Hank se apuró a terminar el living, quería irse luego a limpiar el comedor. La mirada de James lo estaba poniendo nervioso. Finalmente terminó de asear, tomó las cosas y salió rápidamente de ahí. Se dirigió al comedor y comenzó con las labores. Había pasado más de una hora y el pelinegro había logrado calmarse y su mente se distrajo en ordenar y limpiar el comedor. Estaba tan ensimismado en sus quehaceres, que no sintió los pasos. —Hank— la voz de James sonó fuerte y clara. El pelinegro se dio media vuelta viendo a un serio mayordomo. —El almuerzo será un poco más tarde— le dijo el mayor—Aún me quedan algunos documentos y no quiero alargar más el trabajo. Hank asintió. —¿Así qué quedaron en salir el viernes?— le preguntó James. El pelinegro se puso serio. —Tú le dijiste que me preg

