El nido

1621 Words
Las semanas pasaron y la ansiedad de Tony por su alfa se fue calmando poco a poco. Al parecer eran etapas del embarazo que para su fortuna se esfumaban rápido. Al cumplir el sexto mes, Tony, se despertó solo en la cama sintiendo nauseas muy fuertes por los aromas entremezclados en su apartamento. Ese día estaba más sensible que el anterior, podía apreciar por separado el olor de todos; eso aunado al aroma de la madera de sus muebles, el olor metálico de su armadura y los productos de limpieza que flotaban en el ambiente, lo llevaron directo al escusado a devolver el estómago. —Luces pálido —mencionó Bruce acariciando su mejilla cuando se acercó al refrigerador por algo de jugo. La caricia de su amigo dejó un rastro de aroma dulce que le provocó arcadas. —No me lo tomes a mal, pero todos apestan; estaré en mi habitación por un rato. No esperó la respuesta de su amigo, solo se llevó el bote de jugo y se encerró de nuevo dando la orden a Jarvis que vaciara el ambiente de su alcoba. Ese día se quedaron Bucky y Bruce a cuidarlo mientras todos los demás fueron a trabajar. Fue un gran alivio tenerlos a ellos como sus cuidadores ese día, sabía que no habría problemas si se la pasaba encerrado en su habitación. Podía confiar en ellos para que no estuvieran encima de él todo el día vigilando cada uno de sus movimientos. Cuando la habitación estuvo libre de aromas, aspiró con fuerza. Se sentía bien oler un ambiente neutralizado, aunque el aroma territorial de Steve llenó la habitación de nuevo, había marcado ese lugar tantas veces que era muy difícil eliminar su aroma. Al contrario de lo que pensó, el olor de su alfa no lo mareó, lo hizo sentir cómodo y de cierto modo anhelante. Abrió el amplio armario donde estaba colgada la ropa de Steve y se metió en él aspirando para llenarse de él. Deseaba quedarse en ese lugar y a la vez deseaba recostarse para descansar. Una idea loca lo hizo tomar toda la ropa de su pareja y la colocó en su cama creando un pequeño espacio donde podría disfrutar de ese delicioso aroma.     ***** Steve hizo todo lo posible por terminar temprano con su reunión en Shield para regresar a la torre. El bebé crecía cada día más y su único deseo era mantenerse pegado a ese vientre y hablarle para que el pequeño le respondiera con suaves patadas. Finalmente logró regresar antes del anochecer y al entrar al apartamento encontró a Bucky besando con dulzura a Bruce en la sala mientras parecía que veían la tele. — ¿Dónde está Tony? —En la habitación —respondió Bucky recostándose encima de Bruce. Steve gruñó disgustado cuando percibió el olor de su amigo. —Para eso tienen un apartamento propio —farfulló dirigiéndose a su habitación, sus amigos rieron y ya no supo más de ellos cuando ingresó a su espacio y cerró tras él. Se quedó inmóvil al ver a Tony completamente desnudo encima de una pila de ropa regada sobre la cama. Al parecer ya había llegado su época de anidación, el cuerpo de su omega sentía que la llegada del bebé ya estaba cerca y le dictaba hacer un nido para recibirlo y cuidar de él. Steve se recostó en la cama y Tony se incorporó para subirse sobre su regazo. —Necesito más prendas —se quejó su omega intentando agacharse, aunque su redondo vientre se lo impedía. Al verlo tan frustrado por no alcanzar su boca, lo recostó en la cama y lo acercó para besarlo con suavidad. Su pareja jadeó y profundizó el beso de tal forma que logró excitarlo. — ¿Por qué no agregas tu ropa en el nido? —Preguntó al soltar esa ansiosa boca en un intento de tranquilizarse, pues la ansiedad de Tony siempre lograba enloquecerlo y no quería hacerle daño. —Mi ropa no huele a ti —se quejó su omega guiando una mano al endurecido m*****o escondido bajo el abultado vientre. No ayudaba a su autocontrol que Tony también estuviera excitado. Se concentró en el hecho de que su omega necesitaba su marca en el nido y por eso su cuerpo reaccionaba de esa forma, para provocarlo y lo sellara con su esencia. —Trae tu ropa y agrégala a la cama —pidió entre los besos intentando no tocarlo de más, si no se olvidaría de su idea—, voy a llenarte con mi aroma. Tony se separó del beso y rodó de la cama para salir de ella de un brinco apurándose a abrir el amplio armario y tirarle encima otro gran conjunto de prendas. En muy poco tiempo Steve se encontró sepultado en un mar de pantalones y camisas de su pequeño genio, lo cual, provocó una risa traviesa de su parte mientras las tocaba y dejaba salir sus feromonas para impregnarlos lo más posible con su aroma. La cama se hundió un poco cuando Tony regresó a su lado escarbando entre la locura de telas que había aventado en la cama. — ¿Qué haces? —Reprochó su omega cuando descubrió su cara— Se supone que debiste quitarte para acomodar el nido. Steve sonrió con amplitud y lo atrajo para hundirlo con él en la marea de ropa. Casi se arranca sus propias prendas para poder atraerlo más y besar todo ese hermoso cuerpo. Absorbía con avidez ese dulce aroma a flores recorriendo la sensible piel que se estremecía con cada caricia. —Steve —gimió Tony tirando de sus hombros hacia arriba—, deja de estar jugando y hazlo ya. Era muy excitante ver a Tony tan desesperado por sexo. Deseaba seguir tocándolo para arrancarle más de esos adictivos sonidos y verlo correrse sin siquiera tomarlo, pero su instinto alfa le ordenaba tomarlo y aliviar la necesidad de su omega de marcar el nido. Obedeció su instinto y lo tomó con cuidado sin recostarse encima de él, mirando esa hermosa cara que mostraba el más puro placer. Sus caderas se balanceaban por sí mismas, no podía dejar de admirar cada reacción de su omega; era fantástico y hermoso ver lo mucho que disfrutaba en sus brazos, lo mucho que podía hacerlo feliz con algo tan simple como unir sus cuerpos. Tony gemía en voz alta sin importar si por fuera estuviera alguien escuchándolos. Tomó la erección de su pareja y lo masajeó hasta hacerlo explotar de placer. —Te amo tanto —se escuchó decir al acariciar el vientre que no lo dejaba recostarse encima de él y besarlo como deseaba. —Yo también te amo —susurró Tony abriendo los ojos e irradiando una gran paz. Steve se apoyó en la cama sintiendo como sus feromonas salían de su cuerpo de una forma tan fuerte que se sintió abrumado por su mismo calor. Finalmente, se corrió sintiendo en su sistema que el nido había sido sellado, su aroma no se desvanecería de él por un buen tiempo. Tony suspiró intentado atraerlo, así que se recostó a su lado de nuevo para dejar que lo besara como su omega necesitaba. —Me siento cansado —se quejó Tony al dejar de besarlo sin abrir los ojos. —Duerme —susurró besando la frente de su gran amor. Intentó levantarse de la cama, pero su caprichoso omega se colgó de su brazo. —No me dejes —pidió él en un sollozo. —Solo iré a la cocina por algo de comer, tengo mucha hambre. Tony abrió sus húmedos ojos, asintió y antes de acomodarse de nuevo en la montaña de ropa, le dio un delicado beso en la mejilla. Steve se levantó de la cama, se puso sus pantalones y salió de la habitación para comer cualquier cosa con tal de regresar al lado de su pareja. En cuanto entró a la cocina se encontró con Clint, quien lo miraba con los ojos muy abiertos y Thor con una sonrisa triunfal, como si estuviera orgulloso de él. —Gran faena —lo felicitó el semidiós levantando un vaso de jugo en su dirección—, un alfa que hace gritar los orgasmos de su omega es digno de una condecoración. Clint y Steve le dedicaron una mirada incómoda. — ¿No tienen un apartamento en el cual pasar el tiempo? —Preguntó Steve abriendo el frigorífico para sacar algo de fruta. —Sí, pero Bruce entró en celo y ellos son más ruidosos que ustedes y ya no aguantaba a Thor vitoreando cada vez que Bruce gritaba. Como quiera ustedes son más discretos y tu habitación está sellada, aquí no se percibe tanto sus aromas —farfulló Clint viéndose auténticamente cansado. —Tal vez necesites de un alfa que te ayude a sacar toda tu frustración —sugirió Thor encogiéndose de hombros, Clint solo respondió con una mirada recelosa. —Le pediré a Tony que les dé un piso un poco más alejado si eso te hace sentir mejor —sugirió ignorando el comentario de Thor. —El sótano si es posible —masculló Ojo de halcón levantándose de su asiento—. Iré a dar una vuelta, regreso más noche a ver si las cosas se enfrían un poco por aquí. Thor lo siguió con la mirada cuando el beta partió. — ¿De verdad te gusta Barton? —Preguntó al semidiós que solo sonrió y se encogió de hombros. —Es adorable cuando se enoja. Desde la habitación se escuchó a Tony exigir que regresara a su lado, por lo cual, le dio un codazo al semidiós y regresó para hacerle compañía a su hermoso omega embarazado.
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