Todavía hay más....

1145 Words
Me desperté con el cuerpo acalorado. Atrapada en sus piernas, en sus brazos, con su respiración en mi cuello. - ¿Querés darte una ducha primero? - dijo con voz ronca, suave, entredormido. -¿O voy primero? - Como vos prefieras. Se despegó de mi dejando un beso en mi hombro. Salió de la cama llevando todo en libertad, imposible no mirarlo. Su piernas largas, su espalda ancha, su cabello desprolijo, su andar, todo él era un monumento andante. Sonreí y cubrí mi cara con mis manos, no podía creer lo que había vivido. Al salir de la ducha lo veo vestido y con las llaves del auto en la mano. - Desayunamos juntos, ¿te parece? Asentí con la cabeza, tomé mi cartera y mi celular. Con una sonrisa gigante, salimos de la habitación. En ese momento ni me imaginaba que sería nuestro lugar. Dimos unas vueltas hasta que encontramos un café con una decoración muy agradable, música tranqui y mucha luz natural. Al verlo en detalle me di cuenta que estaba pasando algo muy extraño, estaba tomando un café con un tipo que aún no hacía ni veinticuatro horas de conocerlo pero ya había pasado la mejor de las noches y quería entregarle todo de mi. Sin tener en cuenta que eran las nueve de la mañana y aún estábamos disfrutando de una hermosa charla como si recién nos encontrábamos. En otra circunstancia, hubiese tenido sexo, me hubiese despedido antes del amanecer y ni de casualidad hubiese ido a desayunar. Entre charla y charla supe que tenía afición por la mecánica, tenía su auto al cual le encantaba meter mano y hacer de las suyas. Ahora yo también me sentía como su auto. Me llevo hasta mi departamento, me dio un gran beso y nos despedimos. Al entrar, observo mi celular y veo un mensaje suyo que decía CUANDO QUIERES QUE PASE POR TI? TENGO MUCHO MAS PARA VOS. NO ME HAGAS ESPERAR MUCHO. Quiero sentirlo de todas las formas posibles. Había pasado una semana desde ese inolvidable encuentro y mi cabeza giraba a mil. No había tomado ni una gota de alcohol y parecía que estaba borracha. Ese era el efecto Abel. Necesitaba volver a verlo, sentirlo, descubrir todo eso que aún tenía para mí. Habíamos hablado por teléfono casi todos los días, escuchar su voz me hacía vibrar de muchas maneras. Sus palabras pícaras y con doble sentido me emocionaban, sabía que había mucho por descubrir pero nunca imaginé que se sentiría tan así, así de caliente, lujurioso, fue una inmensa bola de calor que se fue gestando hasta que explotamos y eso fue lo que nos marcó para siempre. HOLA NENA... ¿QUE HACES ESTA NOCHE? ¿ TENES GANAS DE ? ... QUE NOS VEAMOS? HOY TERMINO TEMPRANO DE TRABAJAR. ¿VOS? Salía de ducharme para encontrarme con este mensaje tan esperado. Antes de responder con la urgencia que sentía decidí jugar su mismo juego. MMM... DEJAME QUE VEA SI TENGO TIEMPO HOY PORQUE GANAS DE ? ... VERTE SOBRAN. NECESITO DE NUESTRAS CHARLAS PERO FACE TO FACE. GENIAL... YO TAMBIEN QUIERO FACE TO FACE. TE PASO A BUSCAR EN 30 MINUTOS, ¿SI? DALE... TE ESPERO.... TENGO HAMBRE ? TE DOY... DE COMER LO QUE QUIERAS. JAJAJA ESO ESPERO. NOS VEMOS. MUACK. Cómo si tenía que salir a buscar a un médico de urgencia, me vestí rápidamente con una tanga color nude y corpiño al tono con detalles de encaje, un pantalón ancho color rosa, una remera marrón chocolate, zapatillas blancas y cartera haciendo juego. Peiné mi pelo en un rodete flojo. Maquillaje suave y gloss sabor frutilla. Una bruma de mi perfume de rosas favorito, último chequeo en el espejo y estaba lista. Tenía 5 minutos para bajar y ver a mi hombre más bonito. Reconocí el auto al instante. Bajó la ventanilla del lado del acompañante y con una sonrisa gigante dijo: - No sabía que esta nena tan bella me iba a estar esperando ya! Perdón por hacerte esperar, tendré que compensarlo. Me reí como tonta sin darme cuenta, ¡que está haciendo este hombre conmigo! Cuando fui a abrir la puerta escucho que me dice no, quieta señorita! mientras se baja del auto y da la vuelta para abrirla siendo todo un caballero. Se acerca me da un beso en la frente mientras se agacha para abrir la puerta y al entrar escucho casi un susurro "demasiado rico para comerlo despacio"... fue como un disparador que me llevó a esa noche mientras sentía como mí v****a se apretaba. Lo miro y tenía una sonrisa pícara dibujada. Dio un cuasi trotecito y ya estaba en el auto. - Y ahora? Que hacemos? - Tengo hambre - le dije con una mirada que recorrió su cuerpo. - Vamos por el postre o cenamos primero? - Como vos quieras - dije mientras pensaba "postre postre postre" - ooookey... no se diga más - dijo mientras le dio primera al auto y salimos. Puso música, para mi sorpresa sonaba una canción de la cual habíamos hablado en una de nuestras charlas y al escucharla me hizo un gesto de sorpresa con los ojos mientras acompañaba con su dedo índice apuntando hacia arriba. - Esto no está armado, es el destino. Esas palabras me rompió varios esquemas, otra vez. Mientras escuchábamos música y hablábamos comencé a reconocer el camino, si... íbamos al mismo hotel. Entramos al estacionamiento y antes de bajar dice: - Vos me diste a elegir... te quiero ahora. Me besa apasionadamente tomándome por sorpresa pero sin quedarme quieta me uní a su juego. Volvimos a la misma habitación, todo lucía igual solo que ahora había una mesa armada con la cena lista, una canasta con frutas y otra más pequeña con golosinas. Me tomó de la mano, me hizo dar un paso, me quitó la cartera y la dejó sobre la mesita de entrada. Se agachó y me quitó mis zapatillas, las dejó a un lado, mientras se paraba siento que me agarra de las piernas y me carga sobre su hombro, me da una palmada en el trasero y me lleva en dirección a la cama. Me deja con suavidad y con vos suave y mirándome a los ojos me dice: - Lo primero es lo primero... Me besó suavemente pero con firmeza como si quisiera meterse dentro de mí, su manos comenzaron a recorrer mis caderas. Cuando me soltó para que respiremos me quitó la remera, beso mi pecho y bajo por mi abdomen. Lentamente me sacó los pantalones mirándome con ojos lujuriosos pero juguetones. Sacó mis medias y dijo... - Ya casi está listo el postre, falta poco para comerlo. Me reí pero con cara de enojo le reproché - pero el comensal está incómodo con tanta ropa - y le quite su remera dejando expuesto su abdomen que era de revista.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD