada, mi orgullo es capaz de bloquear en mi el arrepentimiento por haber insultado a quien podría darme el trabajo, aunque de todas formas no iba a pasar. Hiervo de la rabia de tan solo recordar cómo ese hombre -si es que se le puede llamar hombre- hizo a un lado mi hoja de vida sin siquiera leerla, solo por el hecho de ser mujer.  —¿Necesitas trabajo? —Pregunta aquel hombre que durante todo este tiempo me ha intimidado con su cercanía y atrevimiento. Asiento con la cabeza y puedo ver en él, un brillo de esperanza en sus ojos.— ¿Quisieras ser la modelo de un vídeo musical?  Abro mis ojos, casi sin poder creerlo. —¿¡Qué!? —Exclamo al unísono con un muchacho que está a unos metros de mí.  —¿¡Te volviste loco!? —Le reclama el joven, quien se me hace conocido de algún lado. —¿Acaso tienes otra opción? —Le reprocha este y el muchacho de cabellos castaños abre la boca para responder, pero en seguida la cierra.  Me rasco la nuca nerviosa, al ver como todos han comenzado a discutir por mí, haciendo planes a diestra y siniestra sin siquiera tenerme en cuenta. —Señor... —Tomo del brazo al hombre de hace un momento y él me sonríe.  —Oh, por favor no. —Pone una mano sobre su pecho.— Dime Richard.  —Vale, Richard. —Él asiente con la cabeza.— Muchas gracias por los cumplidos y todo pero creo que no soy la chica que buscas.  —Estoy de acuerdo con ella. —Levanta la mano el chico de hace un momento.  —Por supuesto que no eres quien busco. —Afirma Richard.— Eres un diamante en bruto y eso me hace interesarme más en ti. Si el problema es por el dinero, mañana mismo tendrás un adelanto. O si tienes inconveniente con los horarios de grabación, lo acomodaremos a tu gusto. Pero por favor... —Sujeta mis manos y yo me asombro ante su gesto de súplica.— No dejes pasar esta gran oportunidad.  Parece algo increíble. Y él tiene razón, no debería dejar pasar esta gran oportunidad. Pero es que... ¿Modelo? No sé nada de modelaje. ¿Cómo debo vestirme? ¿Cómo debo caminar? ¿Cómo debería actuar?  Sería un mundo diferente al que estoy acostumbrada. Aunque pensándolo bien, necesito el dinero y no creo encontrar otro trabajo que me paguen lo suficientemente bien para ayudar a mi familia.  —Olvídala —El mismo chico interviene.— No tiene nada de experiencia, además de que no es la indicada.  Richard le dedica una mirada como queriéndole decir: ¿¡Estás loco!? —Ella es solo una mujer corriente y vulgar.  Y sólo esas palabras bastaron para que actuara por instinto y no con la razón. Y así fue como pasó, rápidamente agarré un vaso con agua que el gerente había dejado sobre el escritorio y derramo todo el contenido sobre la cabeza del tipo ese. —Y eso sucede cuando te metes con una mujer corriente y vulgar. —Repito sus mismas palabras y le dedico la más falsa de las sonrisas. Puedo escuchar como los otros dos muchachos de la misma edad de él, sueltan una sonora carcajada provocando que el tipejo casi eche humo por las orejas. Tiene los puños apretados a sus costados y su cabello castaño ahora goteando agua. Quiere asesinarme con la mirada. —¿Tienes idea de quién soy yo? Quisiera decirle que es lo que me he estado preguntando desde que lo vi por primera vez, pero como quiero darle duro a su ego niego con la cabeza.  —Ya basta, Aitor. —Le reprende un hombre halándolo del brazo.— Deja de armar show, sabes que no te conviene. —Esto último lo dice en un susurro que alcanzo a percibir. ¿Aitor? ¡AITOR! Es el cantante de la dichosa b***a esa de la que hablaban Laura y Steven. Esa misma que ahora mismo no recuerdo el nombre. j***r que mente de pollo. —¿Entonces, corazón? —Pregunta Richard haciéndome ojitos de cachorrito desamparado. Cuando estoy a punto de responder, alguien se me adelanta. —No. — Dice Aitor pasándose una mano por el pelo, recobrando su aire egocéntrico.— Necesitamos una mujer de verdad, una modelo con clase. —Suficiente. —Interviene el hombre que trató de tranquilizarlo hace un momento.— Tus caprichos no son una necesidad, ya deja de esa actitud inmadura que mañana empezamos con las grabaciones. —Frunzo el ceño y él parece darse cuenta. — Claro, siempre y cuando la señorita acepte. Aitor me observa desafiante, intentando demostrar que las palabras de aquel hombre no lo afectaron, pero claramente se ve que sí. Pretende que yo me niegue después de cómo me trató, pero ante todo necesito el dinero y seguramente le daré una lección al niño caribonito ese. —Acepto. —Finalizo con una amable sonrisa.
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