2. Mi familia: Un mes antes de su llegada

1651 Words
Con mamá las cosas siempre han sido sencillas en cierto modo, es una buena mujer, es responsable, exitosa y muy hermosa, es superior a la mayoría de las mujeres que he visto en ese sentido, y aunque es casi tan hermosa como yo, no lo logra del todo porque asemejarme sería imposible para cualquier persona mortal, pero hace buenos méritos. Haca años ocurrió lo impensable. No siempre fui hijo único como la mayoría cree, yo solía tener una hermana menor que físicamente era bastante parecida a mí y en la forma de ser también se asemejaba mucho, es que yo le había prohibido a mamá hacer parte de su crianza y aún cuando me pateó cuando le dictaminé mi decisión, influí totalmente en la vida de Ariana. Seguía mis reglas, mis patrones establecidos y se podía decir que la estaba convirtiendo en la mujer perfecta, incluso usaba mi corte de cabello, lo cual le daba clase y elegancia, también era muy buena estudiante, es que eso era algo indispensable para mí, obtener buenos resultados meramente porque ser responsable ya era avaricia, así que Ariana era una muy buena chica, era preciosa, de pelo n***o lacio igual que el mío, piel pálida, alta, pero… hubo algo en que no pudo cambiar y era un defecto que tenía muy grande, el ser tan impulsiva. Dejó de seguir mis reglas cuando cumplió los trece años y se consiguió un novio que no cumplía con mis estándares, estaba muy chica para tenerlo y además, el miserable era más feo que cagar para dentro, le gustaba la música popular y conducía un maldito Mazda, es decir, no me gustaba para nada y a mis padres tampoco, le llevaba tres años y era de muy dudosa reputación, pero por más que hablaron con ella, de que esperara al menos tres o cuatro años más para salir con alguien nunca hizo caso, no cedió, era igual de terca que yo y este fue tal vez mi error, el volverla así, tan decidida que solo su voluntad se debía cumplir sin importarle el resto. El día de la tragedia fue en su cumpleaños número catorce. Ariana invitó a sus amigos de la escuela a la casa e hizo una enorme fiesta, la cual traté de arruinar a toda costa porque trajo a mucha gente puerca que podrían contaminar el ambiente, pero mis esfuerzos de sabotaje no sirvieron y dio la fiesta a como de lugar. Su novio, ese infeliz llevó licor a más no poder y todos bebieron, ella lo hizo siendo tan niña y nadie pudo detenerla, mamá no estaba, papá estaba jugando en su computadora y solo yo estuve presente tratando de controlar todo y pateando a todos a mi alrededor, pateé como a ocho niños de noveno, pero eso no importaba, estaban ebrios y cuando uno de ellos se desmayó en el baño, lo saqué a rastras y tiré su c*****r en el patio, pero luego despertó y tuve que recoger las bolsas de basura donde iba a tirarlo, pero perdí mucho tiempo con él y cuando regresé Ariana se había ido con sus amigas y su novio. No supimos de ella por más que lo intentamos, primero yo las primeras horas y luego mis padres se unieron. Hicieron la denuncia cuando llegó la medianoche y no regresaba, lo cual no era usual en ella, algo debía haber pasado. La buscamos por todo el vecindario, pero no aparecía, lo cual nos tenía desesperados a todos. Buscamos toda la noche por vecindarios cercanos, pero no la hallamos por más que hicimos todo lo posible. La policía llegó a la casa a la mañana siguiente cuando planeábamos salir de nuevo a buscarla, pero… no fueron a la casa para ayudarnos a buscar, no… nos dijeron que habían encontrado dos autos accidentados en la vía al mar, con siete menores de edad adentro, gravemente heridos. Tuvimos que ir a la clínica, donde no supimos nada hasta horas después que se confirmó que era ella y sus amigos, pero… ese mismo día, a la tarde, el cuerpo de Ariana no soportó todos los traumas que recibió, ella iba de copiloto, sin cinturón de seguridad y su cuerpo salió desprendido del auto ante el choque, el auto que iba detrás con sus amigos también colisionó y a las 13:02pm del 4 de octubre del 2004, mi hermana fue declarada muerta, lo cual fue algo devastador y que nos jodería a todos por dentro, pero no como a mi madre, con ella esto fue algo terrible que se llegó a convertir en obsesión. Nunca superó la perdida de Ariana, no sabía como manejar el dolor y un año después tuvo una idea por una serie de televisión en que una familia adoptaba y de allí surgió esa horrible idea, quería adoptar a una niña, lo cual papá no quería y yo sí que menos. Ariana no es como si se pudiese reemplazar, alguien como ella era imposible de superar, pero… esa era su meta ahora y no iba a descansar hasta lograr su cometido. —¿Sabes los rumores que dicen? He escuchado que adoptar da cáncer de pulmón, dicen que reduce la esperanza de vida y que hace que se caiga todo el cabello, puedes quedar calva como una mano, no vas a querer parecer luego un dedo, ¿o sí? —le dije a mamá mientras desayunábamos y ella me fulminó con la mirada. —Cariño, ¿de dónde sacas tanta babosada? —No son babosadas, ¿quieres tener cáncer? ¿quieres que a todos nos de gangrena por tu idea? —Adoptar no da cáncer. —No, pero sí da ébola y estreñimiento. —¡Claro que no! —Nunca estoy de acuerdo con Santiago, es cierto que siempre dice babosadas, pero tiene razón. No creo que sea buena idea adoptar, puede ser catastrófico y es costoso —dijo papá y lo incendié con la mirada. —Si usas el argumento del costo pierde la validez cuando solo esta mañana compraste unos tenis de camaleón más feos que no cagar en tres días y que costaron casi un millón de pesos —me quejé y él me miró enfurecido. —¡Eran de edición limitada! —Cuando te descuides, te lo juro que los vendo por sss. —Lo haces y te lo juro que te castro, te quito los testículos y me hago un collar con ellos. —Claro que no papá, ¿imagina a un presidente sin testículos? Debo tenerlos para mi mandato, no puedo ser el primer presidente hombre sin huevos de la república de Colombia. —Cállate y deja mis tenis en paz. —¿Al menos los puedo pintar? —repliqué y mamá nos mandó a callar a ambos de un fuerte grito y no tuvimos otra opción que hacerlo, siempre se debía cumplir su voluntad y a ella le tengo mucho respeto. Al estar tan enojado, preferí salir al patio con mi carpeta para seguir con mis planes que era lo único que podía calmarme en momentos como ese «a excepción del lago» y además, Lucio me había enviado un mensaje de texto diciéndome que venía a casa junto a Emanuel porque como no habían acatado mi pedido del día anterior, buscaban reivindicarse como fuera y cuando salí, estaban allí sentados porque como Lucio vive detrás, siempre se saltan por la pared del patio, pero pronto no van a poder hacer esto porque planeo adquirir cinco perros pitbull que sepan pegar palizas, intimidar e incluso les enseñaré una que otra palabra para ofender a mis muchos enemigos, que relataré más tarde, mi larga lista negra. —Ayer no vinieron y los estuve esperando—me quejé mientras me sentaba en una de las sillas y Emanuel abrió una cerveza por mí, lo miré anonadado—.¿En serio compraste cervezas? ¿tú? —Sí, ¿qué tiene de extraño? —preguntó y tanto Lucio como yo nos miramos extrañados entre sí. —Emanuel, la última vez que compraste algo para nosotros tenías como cuatro años y fue porque yo te di el dinero para las palomitas. Tú no gastas. —Es cierto, también se me hizo extraño. Eres el ser más cují que conozco y con mi mamá es mucho decir —dijo Lucio y Emanuel lo miró enfurecido. —Oye, bueno… admito que no las compré, me colé en tu casa y las traje para que creyeran—admitió el infeliz y lo fulminé con la mirada—. Pero lo que cuenta es la intención. —Mmm, bueno omitiendo la invasión de propiedad del hombre aquí presente, le escuché un rumor a mi madre que no sé si sea cierto —dijo Lucio y lo miré de reojo. —A ver. —Como mamá es trabajadora social, está ayudando a tus padres en un proceso de adopción y al parecer van a aprobar, cumplen con los requisitos y como tú eres de esa manera, creí que sería mejor decírtelo directamente antes de que te diera una crisis emocional y acribillaras a tus padres. —Yo sabía de sus intenciones, pero no que… habían iniciado ese proceso a mis espaldas— dije y me puse de pie, me miraron desconcertados entre sí y sentí mi rostro arder del enojo—. Esto es una traición, ¡están conspirando en mi contra y no lo voy a permitir! —Oye, cálmate, que eso no es para tanto— dijo Emanuel mientras terminaba de beber su cerveza, pero por la forma en que lo miré prefirió rodar los ojos. Casi atravieso su cabeza con mi mirada. —Oye tú, decídete. ¿Estás conmigo o contra mí? —Mmm, si me das más cerveza ahora mato a quien me digas. —Hay que esperar en silencio. Necesito ver a quién van a escoger y apenas sepa su nombre, esa será su sentencia de muerte.
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