No pasó mucho tiempo antes de que Thor regresara como había prometido. No tenía ningún asunto pendiente en la tierra, solo proteger al “valeroso omega embarazado” como lo había prometido.
Tony tuvo que adaptar otro piso por debajo del de Bruce, Bucky y Nat para que Thor y Clint pudieran quedarse en la torre. Cuando les propuso compartir apartamento ellos no se opusieron, aunque tampoco se veían muy cómodos con la idea. Sobre todo, Clint.
Las semanas pasaban y Tony registraba su cuarto mes de embarazo en una pequeña pizarra donde llevaba su control. Acarició su vientre un poco abultado sonriendo, su bebé comenzaba a notarse y todos estaban emocionados, o al menos los que consideraba su familia: Steve, Nat, Bruce y Bucky.
Después de su chequeo mensual, salió de la habitación donde tenía su equipo de seguimiento para acompañar a la doctora Palmer a la salida. Al girarse de nuevo, vio que sus amigos lo observaban expectantes desde la cocina.
— ¿En serio es tan interesante mi embarazo como para que estén todos tan al pendiente? —Preguntó acercándose a ellos.
—Bueno, somos algo así como… ¿una gran familia? —Insinuó Bruce con algo de duda.
Su amigo confirmaba sus pensamientos, eran tan cercanos desde niños que si Bruce estuviera embarazado provocaría el mismo efecto; sin embargo, la presencia de Thor y Clint seguía siendo un poco extraña y a veces los hacían sentir incómodos. A todos menos a Nat, ella parecía tan cómoda teniendo más gente alrededor.
—A parte de que Steve dejó muy claro que debíamos quedarnos a cuidarte —mencionó Clint con un encogimiento de hombros.
Todos le dieron una mala mirada. En ese momento Steve y Bucky habían salido por una misión pequeña donde no se llevarían ni un día. Todos los demás se habían ofrecido a quedarse con Tony, inclusive Thor y Clint, por mucho que este último se quejara.
—Por algo les asigné un apartamento, ¿saben? No es necesario que estén pegados de mí todo el día —reclamó colándose entre Bruce y Nat deseando que Thor y Clint entendieran la indirecta y los dejaran solos.
Desde niño nunca fue bueno para compartir sus cosas, menos sus amigos y todavía menos si se trataba de Nat y Bruce.
—Jamás me apartaría de un omega tan valioso como tú —mencionó Thor acercándose para acariciar su pequeño vientre con tristeza—. Eres tan sensual, de verdad que de haberte conocido antes te hubiera llevado a Asgard conmigo.
Nat tomó la mano de Thor torciéndola de tal forma que se escuchó crujir los huesos del semidiós, quien ni siquiera se inmutó por la agresiva actitud de la alfa.
—Nunca he permitido, ni permitiré que nadie se le acerque a Tony mientras no sea Steve —gruñó ella doblando más la mano de Thor, él sonrió ante el reto expulsando sus feromonas, Nat respondió haciendo lo mismo.
— ¡Esperen! —Pidió Bruce en voz alta soltándose de Tony y poniéndose en medio de ambos territoriales sujetos—, no les gustaría que Steve llegara, viera el enfrentamiento y los echara por marcar territorio en un lugar indebido.
Nat se relajó de inmediato y atrajo a su omega por la cintura. Bruce, quien parecía entender lo que su alfa quería, se agachó para dejarle el cuello al descubierto y ella pudiera besar su marca.
Thor los miraba con una ceja enarcada. Parecía que era la primera vez que en realidad se fijaba en Bruce.
—Entonces mis sentidos no me engañan —mencionó el sorprendido semidiós—, ¿de verdad tienes dos alfas?
Bruce levantó la vista viéndose avergonzado. Nat solo entrecerró los ojos y contestó por él.
—Bruce es especial —explicó acariciando el rostro de su omega quien sonrió de vuelta—, tuvo un accidente donde se hizo muy fuerte. Al principio no se podía controlar, Bucky y yo tuvimos que marcarlo para ayudarle a manipular todo el poder almacenado en su cuerpo. Ahora es capaz de controlarlo y aun así nos sigue aceptando como sus alfas.
Bruce se mantuvo en completo silencio mirando con intensidad a Nat. Poco después se sacudió las manos de su alfa y la abrazó por detrás escondiendo la cara en el cuello de ella. Nat liberó un poco de su aroma acariciando el cabello de su pareja. El efecto relajante también llegó a Tony, quien se recargó en su amiga aspirando ese aroma protector. Ella colocó una mano en su hombro y lo atrajo, como si fuera una madre protegiendo a su pequeño.
— ¿Pero no es extraño? —Preguntó Thor curioso, parecía genuinamente curioso, como si de verdad ignorara el tema— ¿Cómo funcionan en la cama?
Clint se carcajeó a la vez que Bruce gemía angustiado. Si algo se sabía era que en la época de celo de Bruce eran todo menos silenciosos y nadie se perdía detalle de esas noches calurosas.
—Bueno… cada quien toma su turno —mencionó Nat pensativamente.
—Vamos, Nat —la animó Clint con una sonrisa traviesa—, sé más específica, cuéntale cada detalle cómo me lo has contado a mí.
Bruce se separó de su alfa viéndose ofendido. Balbuceó algunos reclamos antes de salirse muy enojado de la cocina y convertirse en Hulk. Tony quiso salir para ayudarlo a tranquilizarse y evitar la destrucción del apartamento; sin embargo, Nat lo tomó por la cintura sin dejar de mirar a su pareja quien se dejó caer frente a la televisión encendida de la sala refunfuñando y cruzándose de brazos. Al parecer, Hulk, realmente había dejado de ser una amenaza, podía controlarse por él mismo.
Tony se relajó dejándose abrazar y acariciar la cabeza por su amiga.
—Me gustaría saber los detalles —pidió Thor expectante mirando impresionado a la gran bestia que seguía quejándose frente al televisor.
—Cuando Bruce está en celo busca a uno de los dos primero, depende mucho de su estado de ánimo —susurró ella mirando a Thor—. Si se siente sensible o triste me busca a mí; en cambio cuando está molesto o se siente agresivo, busca primero a Bucky y después va por quien le falta.
Thor volvió a mirarla sorprendido.
— ¿Por qué de esa forma?
—Yo suelo ser más gentil y amorosa con él, mientras Bucky es más duro y explota su cuerpo hasta exprimirle cada gota de sudor.
—Impresionante —susurró Thor desviando la mirada de nuevo hacia Hulk— ¿y qué pasa si el omega se convierte en eso? —Señaló al gran sujeto verde.
—Primero debemos calmarlo con nuestro calor, aunque Hulk siempre nos reclama que preferimos a Bruce.
— ¿Nunca lo han intentado con Hulk? —Tony no pudo evitar preguntar ahora que estaban hablando del tema, pues siempre le causó curiosidad y Bruce no tenía muchas memorias cuando Hulk se apropiaba de su cuerpo.
—Claro que sí —respondió Nat en voz más baja—. En una ocasión entró en celo cuando hicimos un pequeño viaje para investigar una de las bases de Hydra. Bruce no aguantó la furia de la bestia y al convertirse, Hulk, no se dejaba controlar por nuestras voces ni feromonas, nos pidió que calmáramos su fuego y no el de Bruce.
Se quedó un momento en silencio cuando Hulk se puso de pie, caminó frustrado por la estancia y volvió a dejarse caer frente a uno de los ventanales desde donde se podía apreciar la gran ciudad.
— ¿Y qué hicieron? —Incitó Thor.
—Hicimos todo lo posible por tomarlo. Dejé a Bucky intentarlo mientras yo los cubría con mi aroma para ayudarlo a tranquilizarse. Aun así, Hulk se desesperó tanto que terminamos heridos por sus movimientos bruscos, finalmente nos vimos obligados a morderlo para adormecerlo y así pudiera regresar Bruce… fue algo muy difícil —admitió Nat con el ceño fruncido.
Clint emitió una risa suave, la cual, se extinguió cuando Nat le echó una mirada cautelosa, parecía que había algo oculto en la historia.
—Y ustedes como alfas, ¿no les causa conflictos que otro tome lo que te pertenece? —Volvió a cuestionar Thor, una pregunta muy lógica, Tony también se sentía muy curioso por saber.
Nat sonrió atrayéndolo un poco más cerca, Tony ya se sentía un poco adormecido por las caricias de su amiga.
—No, nunca hemos tenido conflictos de territorio. Bucky y yo siempre nos gustamos y no negaré que siempre tuvimos… algo.
Tony la miró con el ceño fruncido. Ahora todo cuadraba, desde la adolescencia y siempre que estaban todos juntos, Bucky y Nat desaparecían un rato. Al parecer se escabullían para “hacer sus cosas”.
El sonido de una nave aterrizando y después el ruido del acceso a la pista de aterrizaje abrirse, los dejó a todos callados. Un momento después, Steve, entró a la cocina, por lo que se soltó de Nat y se fue a los gruesos brazos abiertos gustosos por levantarlo del piso y besar su quijada haciéndolo reír.
En cuanto fue depositado en el piso de nuevo, vio a Bucky mantenerse por fuera de la cocina mirando a Hulk, quien se acomodó en el piso para darle la espalda.
— ¿Qué le hicieron a mi bebé? —Habló Bucky indignado mirando acusadoramente a Nat— ¿Por qué está tan enojado?
—Nat estaba platicándole a Thor los detalles de su vida s****l —respondió Clint con una gran sonrisa.
—Qué mala eres —recriminó el soldado—, sabes perfectamente que a Bruce no le gusta hablar de su vida íntima.
— ¡Tú también hacerlo! —Rugió Hulk parándose y mirándolo con intensidad— ¡Hacerlo con Steve!
Bucky suspiró derrotado y se acercó a toda prisa a su omega, a la vez, Nat lo siguió de cerca.
—Tú también hablas de estos temas con Tony —señaló Bucky acariciando uno de los enormes brazos de la bestia.
— ¡Hulk, no! ¡Bruce hacerlo! —Respondió el gran sujeto tomando a Bucky por la cintura y acercándolo a su gran rostro para frotarse contra el torso del soldado.
— ¿No hay cariño para mí? —Preguntó Nat acercándose un poco más— ¿Nos dejarías hablar con Bruce?
—No —masculló Hulk—, antes ver a omega embarazado.
La bestia se puso de pie dejando caer a Bucky con brusquedad y se acercó a la cocina. Clint y Thor se hicieron para atrás, en cambio, Tony, quien se sacudió a su alfa, se acercó para que Hulk pudiera olfatearlo. El gran sujeto se agachó y frotó la inmensa nariz en su vientre.
—Oler a rosas —suspiró Hulk antes de empezar a cambiar hasta que Bruce apareció hincado frente a Tony completamente desnudo y jadeante.
Nat le tendió una bata de laboratorio y Bruce se la puso a toda prisa luciendo avergonzado. Ella le ayudó a ponerse de pie, aunque se sacudió la mano y se apoyó en Bucky.
—Vamos, cariño, no puedes seguir molesto conmigo —musitó Nat pegándose a él y acariciando su espalda.
—Al menos Bucky tiene la decencia de hablar de mí a mis espaldas.
Clint y Thor se acercaron al pequeño círculo donde cada alfa acariciaba a su omega. El semidiós suspiró nostálgico.
—Ahora es cuando más quisiera tener un omega —todos voltearon a verlo con atención—, o un beta, para mí es igual.
Thor volteó a ver a Clint viéndose divertido. El agente enarcó sus cejas y salió de la cocina como si quisiera sacudirse la incomodidad.
—A mí no me mires, no estoy disponible —dijo Ojo de halcón marchándose del apartamento y azotando la puerta tras él.
Todos rieron antes de continuar con sus pláticas, centrándose en la misión que Steve y Bucky cubrieron esa mañana y eventualmente dejaron a un lado la vida íntima del peculiar trío.