Desde el reclamo de Elijah, Astrid tenía prohibido cruzar los límites del jardín principal sin escolta. Elijah estaba obsesionado con la seguridad de Kai, pero también con mantener a Astrid bajo su control absoluto. La tensión entre ellos era una cuerda a punto de romperse; se evitaban en los pasillos, pero cuando sus ojos se cruzaban, el aire se volvía espeso, cargado de un deseo que ambos intentaban castigar con el silencio. Esa tarde, aprovechando que Elijah estaba en la frontera con Dante supervisando las defensas, Astrid decidió explorar el ala este, una zona que Lady Valerius siempre mantenía bajo llave. Necesitaba entender quién era el hombre con el que compartía la cama y el hijo. Necesitaba saber por qué, a pesar de la pasión que los consumía, Elijah se negaba a abrirle una s

