El resto de la semana, luego de que fuimos al club, pasó en un abrir y cerrar de ojos. Ya teníamos una rutina; Kevin despertaba primero que todos, hacía un delicioso y maravilloso desayuno, íbamos todos a la agencia, ellos hacían sus oficios y en la noche regresábamos para la cena. Mayormente la cena la hacía yo, peleando con Kevin para que se quedara sentado y solamente observando. Aunque me percaté de que Kevin también sufre de insomnio, cómo yo. Solamente habíamos estado conviviendo una semana, pero me había percatado de algunos detalles pequeños. En las noches de insomnio, siempre coincidíamos en hacernos un té, para poder conciliar el sueño. Y en esas noches hablábamos de muchas cosas. La mayoría, eran cosas triviales, pero al menos me enteré de que tenía un pequeño tatuaje en la es

