Edimburgo, 2018 Eyleen. —¿Qué debo hacer para que entiendas que eres tú? —indagó, su mirada desesperada me suplico que comprendiera. Lo miré confundida y perdida. —¿Qué? —logré formular una palabra. Retiró sus dedos de mi mentón y apartó la mirada, se sumergió en sus pensamientos y me dejó con la duda en mi interior. Quise preguntar, pero me abstuve de mencionar cualquier palabra, ya de por sí, el ambiente es incómodo. —Nunca me he planteado la pregunta, ahora que lo pienso no sé cuántos años tienes. —dije de pronto, queriendo romper el silencio. Lo miré. —Tengo 24 años. —respondió, trate de ocultar mi asombro. —Inesperado. —murmure. —¿Por qué? —cuestionó mirándome. Maldición. —No pareces de esa edad—comenté nerviosa, ladeo una sonrisa. —. Aparentas un poco más. —Me

