Capítulo 1

1319 Words
Capítulo 1: Las necesidades son mi prioridad Tras salir de la apretujada fila de los almuerzos, voy hasta la mesa donde se encuentras mis amigos de la Universidad: Laura y Steven. Ambos al verme me lanzan una sonrisa, Steven agitando la mano frenéticamente a pesar de que ya los había visto.  —¿No piensan comer? —Reprocho divertida al notar que ni siquiera han probado su comida. La carne asada de Steven y las pastas con queso de Laura están intactas, mientras que ellos parecen emocionarse con algo en el celular de la morena.  —Estamos escuchando la nueva canción de A3 - Paradise, se llama: Besos tuyos.   —Contesta Laura emocionada y Steven chilla dando saltitos en su puesto. Se coloca un audífono y el otro se lo pasa a mi amigo.— Las pastas pueden esperar, ni que fuera comida buena la que venden aquí en la universidad.  —Tiene más vida mi cuerpo un lunes de resaca que esas pastas desgarbadas. —Señala Steven y ambas reímos.  Solo transcurren unos segundos cuando Laura y Steven comienzan a hacer bailes extraños en sus asientos mientras corean lo que parecer ser la canción de esa dichosa b***a que también le gusta a mi hermana Rosario. Niego divertida cuando los veo agarrar los tenedores como micrófonos y yo solo me tomo la sopa. No es muy buena, está simple y puedo sentirla aguada, pero es para lo único que me alcanza ya que es lo más económico que venden dentro del campus.  —¡Me encantó! —Exclama Laura escapándosele una risa de puerquito a lo que Steven suelta una sonora carcajada.— Me como a besos a Aitor. —¿Solo Aitor? —Replica Steven notoriamente ofendido.— Yo le doy como a cajón que no cierra a Aitor, a Alan y a Amateo. ¡Papasitos esos tres! Yo solo río mientras discuten quién está más bueno que quien. Y bueno sí, supongo que ya lo habrán notado pero Steven es gay. Admiro mucho su seguridad y confianza; a pesar de que existe gente que lo discrimina y no faltan las burlas, Steven siempre camina con la frente en alto y no parece importarle los comentarios negativos.  —¿Y tú, Olivia? —Cuestiona Steven y yo lo observo confundida. —¿Con cuál te quedas? —Pregunta Laura subiendo y bajando sus cejas. —Eh... No lo sé. —Me rasco la nuca.— Nunca los he escuchado, ni muchos menos los he visto.  Los dos ahogan un grito. Es verdad, nunca en mi vida he escuchado una canción de ese grupo. Sé que deben ser muy famosos porque todo el mundo habla de ellos, pero no me he tomado el tiempo de averiguar qué tal son. Tengo otras prioridades.  Me encojo de hombros para luego sacar un periódico. Lo compré antes de ingresar a la universidad para comenzar a buscar algún empleo que me sirva. Sin embargo, un celular sobre él, me impide que emprenda mi búsqueda. —Son ellos: Alan, Aitor y Amateo. —Dice Laura enseñándome una foto donde salen tres muchachos sin camisa, mostrando sus abdómenes marcados y una mirada seductora.  El de la izquierda de cabello rubio parece ser el más alto, está enseñando un músculo en su brazo con una sonrisa ladeada.  El del centro, está sentado en un cubo rojo con las piernas flexionadas y los brazos atrás de su cabeza, posee el cabello castaño, desordenado y unos ojos azules con toques verdosos que cautivan a cualquier chica y bueno, a Steven.  Y el de le derecha, está cruzado de brazos, un poco más delgado pero igual de simpático que los otros. Tiene algunos tatuajes en sus extremidades superiores y unos ojos marrones casi negros, bastante intrigantes.  —¿Y...? —Insiste Steven. Sonrío. —Este. —Señalo al de la derecha. Ambos chillan emocionados. Algo me dice que escogiera al que escogiera, iban a tener la misma reacción. —Ese es Amateo. —Articula Laura con una sonrisa.— Es el guitarrista y está buenísimo.  —No tan bueno como Aitor pero tiene lo suyo. —Acota Steven y Laura rueda los ojos. —Habías dicho que les dabas como a cajón que no cierra a los tres. —Lo señala incriminante mi amiga.  —Como a rata en balde. —Afirma orgulloso. —Ustedes no tienen remedio. —Niego con la cabeza y ellos me arrebatan el periódico. Suelto un suspiro. A veces creo que estoy tratando con niños.  —¿Cajera en un supermercado? —Cuestiona Steven en voz alta.  —¿Mesera de restaurante? —Replica Laura. Yo me encojo de hombros.  —Con esos trabajos no te alcanzará ni siquiera para el bus. —Admite la castaña devolviéndome el periódico, está un poco molesta. —Además de que son muy aburridos y agotadores... —Alarga mi amigo fingiendo un bostezo.  Suelto un suspiro. Ellos tienen razón, si quiero llevar de comer a mi casa esos trabajos no me darán lo suficiente. Además de que en serio, me dejarían muy exhausta.  Dejo caer mi cabeza sobre la mesa.  —No sé qué hacer. —Sollozo. —Veamos. —Oigo decir a Laura.  No estoy viendo pero supongo están buscando en el periódico, pues escucho como tachan, escriben, subrayan a su gusto. Seguramente tratando de encontrar un trabajo con pago decente y con el cual me quede tiempo para estudiar.  Cuando siento que mis ojos se quieren cerrar producto del sueño después de almorzar, observo la hora en mi teléfono con la pantalla partida.  2:57 p.m.  —¿Ustedes no tenían una clase a las tres? —Cuestiono levantando mi cabeza y ellos intercambian una mirada. —¡La conferencia! —Exclaman para luego recoger sus cosas, darme un beso en la cabeza y salir disparados como balas.  Ambos están en sexto semestre de Comunicación Social y Periodismo, son bastante extrovertidos y buenas personas. Los conocí cuando los tres estábamos en primer semestre, yo estaba haciendo unos ejercicios de cálculo, cuando ambos se sentaron en mi mesa, comenzaron a hablar de un montón de cosas que yo no entendía, me preguntaban y por ahí mismo se auto-respondían. Fue muy gracioso porque después de casi una hora, descubrimos que me habían confundido con una compañera de ellos, y así fue como empezó nuestra gran amistad.  Cuando ya se han ido, encuentro un arcoíris de tachones y resaltos en la parte de clasificados del periódico. Algunos oficios descartados con una equis negra, otros que al parecer habían tenido en cuenta con un círculo verde pero que al final rechazaron poniéndole una equis roja y al final, casi en la última parte de la hoja, uno resaltado con un deforme corazón fucsia.  Una sonrisa se escapa de mis labios. Seguro fue Steven. —Asistente gerencial con conocimientos financieros. —Leo en voz alta.  Levanto mis brazos a modo de celebración al mismo tiempo que exclamo un "¡¡SÍÍÍ!!". De inmediato, me reincorporo cuando siento las miradas de los otros estudiantes sobre mí. Está bien, a veces quisiera tener esa seguridad que poseen Laura y Steven para expresarse como son, sin sentir vergüenza.  Volviendo al enigma del trabajo, considero está perfecto para mí. Estando en sexto semestre de Administración de Empresas, ya me encuentro en la capacidad para desempeñar cargos gerenciales pequeños, además de que mi hoja de vida universitaria está impecable y con un promedio de 4,74 puntos de 5. Supongo no debería haber ningún inconveniente y fácilmente podrían darme el empleo.  Doy un vistazo a la dirección del lugar y me percato en seguida, que no está muy lejos de la universidad. Puedo ir  y regresar en menos de dos horas ya que tengo mi última clase del día. Así que recojo mis cosas y me decido por ir al sitio el cual estoy segura que a partir de hoy cambiará mi vida.  Daxter Music Group. 
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