Si pensaba en Kevin, no podía negar que era horriblemente guapo y sexy. Tenía toda una cara de chico playboy complementada con unos ojos hermosos. Su sonrisa era de otro mundo. Su cuerpo también era algo que no veías de cerca todos los días. -¿Por qué me miras tanto? -Murmuró, sacándome de mis pensamientos. Estaba mirándome fijamente. -¿Cuándo te vas a mudar? -Pregunté, desviando la mirada. -¿Por qué contestas a mi pregunta con otra pregunta? Parpadeé varias veces. ¿Lo hacía? -Mira, ¿qué tal si olvidamos todo lo que pasó hoy? -Sugerí, con una sonrisa. -Vayamos a casa. MI casa. Kevin negó con la cabeza. -No quiero hacerlo. Hoy fue un día muy lindo. -Hoy fue un día extraño. -Reproché, cruzándome de brazos. Kevin me miró y suspiró cansadamente. Condujo unas cuantas calles hasta que tom

