CAPÍTULO OCHO Ella sostuvo abiertas las puertas de la comisaría mientras Ripley empujaba al hombre esposado a través de ellas. Rick tropezaba de vez en cuando, reduciendo a propósito su ritmo para molestar a las agentes. Pero los fuertes golpes de Ripley en su columna vertebral no tardaron en apresurarlo. Por el pasillo y hasta la oficina principal, sus pasos llamaron la atención de los oficiales del turno de noche. Más adelante, Ella vio al comisario Harris mirando una pila de papeles. Él se levantó de su silla cuando las vio acercarse y se apresuró a darles una mano. Se colocó el bolígrafo detrás de la oreja y miró al detenido de arriba abajo. A continuación, sacudió la cabeza en señal de desaprobación. ―El viejo Rick Corny ―dijo Harris―. Solo era cuestión de tiempo hasta que volviera

