A pesar de habernos retirado a una hora prudente del domicilio de Hilary, pudimos percatarnos que se nos había hecho tarde. En vista de que la residencia de mis padres está ubicada en una de las mejores zonas de Roma, la cual se encuentra muy distanciada del resto de la ciudad, la noche había caído al llegar al lugar.
Tras bajar del autobús tome la mano de mi pequeña, con la sonrisa que ella irradiaba en su rostro me animaba para continuar, ya que aun sabiendo que eran mis padres los que visitaría no me sentía para nada contenta. Pese a esto mi hija se percató como suele hacer con todo.
—¿Sucede algo mami?
—No Isa, no ocurre nada, es solo que estoy un poco cansada, es todo—con esa respuesta trataba de ocultarle el poco aprecio que tengo por mis padres, el cual no quería que supiera que siento por ellos.
Tocaba el timbre de la puerta cuando escuchamos la voz de mi padre desde la terraza.
— Buona será (buenas noches) Tracy y también para ti mi princesa.
— Buona será para ti también padre.
—De inmediato bajo a recibirlas.
Tal como lo indico asi fue, luego de haber abierto la puerta para que accediéramos procedimos a saludarlo, con ello él nos envolvía en un empalagoso abrazo, especialmente a Isa quien es su única nieta a la cual adora como nadie.
A diferencia de mi madre, mi padre siempre ha sido un hombre muy cariñoso, pero del resto comparte los mismos caracteres que mi madre, en especial ese que tato aborrezco de ellos, el cual es esa crítica imparable que tienen hacia mi persona.
—Padre ¿Dónde se encuentra mi madre? ¿Y Roselia? no nos recibió como debía hacerlo.
—Ambas salieron de compras, sabes cómo es tu madre con la alimentación, asi que si ella no acompaña a Roselia termina haciendo compras innecesarias.
—Eso es porque ya esta mayor padre, deberían buscar otra empleada de servicio.
—Para nada, ella aun quiere trabajar con nosotros, además, es de nuestra entera confianza.
—De acuerdo, si tú lo dices,
—Vayamos a la terraza mientras llegan, allí tengo bebidas para que se refresquen, en especial el delicioso jugo de maracuyá que a mi nieta le agrada.
—¿De veras abuelo, lo tienes para mí?
—Todo lo que sea para mi preciosa nieta —con esas palabras la tomo de la mano y subimos a la terraza como indicaba.
Mientras Isa contemplaba la hermosa naturaleza que alberga la propiedad de mis padres al mismo tiempo que degustaba su bebida, mi padre y yo empezábamos una conversación.
—Que sorpresa tan maravillosa que hayan venido por aquí, hacía tiempo que no nos visitabas, hasta habíamos planeado tu madre y yo ir a tu departamento para ver a Isa.
—Sí, y siento no venir más seguido, he estado ocupada.
—Ya nos enteramos del divorcio Tracy, tu madre se comunicó con Paolo y él se lo menciono. ¿Porque nos ocultaste eso? somos tus padres
—Preciso por eso, porque a pesar de lo que son me critican por todo, por eso se los ocultaba, pero ya que lo saben, pues si, sucedió, Paolo y yo nos separamos.
Tras saber esa noticia de mis labios, exhalo un largo suspiro al mismo tiempo que contemplaba a Isa con esa expresión que denotaba tristeza.
—¿Cómo le está afectando a nuestra nieta?
—Para la edad que tiene lo maneja muy bien...
—Federico, compre… ¡Mi querida Isa, estas aquí! —vocifero mi madre muy emocionada al ver a su nieta—. Y tú también estas aquí hija, ¿Cómo has estado?—con ese insípido saludo se aproximó hacia mí, reflejando en ese abrazo que brindaba la escaza alegría que le producía mi presencia.
—Estoy bien madre e Isa también.
—No lo creo, solo mírate, luces más delgada y mi nieta igual, no me negaras que estas teniendo fuertes problemas económicos, ¿cierto?
Ante su incomodo comentario la observe con enojo, sentir que como pude disimule al percatarme de la presencia de Roselia, empleada que tras haberme saludado le indique que llevara a Isa a otra zona de la casa, evitando de esa manera que pudiera notar las reacciones y comentarios de mis padres.
Por fortuna Isa y ella solían llevarse muy bien, por ello me sentía tranquila de que estaría en su compañía. Sin embargo, de forma inmediata escuchaba los reproches de mi madre.
—¿Porque enviaste a mi nieta a otra zona de la casa? quería estar más tiempo con ella.
—Madre, me parece que tu comentario estuvo de más y no estuvo bien que lo hicieras delante de Isa.
—Pero es la realidad Tracy, tú e Isadora están bajas de peso.
—Nunca hemos sido de tener mucho peso, lo sabes…
—¡Es suficiente!, paren de discutir ustedes dos, Tracy, si nos visitas es porque ocurre algo ¿no?
—Si padre, pero no es lo que tú y mi madre se imaginan, vine porque necesito de ustedes, en vista de mi labor en la escuela donde trabajo pido que por favor recojan a Isa cuando no pueda hacerlo.
—¿Trabajo?¿De qué hablas? sabemos por Paolo que hace mucho que no tienes, solo permaneces en el computador escribiendo todo el día.
—No es cierto, mañana pretendo ir a mi antiguo lugar de trabajo para retomarlo y digo antiguo porque ser escritora también es un oficio como cualquiera madre.
Como si no comprendiera mis palabras, negaba con la cabeza para aproximarse a los barandales que bordeaban la terraza.
—Hija, la intención no es discutir sobre ese tema porque sabes nuestra opinión, pero si a lo que vienes es a eso, cuenta con nosotros, sabes que lo que sea por Isadora lo haremos.
—Gracias padre y como no quiero incomodarlos más con mi presencia, nos marchamos, iré por Isa.
—Nada de eso Tracy, al menos quédense para cenar —mencionaba mi madre quien se encontraba nuevamente admirándome—. Si no deseas hacerlo por ti, aunque sea hazlo por tu hija, sé que no estás bien y no solo me refiero a lo económico, pero no diré mas, excepto lo que es una realidad, por tu culpa la relación que tenías con Paolo se terminó, tu fracturaste todo.
Teniendo presente que diría esas palabras debido a que de acuerdo a su lógica Paolo fue una luz en mi vida ya que según su visión no soy más que la eterna obscuridad, esa sin una antorcha que muestre mi norte ni nada parecido, me abstuve de pronunciar algún comentario, solo baje de la terraza y fui hacia donde estaba mi hija, la cual se encontraba en una habitación con muchos juguetes que mis padres habían adquirido para ella.
—¿Te diviertes Isa?
—Sí, pero ya quiero volver a casa.
—Lo haremos después de cenar, tu abuela me dijo...
—Le acabo de decir a tu madre que cenaran con nosotros, hice tu platillo favorito.
—¿Ñoquis, abuela?
—Exacto mi princesa y con mi salsa especial.
—¡Qué bien, comeré ñoquis en salsa de champiñones, será delicioso!
—Sí, que alegría mi pequeña, siendo asi, ve a la mesa y espéranos, hablare unos minutos con la abuela y luego te alcanzamos.
—De acuerdo, pero no se tarden—dicho eso se dirigió a toda prisa hacia el comedor, con ello mi vista se fue directo a la de mi madre.
—Quiero pedirte que evites mencionar comentarios como los que dijiste en la terraza, ya suficientes problemas tengo para que también ustedes me perturben.
—Está bien Tracy, no diremos nada ni tu padre ni yo, pero ten presente que por tu causa tu vida y la de nuestra nieta se arruino, aunque nosotros nos encargaremos de ayudar a Isa en todo lo que se pueda, lo cual también incluye el permitir que se quede con su padre y no contigo a pasar sufrimiento.
—¿Cómo puedes decir eso? ella es mi hija.
—Y él su padre, uno que por cierto fue y sigue siendo excelente, si es de que se la lleve para que tenga un mejor porvenir a su lado permitiremos que eso suceda… Es todo lo que diré, vayamos a cenar o de lo contrario se enfriara.
Esas palabras que pronunció la esperaría de alguna persona enemiga, pero no, salían de mi madre, alguien que siempre me ha visto como un ser insignificante.
Estando todos en el comedor degustando la cena que Roselia y mi madre habían preparado, preferí abstenerme de comer, sentía que si lo hacía una fuerte necesidad por vomitar lo acompañaría, por ello evite ingerir bocado.
Habiendo terminado la cena, tome la mano de mi hija asi como su bolso de la escuela para disponer a marcharnos, sin embargo, ante esto mi padre me detuvo.
—Tracy, cuando llegaron no vi que aparcaras el auto ¿En que se irán a casa?
—Tomaremos un autobús, padre.
—¿Autobús? ¿Ahora te transportas en eso?—exclamo mi madre, la cual reflejaba muy evidente su exaltación.
—Si madre, pero solo serán unos días mientras consigo dinero para el combustible.
—Lo sabía, sabía que eras muy inútil para poder con esto tu sola...
—¡Felicity! detente, cuidado con lo que dices. Me encargare de llevarlas.
—Pero Federico, no te das cuenta como lleva a nuestra nieta a la escuela y a estas horas pretende volver en un autobús.
—Cálmate, te digo que yo las llevo, además, le dejare dinero para el combustible.
—Padre no hace falta, mañana cuando empiece a trabajar pido un adelanto.
—Nada de eso, tú aceptas el dinero, asi como también que las lleve a casa.
—De acuerdo. Madre que tengas buena notte.
—Igual para ti Tracy. Isa, linda, acércate, la abuela quiere decirte algo.
Debido a su petición le solté la mano y ella fue hacia mi madre.
—En pocos días te volveré a ver mi pequeña, espero tengas buena notte y Sogni d’oro (dulces sueños)
—Grazie abuela, espero tú también lo tengas—ambas se brindaron un abrazo para luego mi hija volver a mi lado, tomándome la mano y despidiéndose con la otra de Roselia, quien también se despedía de nosotras.
Subimos al auto de mi padre y en todo el trayecto a casa no mencionamos palabra, mi hija por su parte se quedó dormida en mis piernas, conllevando que al bajar tuviera que llevarla en brazos hasta el departamento, no obstante, antes de adentrarnos en él, me despedí de mi padre por esa noche.
—Grazie padre por habernos traído, espero tengas buena notte.
—Espera hija, acepta este dinero para el combustible y lo que necesites—argumentaba con el dinero en mano.
—Padre, solo aceptare para el combustible y lo haré porque sé que si no lo hago Isa preguntara a que se debe mi rechazo hacia ustedes—con esa respuesta tomaba el dinero a su vez que el aprovechaba de sujetarme la mano.
—A pesar de como seamos contigo somos tus padres y debes permitirnos ayudarte.
—Solo ayúdenme con lo que les pedí, del resto me ocupare…
Sin dejarme terminar, el abrazo que me brindaba y el beso que me plantaba en la frente me hacían comprender que a pesar de las circunstancias podía contar con su apoyo. Seguido de ese contacto que mantuvimos subió al auto, sin embargo, previo a ello menciono que también tuviera buenas noches. Asentí con la cabeza y me dispuse a acceder a mi domicilio.
Lleve a mi hija a su recamara para luego dirigirme al balcón, estando allí podía observar a la distancia el auto de mi padre, quien iba de regreso a casa.
Aunque lo disimulara me sentí acongojada. Habían pasado rápidamente dos meses, tiempo que esperaba que fuese de ayuda para superar este amargo proceso, pero solo comprobaba que en ese transcurso todo se volvía un tormento para mí, sentía que no podía con esto sola. Justo en ese instante que me repetía esas palabras internamente, aquella voz que escuche hace un tiempo atrás nuevamente volvía a pronunciarse en ese preciso momento.
—No puedes dormir, ¿cierto? quizás los pensamientos te consumen y por eso no puedes hacerlo.
—¡¿Quién eres?¿Quién eres?!—insistía en preguntar y a la vez giraba la vista en todas las direcciones, pero asi como me percataba que no había nadie tampoco había respuesta—. ¿Estás ahí? ¿Me puedes escuchar?—aunque continuara insistiendo para que volviera a pronunciarse, era inútil, no se escuchaba nada, solo el sonido de algunos autos que todavía transitaban por las calles.
Lo único que pasaba por mi mente es que quizás estaba empezando a perder la cordura, ya que era la única explicación que tenía para esto que nuevamente me estaba sucediendo.