Maximiliano Sokolov El mármol del loft era ahora una escena de carnicería olía a humo, pólvora y el hedor dulce y metálico de la sangre, dejé atrás el caos mi traje de gala manchado. Mi mente ya no estaba en el protocolo, sino en la ejecución. Me dirigía hacia la salida de servicio cuando el comunicador cifrado de mi muñeca cobró vida. —Sr Sokolov responda. Mi voz era un gruñido. —Reporte, ahora. —Ainoha... la vimos, logró salir por la puerta de servicio con uno de los nuevos conductores, angel intenté alcanzarla pero no lo logró, estamos siguiendo el vehículo de seguridad, va en dirección al puerto. Un alivio frío casi paralizante recorrió mi cuerpo, ella había reaccionado. —¿Dónde están? Dame coordenadas, asegura mi vehículo. —Estamos en la... La voz de Ignacio fue

