―Mira, normalmente, no acepto colaboradores en mis estudios, pero contigo voy a hacer una excepción, si así lo deseas te dejo acompañarme para que seas testigo de primera mano de mi descubrimiento ―murmuró con cierta arrogancia y desconsideración hacia mi persona. ―¿Qué descubrimiento vas a hacer? ―pregunté entre sorprendida y molesta sin querer entrar a plantearle que no estaba reñida la educación con la inteligencia. ―Voy a desenmascarar el misterio de este lago como ya he hecho con otros, no hay problema grande para una mente preparada como la mía ―sentenció esbozando una gran sonrisa mientras se atusaba el pelo y se colocaba bien la chaqueta. A mí su actitud me seguía pareciendo demasiado prepotente, en unos pocos momentos me había encontrado con el polo opuesto a aquellos ciudadano

