Emmet o número treinta como se le fue asignado, mientras estuvo en la tierra fue un joven que a pesar de ser de excelente posición económica, esto no le fue de ayuda para evitar la enfermedad terminal que poseía. Pese a esto, solía ser alguien de pocos sentimientos, llegando a ser egoísta y cruel con las personas que lo rodeaban, sin embargo, a pesar de la vida que tuvo, al fallecer se le brindó la oportunidad de redimirse debido a la actitud que tuvo en vida. Para ello le fue brindada la misión de ser el compañero de Isadora. Pequeña que a los cinco años es muy solitaria y rechazada por el resto de los niños en su escuela, llegando ser tildada como alguien extraña. Debido a ello la personalidad de esta fue acumulando diversas inseguridades y temores hacia ella misma. Por tal motivo la

