Mientras Hank cocinaba, James continuaba navegando con la mirada perdida en el horizonte. Los recuerdos del pasado se agolpaban en su memoria, como un amargo sueño. Suspiró. —¿A qué vino eso?— preguntó Hank subiendo a cubierta—Fue un suspiro profundo. —No es nada— le dijo James—¿Terminaste de cocinar?. —Tengo casi listo— dijo Hank—Sólo espero que me digas y comemos. James miró a su alrededor, estaban bastante alejados de la orilla. A lo lejos podía ver el pequeño puerto y sus embarcaciones. —¿Crees que Lion se moleste?— le preguntó el pelinegro. —¿Por qué?— dijo James alejándose del navegador. —Porque que le sacamos el yate— sonrió con picardía Hank. El mayor se acercó y lo tomó por la cintura, lo atrajo a su cuerpo. —Sí no le decimos, no tendría porque enterarse— le di

