Bruce, el omega cariñoso

2567 Words
Una semana había pasado desde que Steve no había abandonado la torre y de nuevo fue requerido para una misión larga de tres días. El alfa había hablado con Fury casi gruñendo que en esa etapa del embarazo de Tony no podía permanecer tanto tiempo lejos de él; estaba ya en el séptimo mes y cada vez se veía más necesitado de su presencia. Fury se disculpó justificándose que era su misión contra Hydra, él debía estar presente. Tony por su parte intentó disuadir el nudo en su estómago por la angustia de tener a su alfa lejos y le prometió que estaría bien y haría todo lo posible por mantenerse tranquilo. Esa noche, antes de la partida de Steve, hicieron el amor sobre el nido de forma lenta y muy íntima. El alfa se aseguró de dejarle su aroma para evitar el sufrimiento de su omega. Al siguiente día tuvo que despertarlo para verificar que estuviera bien y cuando lo vio sonreír con calidez partió un poco más tranquilo.     ***** Después de que su alfa partiera, Tony salió de la habitación dando la orden a Jarvis para cerrar herméticamente el lugar como si de un tesoro invaluable se trata, así no se diluiría el aroma de Steve y si tenía alguna crisis de ansiedad podría acudir a su nido. Después de hacer un poco de ejercicio en su caminadora, se dio una ducha y salió de nuevo hacia la cocina con la intención de cocinar algo. Sin embargo, se encontró con Bruce y Clint quienes ya estaban preparando el desayuno. — ¿Están solo ustedes dos? —Preguntó sintiéndose un poco nervioso pues era la primera vez que se quedaba sin un alfa en el apartamento y dudaba que, si llegaba a tener uno de sus ataques, ellos pudieran ayudarle a calmarse. —Sí, iba a quedarse Nat, pero al final Fury necesitó de todos los alfas para poder controlar la situación que se les presentó. Tony no pudo evitar sentirse triste. Cuando sintió sus ojos arder por la amenaza de las lágrimas, decidió darles la espalda y dirigirse a la sala sin hablar.     ***** En cuanto Tony se retiró de la cocina, Bruce y Clint voltearon a verlo. —Sabía que era un error dejar ir a Nat —se reprendió Bruce sin apartar la vista de su amigo. —Es tan grande su tristeza que se puede sentir el cambio del ambiente —murmuró Clint regresando su atención al desayuno que preparaban juntos. — ¿Podrías ocuparte de esto? Necesito ver a Tony… —Ve con él —interrumpió Clint sin despegar la mirada del sartén—, yo prepararé lo demás. Bruce agradeció palmeando la espalda de su nuevo amigo y casi corrió para acercarse a Tony, que para ese momento estaba en la sala mirando la televisión. Lo conocía suficiente como para saber que no le estaba poniendo atención. — ¿Estás bien? —Preguntó en cuanto se sentó a su lado— Si quieres puedo pedirle a Nat que regrese. —No —respondió su amigo con un suspiro recargándose sobre su hombro—, tal vez sea bueno no tener alfas cerca. Creo que me estoy empezando a hacer adicto de su calor y aroma. Bruce sonrió acariciando el abultado estómago de su amigo embarazado. Sabía a la perfección lo que era ser adicto a un alfa, le pasaba todo el tiempo con Bucky y Nat, aunque siempre le hacía falta un respiro lejos de ese apabullante mar de feromonas. —Últimamente has estado muy ocupado —reprochó de repente Tony—, ni siquiera te he visto por aquí, estoy considerando desheredarte y dejar de considerarte mi familia. —Sí, lo siento —se disculpó escondiendo la cara en el cabello de Tony—, solo que es difícil desprenderse de esos territoriales alfas. Desde que me marcaron no puedo estar mucho tiempo lejos de ellos. Tony suspiró profundamente. —Sí, es difícil, no quiero ni imaginar el caos que se haría si te embarazas —la voz divertida de su amigo lo hizo sonreír—, tendrán que pedir mínimo un año de descanso para no apartarse de tu lado ni un minuto. —O me veré obligado a acompañarlos en todas sus misiones si no quiero que se vuelvan locos por estar separados de mí. Tony se enderezó para mirarlo con el ceño fruncido. —No entiendo, ¿eres tú el que no puede estar apartado de ellos o ellos de ti? —La mayor parte del tiempo, ellos de mí —confirmó con una sonrisa juguetona—. Si por ellos fuera me tendrían encerrado en un nicho y estarían admirándome por el resto de sus vidas. Sonrió más amplio al ver la mirada confundida de su amigo. — ¿Cómo es eso posible? —Preguntó Tony con frustración— Yo cada día me siento más necesitado de Steve y él ni siquiera se ve angustiado cuando se tiene que ir, y tus alfas sí te necesitan. —Steve también te necesita, pero ya sabes —se encogió de hombros—, es el macho alfa superior haciéndose fuerte para su omega. Está al frente de la misión que tú iniciaste, tiene su trabajo con Shield y, además, su instinto protector no lo deja ser débil. Mis alfas se confían porque cuento con Hulk, pueden darse el lujo de no ocultarme lo mucho que me necesitan. La compresión pareció brillar en los ojos de su amigo. Clint se acercó con grandes platos llenos de comida y los dejó en la mesita del centro. Tony volteó a verlos con el semblante un poco verde. — ¿No tienes hambre? —Preguntó Clint tomando uno de los platos y comenzando a engullir su comida. Tony negó con la cabeza y se volvió a recostar en su hombro, se podía sentir en el ambiente una creciente angustia invadiendo a su amigo. —Creo que me va a dar un ataque de ansiedad —susurró Tony comenzando a temblar. En el fondo de su mente, el otro sujeto comenzó a murmurarle cosas y creyó que era un momento adecuado para dejarlo salir. Se levantó para alejarse de Tony, quien volteó a verlo con los ojos llenos de lágrimas y respirando con agitación. Le pidió a Hulk cuidarlo e hiciera todo lo posible para hacerlo sentir protegido y fue lo último que supo antes de cambiar.     ***** Después de que Tony confesara sus angustiantes síntomas, Bruce se levantó dejándolo solo y con un sentimiento muy pesado volteó a verlo. Su amigo cerró los ojos para después convertirse en Hulk, quien se mantuvo quieto respirando pesadamente y mirándolo con intensidad. Al principio pensó que Bruce lo abandonaría, pero al ver a Hulk entendió que su intención era dejar a alguien más grande se ocupara de su pequeño episodio de sufrimiento. Se levantó temblorosamente con la intención de acercarse a su amigo cuando Barton lo tomó del brazo. —Tony, no creo que sea algo muy sensato acercarte a Hulk, él podría perder el control y… El beta se calló cuando las lágrimas de desesperación rodaron por sus mejillas. Solo su familia podía entender lo mucho que necesitaba un abrazo cuando le daban ese tipo de crisis. —Abrazar —gimió Hulk sentándose en el piso y extendiendo sus brazos. Tony se soltó con brusquedad de Barton y caminó hacia Hulk, dejándose abrazar por su enorme amigo. —Omega no llorar —susurró Hulk acariciando con torpeza su cabeza. —Tú también eres un omega —sonrió con tristeza—, no entiendo porque me llamas de esa forma. —Callar —gruñó Hulk—, cuidar a omega. Tony rodó los ojos y pegó su húmeda mejilla al pecho de su amigo cerrando los ojos, era reconfortante el sonido de los latidos del enorme corazón y el aroma dulce que despedía. Por un momento se sintió extrañado de poder relajarse con el calor y aroma de un omega, y pronto comprendió que era la cercanía entre ellos. Amaba tanto a su familia y lo único que quería era mantenerse cerca de ellos. No pudo evitar estremecerse adolorido. Un repentino sentimiento de odio lo hizo gemir angustiado. Odiaba no tenerlos cerca a todos en ese momento, se odiaba a sí mismo por haber empezado una misión y que el clímax de ella se desarrollara mientras estaba embarazado. También odió la situación y quería que todo se detuviera, deseaba a su familia con él. —Creo que el abrazo no está funcionando —declaró Barton. Tony abrió los ojos y lo vio mantenerse cerca observándolos con cuidado—. Ahora en vez de verte triste pareces furioso, si quieres podría ir por alguno de los alfas, yo puedo sustituirlos en la misión. —No —contestó con voz ronca que lo obligó a aclarar la garganta—, se fueron porque los necesitaban, no quiero arruinarles el trabajo por mis síntomas. — ¿Y se puede saber por qué comenzaste a sentirte ansioso? —Preguntó Clint poniéndose en cuclillas frente a él. Tenía una mirada tranquila y comprensiva. En ese momento no reflejaba la indiferencia con la que siempre lo trataba, o al menos esa era su percepción de Barton— Si te incomoda mi presencia puedo vigilar desde las sombras, sabes que esa es mi especialidad. —No es eso —gimoteó agarrando el brazo del beta—. Es que cuando nos llevaste el desayuno, de repente me dio antojo de unos brownies con helado de vainilla y sentí tanta vergüenza de pedirlos porque lo prepararon con tanta dedicación y… No pudo terminar la oración porque un pesado sentimiento lo obligó a llorar tan fuerte como si fuera un niño pequeño y desconsolado. Hulk comenzó a arrullarlo con suavidad mientras Barton acariciaba su vientre. —Oye, Stark —habló con suavidad Ojo de Halcón—. No tienes por qué ponerte así, para eso estamos aquí, iré por tus brownies y helado de vainilla. —Ese no es todo el problema —gimoteó tratando de frenar su incomprensible llanto—. Ahora lo único que se me antoja es un gran plato de comida china. Al contrario de lo que pensó, Barton sonrió dándole una palmadita en el hombro. —Te traeré tu comida china, el postre y si en el tiempo que estoy ausente se te antoja algo más, llámame y lo traeré. Tony asintió parpadeando sus lágrimas. Vio a Barton levantarse y partir del apartamento. — ¿Omega mejor? —Preguntó Hulk sin dejar de arrullarlo. —Sí, gracias —respondió en un susurro. —Omega dormir. Tony pensó que era buena idea. Siguiendo la sugerencia de su mejor amigo, cerró los ojos dejándose llevar por el suave y reconfortante arrullo.     ***** Tony no supo cuánto tiempo pasó, solo despertó un poco desorientado sobre uno de los sofás de la sala. Bruce estaba en la orilla masajeando sus pies mientras Barton se levantaba a toda prisa dirigiéndose hacia la cocina. — ¿Qué pasó? —Preguntó frotándose los ojos. —Te quedaste dormido en brazos de Hulk —comentó Bruce con voz sonriente— y te dejó en el sofá para que yo pudiera seguir cuidándote. Un delicioso aroma lo hizo abrir los ojos de nuevo, Barton sostenía un gran plato de comida china frente a él. Rápidamente se incorporó y casi se lo arrebata sintiéndose ansioso por saciar su desesperante antojo. —Gracias —habló con la boca llena y con mucha ilusión—, esto es tan delicioso. Barton sonrió y se dirigió de nuevo a la cocina. —Come despacio —indicó Bruce tomando una servilleta y limpiándole la mejilla que se había manchado con salsa agridulce. Tony no podía evitar suaves gemidos de satisfacción con cada bocado que engullía. Jamás en su vida se había sentido tan desesperado por saciar un antojo y reconoció que era lo más satisfactorio del mundo. Disfrutar de una comida como si todos los sabores fueran una explosión en su boca, casi podía ver estrellas a través de su visión por las lágrimas de felicidad. —Aquí tienes también tu brownie con helado —mencionó Barton dejando el postre sobre la mesa del centro. Tony hizo un ruido feliz y lo atrajo sobre sus piernas para intercalar el brownie y la comida china. Los sabores eran tan perfectos que creía estar en el paraíso del sabor mientras sus amigos le dedicaban miradas extrañadas, pero en ese momento no importaba nada más que esa grandiosa experiencia en su paladar. De pronto, se escuchó que aterrizaba una nave en la pista de aterrizaje. Todos voltearon hacia el acceso y pocos segundos después, entró Steve junto con Nat y Thor dando sus clásicos pasos seguros. — ¿Qué sucedió? —Bruce le ganó la pregunta. —Fury nos dio permiso de retirarnos cuando logramos interceptar la base —contestó Nat acortando la distancia con su omega y estirándose para besarlo. — ¿Y dónde está Bucky? —Insistió Bruce sonando un poco molesto. Nat sonrió acariciando el rostro de su pareja. —Alguien debía quedarse a reportar lo sucedido y Bucky se ofreció para que Steve pudiera regresar con Tony. Steve volteó a verlo con una gran sonrisa. Tony mantenía las mejillas infladas sin pasar su bocado. Lo vio acercarse y sentarse a su lado. De inmediato se inclinó para acurrucarse con él sin soltar sus platos de comida. —Me da gusto que puedas comer con tranquilidad —susurró su alfa ayudándole a sostener el plato con el brownie. —No debería darte tanto gusto —respondió después de tragar su bocado y con algo de inseguridad levantó el rostro—, si sigo comiendo así me pondré como un globo. —No me importa —gruñó Steve inclinándose para besar su cuello—, cuando nazca el bebé me encargaré de que hagas el suficiente ejercicio para recuperar tu peso. —No me gusta el ejercicio —contradijo Tony, pero al escuchar la risa baja de su pareja supo de qué hablaba y no pudo evitar sonrojarse. —Tengo otro tipo de antojos en este momento —susurró olvidándose por completo de su deliciosa comida. —Sería descortés si nos vamos y dejamos a nuestros amigos aquí en la sala. Tony volteó a verlos, se veían muy entretenidos entre ellos. Nat platicando tranquilamente con Barton mientras mantenía a un algo molesto Bruce a su lado. Miró de nuevo a su alfa quien le regresaba una sonrisa torcida. —Anda, come. Tenemos toda la noche para hacer lo que tú quieras. Suspiró derrotado porque moría por seguir comiendo y también por acariciar cada centímetro de Steve. Su alfa tomó el tenedor por él y siguió alimentándolo como si de un bebé se tratara. Sonrió reconociendo que la comida le sabía mucho mejor de esa forma. Poco tiempo después, ya había acabado de comer y tenía a Nat del otro lado acariciando su gran estómago. Bruce a sus pies, aferrado a la pierna de Nat y su alfa acariciando su cabello de la forma satisfactoria como solo él lo hacía. Barton se mantenía en otro sofá viendo la televisión. Era un momento perfecto rodeado de su amada familia, aunque no pudo evitar reconocer que también le hacía un poco de falta Bucky ahora que había entablado una bonita amistad con él.
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