Elara Montesinos El sol de la mañana apenas iluminaba los rascacielos. Lía y yo descendimos del coche, la mano de mi hermana apretada en la mía la rutina era el único ancla que yo conocía. —Adiós elara no olvides la inscripción para el club de lectura —me recordó Lía con una sonrisa. —Nunca lo olvido, mi amor ve Lía entró en la academia en ese instante, un coche de lujo se detuvo justo detrás del nuestro un hombre bajó su ropa era de marca, su reloj brillaba y su cabello, antes descuidado, estaba impecablemente cortado. Se veía diferente pero lo reconocí el miedo frío me recorrió la espalda era Richard, el padre biológico de Lía. Se acercó a mí, la sonrisa arrogante que yo recordaba. —Buenos días Elara parece que la suerte finalmente te ha sonreído, un chófer Vance Global..

