Antonio se levanta del suelo, limpiándose la sangre q le goteaba del labio por el golpe que recibió. Mira hacia todos lados, desesperado, en busca de Madeleine. Nota algo extraño, los árboles no crecen desde el piso, sino que salen del techo de la cueva, como si hubieran crecido en la superficie y continuaran su camino hasta las profundidades. Se prepara para trepar por uno de ellos y tener una mejor vista del lugar, cuando su espalda le juega una mala pasada. El golpe de la pantera cuando cayó encima suyo le dejó un dolor insoportable, díficilmente podía mantenerse en pie. –Tengo q sacar fuerzas, Madeleine me necesita –piensa. Busca a su alrededor algunas ramas y hojas, prepara unas vendas con ellas y las amarra con enredaderas negras que de las plantas colgaban. Se las ajusta al pech

