Debía definir mi enredada y caótica vida sentimental y elegir entre Maicol y Stuart. debía dejar de jugar a la mujer vampiro con esos dos hombres, determinar quién me gustaba más, cuál sería el amor de mi vida y no seguir jugando con los sentimientos de ambos. Lo cierto es que yo estaba perdidamente enamorada de Vásquez. Lo soñaba, lo deseaba y quería estar entre sus brazos y que me bese y acaricie con locura, que me haga suya un millón de veces, me lleve a las estrellas con su deliciosa virilidad y me haga sentir la mujer más sensual y sexy de todo el universo. Con él desataba toda mi feminidad y eso me hacía sentir en las nubes rodeada de muchas luces, estrellas y del arco iris. El encuentro que tuvimos en Argentina, no solo había despertado, al máximo, mi apetito por él, sino que me sen

