Capítulo veintitrés: Placer Mutuo Brandon Hell No sé que rayos me pasó por la cabeza, cuando la invité a venir a Atenas conmigo. Todo el viaje se lo ha pasado durmiendo y yo mirándola. Me tiene embelesado. No sé, repito, qué rayos me pasaba por la cabeza cuando la invité, aunque una parte de mi cuerpo grita «sí». Esa que ha desarrollado un favoritismo extraño por el coño de la doctora. Llevo hora y media en una jodida reunión con los duques y no me concentro. Todo el tiempo pienso en lo que sentiré esta noche cuando me meta dentro de ella. Saber que está por ahí, suelta por la ciudad comprando con mi tarjeta y al alcance de tíos que la pueden desear, me enerva. Aprieto los dientes para no gruñir en plena reunión. «No», eso no sucederá. Los guardianes tienen órdenes estrictas y

