Unas semanas más pasaron y Tony estaba muy cerca de los siete meses de embarazo. Los vengadores entraban y salían del apartamento de Tony por los constantes trabajos de Shield y su propia misión contra Hydra. Tony por su aparte había dejado de trabajar desde hace un tiempo, solo se dedicaba a hacer un poco de ejercicio en la caminadora que había comprado Fury para él, alimentarse con una dieta estricta preparada por Nat y Bruce y dejarse consentir por su familia.
Con el paso de las semanas y con el nido construido y bien marcado, Tony ya no había tenido esos ataques de ansiedad molestos que no lo dejaban respirar; tampoco tenía náuseas y los distintos aromas del apartamento no le molestaban. Todo pintaba para bien, por fin podía disfrutar de un día completo sin molestias.
En la noche, decidió pasar un momento en la sala acariciando su gran vientre y recibiendo como respuesta algunos suaves golpes de su bebé.
— ¿Tu bebé se está moviendo? —Preguntó Bucky, quien ese día le había tocado quedarse para cuidarlo junto con Thor.
—Sí —respondió de mala gana sin voltear a verlo.
—Vamos, amigo —dijo él sentándose a su lado y abrazándolo por los hombros—, creí que habíamos superado esa barrera. Se supone que ya no me odiabas.
—Siempre te odio —respondió intentando sacudirse a Bucky de encima, aunque lo dicho era mentira.
Sin embargo, no habían pasado mucho tiempo sin que estuviera Steve presente, no tenían mucho en común ni temas de conversación.
—No lo haces —se burló Bucky picando juguetonamente su pancita—, hace poco te escuché hablar con Bruce acerca de “tu familia” y yo estoy dentro de ella.
—Solo porque eres tan amigo de Steve —respondió de inmediato.
No pudo evitar un suave quejido cuando sintió el fuerte movimiento de su bebé, era como si el pequeño travieso se estuviera estirando. Sintió que sus órganos eran presionados con un poco de dolor.
— ¿Ves? Inclusive mi sobrino te castiga por negarte a quererme.
Tony bufó dándole un codazo. Era vergonzoso aceptar que con él sentía una paz muy similar como cuando Nat se mantenía así de cerca.
—Cállate, ¿quieres?, además, ¿qué haces aquí? ¿Acaso Bruce no podía quedarse? ¿Por qué necesariamente tenías que quedarte tú?
Bucky se rio entre dientes mirando hacia la cocina donde se encontraba Thor. Su amigo se inclinó más cerca y le habló al oído.
—Steve no confía en Thor, ¿no te has fijado que siempre deja a Nat contigo cuando también se queda Thor? Solo que esta vez necesitaba a Nat en el trabajo de hoy.
Tony se mordió el labio para evitar sonreír. Thor era un buen sujeto, aunque era muy obvio que tenía un interés extraño sobre él; como si estuviera esperando el nacimiento de su bebé para secuestrarlo y llevárselo a Asgard.
—Pero si te molesta tanto mi presencia —suspiró Bucky con resignación—, solo basta con dejarte tranquilo.
Dicho esto, el alfa se puso de pie y fue a sentarse al comedor. De inmediato Tony sintió que todo el calor acumulado gracias al alfa, se escaba de su sistema. Odiaba sentirse tan cómodo con Bucky y no estaba dispuesto a confesarle lo feliz y cálido que lo hacía sentir, como cualquier m*****o de su familia. Decidió quedarse allí sentado abrazándose y sus ojos humedeciéndose por las lágrimas.
«Estúpidas hormonas del embarazo», se seguía quejando cuando le daban esos arranques emocionales.
Ese había sido el primer día sin molestias y tenía que arruinarlo con su necesidad de sentirse protegido. Era aún peor la situación porque no quería pedirle a Thor que se sentara a su lado, en ese momento solo quería a Bucky de vuelta.
— ¿Te sientes mal? —Preguntó Thor quien se estaba acercando con un gran plato de emparedados.
—No —respondió con voz temblorosa secando sus lágrimas con la manga de su pijama—, solo que la película es muy triste.
Vio de reojo cuando Thor se sentó en otro sofá y se le quedó viendo a la televisión.
—Pero es una película de acción, solo son matanzas.
— ¡Pues es muy triste que la gente se mate! —Exclamó en voz alta perdiendo los estribos.
De nuevo la respiración se le estaba acelerando como cuando le empezaba a dar un ataque de ansiedad. Era una sensación tan apabullante que comenzó a sollozar desesperado. Casi de inmediato alcanzó a escuchar a Bucky acercarse a toda prisa.
—Oye —susurró el alfa inclinándose para tocar su rostro—, no llores, recuerda que Steve regresará esta noche.
—Eso ya lo sé —gimoteó—, pero me siento mal en este momento.
— ¿Quieres que te traiga algo? ¿Alguna prenda de Steve?
Tony asintió con la cabeza y cuando Bucky se apartó, el ataque de ansiedad le hizo perder estabilidad. Para su fortuna, su amigo no tardó en regresar y cubrió su pecho con una de las camisas de Steve, pero su aroma no era lo suficiente, necesitaba una fuente de calor.
—Siéntate —murmuró aferrando la tela contra su nariz. Bucky se apartó dirigiéndose a otro sofá —. Allá no —gimoteó—, aquí conmigo.
Vio al alfa rodar los ojos y suspirar, para después regresar a su lado y sentarse en la otra orilla del sofá.
Desde allí podía sentir el calor de Bucky, era tan reconfortante que disimuladamente se deslizó en el sofá acercándose como si fuera un gatito friolento arrastrándose hacia al radiador.
—Ven aquí —finalmente dijo Bucky cuando ya no faltaba mucho para tocarse.
El alfa extendió su brazo en el respaldo del sofá y Tony terminó de acercarse para recargarse en ese cálido cuerpo. Lentamente su respiración se fue controlando y el ataque de ansiedad se evaporó de su sistema dejándolo tan cansado como siempre. Era muy agotador toda la tensión experimentada en esos incómodos momentos.
—Tal vez yo no sea Nat —susurró el alfa contra su cabello—. Aun así, sabes que te quiero tanto como cualquiera de ellos y también me preocupa tu bienestar; si necesitas algo solo dímelo. Puedes confiar en mí para cuidarte.
—Yo no te quiero —respondió en un susurro con una sonrisa imprudente.
—Lo sé —respondió el alfa con una sonrisa en la voz.
La mano de Bucky se movió de su hombro hacia su cabello. Comenzó a masajearle el cuero cabelludo de una manera tan reconfortante que cerró los ojos para disfrutarlo con todos sus sentidos y fue todo lo que recordaba de esa noche.
*****
Bucky sintió cuando el sueño le ganó a Tony, pues la cabeza de su amigo se deslizó poco a poco sobre su pecho. Le ayudó a recostarse en el sillón y recargar la cabeza sobre sus piernas; siguió masajeando el cuero cabelludo del omega con la intención de que darle la oportunidad de disfrutar de una buena siesta.
—Ustedes parecen conocer exactamente las necesidades de Tony —mencionó Thor muy atento a su caricia.
—Bruce y Tony se parecen mucho —explicó con una media sonrisa—. Bruce también duerme como bebé cuando lo acarició de esta forma, resulta bastante obvio que pase lo mismo con Tony.
—Pero ¿cómo sabes eso cuando el mismo Tony te dijo que te odiaba?
Thor parecía incrédulo.
—No me odia, solo finge hacerlo porque es un orgulloso que no le gusta compartir a Steve.
Su amigo brincó en su sueño y sollozó aferrándose más a la prenda entre sus brazos. De inmediato comenzó a arrullarlo mientras con una mano acariciaba la espalda del omega y otra continuaba con su caricia en la cabeza.
—También eso me parce muy extraño —continuó Thor con voz más baja—, he visto a muchos omegas embarazados y nunca había visto ninguno que se pusiera tan sensible, ¿por qué Tony tiene tantos ataques de ansiedad?
Bucky se quedó callado por un momento por el temor de que Tony estuviera lo suficientemente despierto como para escuchar, pero cuando lo vio emitir un suave ronquido, supo que era seguro hablar.
—Tony siempre ha tenido pánico a quedarse solo —susurró volteando a ver de nuevo a Thor—, desde niños, Steve, me platicaba las pesadillas recurrentes de Tony donde caminaba solo en la mansión. Al parecer ahora con el embarazo, esos miedos se duplicaron, aunque nunca ha hablado con nadie de ello, ni siquiera con Steve.
*****
Thor decidió no seguir preguntando por respeto, solo se dedicó a contemplar las caricias del soldado. Daba la apariencia de que ese tema solo le correspondía a los más cercanos al omega. Siempre le pareció muy extraña la sobreprotección que todos tenían con Tony, no era como si no se la mereciera, realmente era un omega muy valioso y hermoso, pero no le parecía que fuera débil y al sobreprotegerlo le hacía creer que lo era. Aun así, estaba dispuesto a mantenerse cerca y proteger al omega y a su cachorro, así tuviera que encontrar una forma para acercarse más a él y lo aceptara como lo hacía con los demás.