Pupe abrió apenas los ojos. Entraba luz por la ventana y poco a poco comenzaron a llegar las imágenes de la noche anterior. Intentó moverse pero sentía que le dolían hasta las pestañas. Miro al hombre dormido a su lado, debía reconocer que era hermoso. Las pestañas largas, la nariz recta era perfecta. El rostro masculino de mandíbula cuadraba, la piel oscura en contraste con la suya y su cuerpo inmenso. Un solo brazo de el parecía un muslo de Pupe.
Necesitaba ir al baño pero no sabía cómo iba a levantarse. Parecía que la había violado un batallón pero a pesar de la droga que le habían dado, sabía que solo había sido ese hombre. El también habría ordenado que la drogaran? Se recordó suplicándole tantas veces a lo largo de la noche que la penetrara, y se sonrojó. Bueno, finalmente había perdido la virtud, la virginidad, la inocencia...por un momento se sintió derrotada y una lágrima cayó por su mejilla. Se sentía ultrajada. Intentó incorporarse con los brazos pero era inútil. Cayó en el colchón dándole la espalda. Lo último que le faltaba, pensó, iba a hacerse ahí mismo en la cama. Algo más Pupe?
Lucas se despertó ni bien sintió un movimiento en la cama, ella estaba de espaldas. Su piel blanca ya no era impoluta. Tenía marcas rojas y se estaban empezando a formar algunos moretones. La noche fue larga, hubo un momento en que sintio que no iba a poder mantenerle el ritmo y evalúo llamar a su guardaespaldas. Pero se sintió posesivo, no la quería compartir. Por la razón que fuera esa joven había sido un regalo del cielo, y el no había llegado donde llegó desaprovechando oportunidades. Se le cruzaron unos pensamientos de la noche anterior y se puso duro.
Pupe lo sintió endurecerse a su espalda
-Por favor- susurró casi sin voz - necesito ir al baño...no puedo levantarme- dijo con un hilo de voz.
Lucas estaba cansado también, pero era más viejo y había tenido noches peores.
Pupe sintió que el hombre se levantaba y de repente se sintió alzada como un bebé.
-Rodeame el cuello con tus brazos, te llevo al baño- Pupe escondió el rostro en su hombro.
Lucas podría haber jurado que la joven se sonrojó. El la dejo en el asiento y salió a la puerta.
Pupe sintió que salían fluidos por su v****a y por su ano. Sintió que sus hombros se hundían.
Necesitaba darse un baño. Se limpio e intentó levantarse pero se cayó.
Lucas escuchó el golpe y entró rápidamente al baño, tampoco era un monstruo.
La escucho llorar con congoja la cara hundida en el mármol frío del baño. Los sollozos iban in crescendo. El se agachó junto a ella y acarició su hermoso pelo. Ella torció la cabeza y sus ojos se encontraron con los de él.
-Fuiste tu el que ordenó drogarme?-
Lucas había hecho cosas malas en su vida, no se sentía orgulloso de muchas cosas. Incluso las que le había hecho ayer. Pero nunca había drogado a nadie para tener sexo con él. El pensó que era una prostituta. - No. Sinceramente pensé que eras una prostituta, y al principio de la noche estaba un poco borracho y con ánimos de festejar. Yo no sabía...no sé bien qué pasó pero veo que no estabas informada bien de a qué te mandaron-
Pupe asintió. Las lágrimas aún caían por su hermoso rostro. Por un instante agradeció que hubiese sido el vikingo y no otro. Podrían haberla compartido entre varios hombres, podrían haberla golpeado, cortado, torturado. No era ningún secreto a voces que todo el tiempo desaparecían chicas y quedaban enterradas en algún lugar en el desierto de Nevada. Aunque "The Swan" no tenía mala reputación en ese sentido, por eso se había sentido tan feliz cuando la aceptaron. Que ilusa.
-Necesito bañarme... podrás?- hizo un gesto con su cabeza y Lucas la entendió. Se dividía entre la pena por la chica, que además pensó, seguramente no había recibido compensación económica por esa paliza s****l. Y un orgullo primitivo de macho, por ser el primero, y por haberla marcado al punto que literalmente no podía caminar. Le gustaría ser mejor hombre pero la verdad es que se sentía excitado. La joven lo ponía a mil, se sentía como un veinteañero en vez de un hombre de 37 años.
-Yo puedo llevarte al baño pero hay una condición- le dijo mientras tocaba su pene ahora erecto.
-Otra vez no, por favor no puedo...- sollozo Pupe. Si ese hombre le ponía el pene en algún agujero más la sacarían en camilla de ese hotel.
-Tranquila, no voy a cogerte por la v****a ni por tu hermoso culo- dijo mientras se lo miraba con deseo. Lucas por dentro pensó, aunque ganas no le faltaban. Pero sabía que la ninfa necesitaba reponerse sino terminarían en el hospital de verdad. El todavía no sabía cómo su cuerpo respondía, no es que no se sintiera adolorido. Perdió la cuenta de las veces que la penetró, unas siete u ocho veces. Ella habría acabado por lo menos unas veinte, quizá más antes de caer vencida por el cansancio y la maratón s****l.
La recogió del suelo, y la acomodo adentro de la enorme tina mientras la llenaba se paró frente a ella. Se agachó ya que era tan pequeña con una mano se sostenía mientras que con la otra acarició se cara. Apartó un mechón de su pelo. Con su pulgar recorrió esos hermosos labios con forma de fresa.
-Abre tu boca para mí Ninfa-. Pupe lo obedeció. El acercó su glande a los labios y hundió su v***a hasta la garganta. Los ojos de Pupe se llenaron de lágrimas mientras luchaba por respirar -Shhh tranquila solo aguanta, vas a sentir una arcada solo aguanta-. Lucas le tiró del cabello hacia atrás para hundirse más profundamente en su garganta y empezó a bombear. En determinado momento se soltó y tomo la cabeza de ella con ambas manos y se hundió sin piedad una y otra vez en su boca hasta acabar en su garganta.
Ya no le quedaba ningún agujero virgen, pensó Pupe mientras tragaba el semen.
La bañera se llenó. Era enorme como una mini Piscina. El se sentó detrás de ella y la baño como a una niña. Enjabono sus enormes pechos, y Pupe para su sorpresa se sintió excitada. Cuerpo traicionero.
-Eres muy sensible, y hoy no podemos echarle la culpa a la droga- le susurró el al oído. La toco con mucha suavidad debajo del agua y sintió que ella se liberaba nuevamente. Luego termino de lavar su cabello tan largo, maravillado.Nunca había visto algo igual.
-Y cuéntame Ninfa, como es que una chica tan hermosa y caliente como tú llego virgen a los...veintidós?-
Ella lo miro por sobre su hombro -Veintitres, y mí nombre es Purple como la canción 'Purple Rain'. Aunque todos me dicen Pupe-