El Rescate

1992 Words

Había llamado a toda la manada al centro del lugar. El aire se sentía helado, cargado con ese olor a miedo que soltaban los Omegas. —¡Tráiganla de una vez! —rugió River, sentado en un sillón de cuero que sacaron para él. Dos guardias trajeron a Lorna a rastras. Osiel, parado a la derecha de River, sentía que el piso se le hundía. "¿Dónde están, Dante? ¿Dónde se metieron?", repetía una y otra vez en su cabeza, mirando hacia la oscuridad del bosque con desesperación. —Osiel, te noto como ido —dijo River, acercándose a su Beta con una sonrisa de esas que te congelan la sangre. —Estoy pendiente de la seguridad, Alfa —contestó Osiel, tratando de que no le temblara la voz—. Esa niebla está peligrosa. —A mí la niebla no me preocupa —le susurró River, dándole vueltas a Osiel—. Lo que me preo

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