Maximiliano Sokolov Salí del palacete de Irina, dejando tras de mí el olor a su perfume caro y la ceniza de nuestra historia. La amenaza que le había lanzado no era estratégica era un hecho, si ella volvía a respirar cerca de mi familia le demostraría quién era Maximiliano Sokolov Mis pasos eran rápidos y decididos pero al cruzar el umbral hacia la calle, el motor rugiente de otro vehículo se acercó a toda velocidad, los faros cortaron la oscuridad, cegándome por un instante el coche se detuvo de golpe. La puerta se abrió un hombre con el traje arrugado y el rostro deformado por la rabia ciega. Matías. La rata había venido a esconderse en el regazo de Irina. —¡Maximiliano! —Exclamo fingiendo felicidad al verme. Mi cuerpo se detuvo mis guardias apostados a mi espalda se conge

