CAPÍTULO NUEVE SEIS SEMANAS DESPUÉS Emily estaba sentada en el gran banco de su porche tomando un café con leche de calabaza con especias hecho en casa, y el vapor se enroscaba en el aire frío del otoño. Miraba contenta cómo Chantelle jugaba en las hojas de naranja crujientes, envuelta en un hermoso abrigo de lona, sombrero de lana y guantes, y se veía cada centímetro de ella como la niña despreocupada en la que se había convertido. A poca distancia, Daniel cuidaba el huerto de calabazas, con la nariz enrojecida por el frío en el aire. La propia Emily estaba envuelta en guantes y una bufanda y el calor del café con leche se filtraba en sus manos, calentándola. Ella estaba teniendo uno de esos momentos felices donde todo se sentía bien en el mundo, como si las estrellas se hubieran aline

