Sebastián Hayes Llegué al trabajo algo distraído. Cosa extraña en mí ya que todo en mi mundo gira en completo orden y de manera funcional sin perder el tiempo. Hoy me puse al corriente luego de estar lejos por varios años. Estaba leyendo los informes y los contratos que necesitan mi firma pero sin poder concentrarme del todo. Suspiro con frustración antes de ponerme de pie y servirme un poco de whisky. Me quedo de pie con una mano dentro del bolsillo de mi pantalón y en la otra mano sostengo mi vaso de vidrio. Observo la vista panorámica que tengo de la cuidad gracias a las paredes de cristal. Dejando que mi mente se dirija a la noche anterior. Luego de un viaje de varias horas, me dirigí a la mansión de mi padre pues era la boda de mi sobrino Jonathan. Un chico de 23 años algo in

