Maite junto a Matías y Erika, salieron a recorrer el majestuoso parque, el clima templado agobiaba sus cuerpos. -Guao, ¡que maravilla!, no puedo creer que todo esto exista – Matías rodo los ojos cuando escucho a su hermana. - Erika querida, debes explorar más el mundo y no pasar metida en el convento, terminarás siendo una monja más… - Claro que no – se defendió la joven. Recorrieron una parte del lugar, luego llegaron a una extensa llanura donde acamparon, Maite y Erika jugaban sobre el prado y Matías le contemplaba. -Ven a jugar amargado. – Farfullo al tomarle de la mano, lo llevo hasta donde se encontraban Maite y una vez ahí empezaron a jugar “el zapato cochinito", fue Erika quien se agachó a cantar y Matías cambió de pie, en la segunda ronda le volvió a tocar e inmediatamente c

