Después de terminar de comer Hank se llevó los platos a la cocina. James continuó con el trabajo en la oficina, mismo lugar al que tuvo que ir después Hank para terminar de asear. —Permiso— dijo el pelinegro abriendo la puerta—Necesito terminar de limpiar. —Adelante— le dijo James. Hank entró con algo de nerviosismo a la oficina. Comenzó a limpiar mientras escuchaba el tripeo de las teclas del computador. —¿A qué hora saldrás mañana?— le preguntó James sin levantar la vista. —No lo sé, le dije a Jacob que me desocupaba a las siete, supongo que me vendrá a buscar a las ocho. Tiene que darme tiempo de arreglarme— le respondió Hank. —¿Sabes dónde te llevará?. El pelinegro arrugó el ceño, se dio media vuelta mirando al mayordomo. Se acercó al escritorio, James no le sacó los ojos de enc

