Desde el alto edificio, Matías contemplaba el pequeño parque donde se encontraba Maite y Darly. Odiaba verla sonreír cuando su amigo le regalaba rosas. Agarro el teléfono y marcó a su secretaria. -Llama a Darly, lo quiero en mi oficina ahora. – ordeno. -Si señor. Rose salió y le llamó a Darly -Dar, Matías te necesita ahora. -Ya voy El ilustre caballero se despidió. -Me tengo que ir hermosa, ya no llores. Maite se levantó y se despidió con un beso en la mejilla, a la misma vez Darly la abrazo. La mirada de Maite deparó en el alto edificio, podía jurar que desde ahí Matías la observaba, y nadie le quitaba la idea de la cabeza, que ese hombre era el causante de que Darly se fuera. Este último camino a pasos firme hasta llegar a la oficina de su amigo. -Aquí estoy. Sosteniendo las g

