Hank terminó de limpiar el cuarto escarlata. El suave dolor en su trasero le recordaba los minutos vividos con James. Aquella sensación de fuego y placer más fuerte que sintió con una persona. Ni con Kemy se sintió así. Antes de irse miró las paredes y todo su alrededor, se preguntó si en algún momento volvería ahí, no sólo para limpiar. Y también saber hasta que punto llegaría James con sus enseñanzas. Salió cerrando con la llave dorada. Luego bajó al cuarto de limpieza y dejó todo guardado. Miró su mano, después le entregaría la llave. Se dirigió al segundo piso, se daría un baño antes de continuar trabajando. Entró a su habitación, vio el reloj en la pared, iban a ser las cuatro de la tarde. Se metió al baño y se dio una rápida ducha. Al salir, buscó en el clóset otro traje de maid

