Gianni caminó hasta la entrada de un edificio destartalado cuyo interior se notaba en dado caso que solamente vivían viciosos y adictos.
Entonces dobló a la izquierda dando a un larguísimo pasillo de apariencia macabra a duras penas iluminado por una luz mortecina empeorando aún su aspecto.
Llegó al departamento 101 y llamó a la puerta y un hombre de apariencia temible asomó tras ella.
Al ver a Gianni le dedicó una mirada hosca.
- Hola Matteo. Necesito que hagas algo para mí.
Le dijo el joven dedicándole una sonrisa burlona.
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Lorraine inmediatamente negó al ver fotografías de decoraciones para utilizarlas como ideas inspiradoras para su boda.
- Es demasiado... Ostentoso. ¿No tendrás algo más... Sencillo?.
Le preguntó a Nicole.
La mujer torció la boca claramente exasperada.
- ¿Exactamente que es lo que quieres?.
Le preguntó totalmente harta de ella.
Lorraine se dio cuenta que desde que había llegado aquella mujer, ésta en cuestión la miraba de arriba a bajo preguntándose ¿Que demonios había visto Atlas en ella?.
Lorraine se sorprendió bastante al ver a la despampanante mujer descender de la camioneta de Atlas.
En toda ella se desprendía un aura de sofisticación total y buen gusto.
Pero, lo que más le inquietaba de Nicole, era la manera en que miraba a Atlas.
No como otras chicas que se mostraban asombradas y deslumbradas ante él, si no que en cambio ella le miraba con... Lujuria.
De hecho, Lorraine reparó en que Atlas y Nicole se veían increíblemente bien juntos, como si el lugar de cada uno de ellos estuviese correctamente destinado para estarlo.
Sus ademanes elegantes, el tono seductor de sus voces, la mirada penetrante y temple seguro.
- Bueno... Me imaginaba celebrar la recepción aquí en los jardines.
Cómo podrás ver, el lugar es precioso y pues... Me gustaría que solamente se agregaran más flores.
Quiero flores blancas por todas lados... Y que todo sea bastante... Aesthetic...
Explicó ella con calma.
- Aesthetic...
Repitió Nicole tomando nota mental.
- Sí, como entre el estilo Coquette y Vintage.
Estamos en el campo, soy de New York y lo último que quiero ver en mi boda es ese glamour citadino y pretencioso al que estoy acostumbrada.
Giulio y yo tenemos muy malos recuerdos de América, lo único que nos interesa es... Pasarlo bonito.
Explicó Lorraine.
Nicole asintió interesada en aquella historia, quería conocer más a Atlas a a traves de Lorraine.
- Bien. Así será, al menos ya me diste una idea donde partir.
La música ya la tengo, solo falta elegir el servicio de catering.
¿Cuántas personas están invitadas?.
Sondeó ella.
Lorraine sonrió.
- Pues no muchas la verdad, yo no tengo familiares aquí, mi tío Will y su esposa e hija vendrán, así que de mi lado solo serían como seis invitados.
Explicó riendo ella.
Nicole frunció el ceño confundida.
- Las familias italianas suelen ser bastante grandes, así que deberías contemplar cuánta gente vendrá por parte de tu novio.
Le informó ella.
Lorraine asintió.
- Bueno... No tengo idea.
Respondió ésta.
- Debería preguntarle a Giulio personalmente cuántos invitados tendrá él.
Le dijo Nicole.
A Lorraine no le gustó el tono que la mujer utilizó para decir "personalmente".
Por primera vez Lorraine se sintió insegura.
- Eh... Si.
Logró responder.
- ¿Ya tienes maquillista? Te recomiendo no hacerte cambios de looks demasiado llamativos y radicales.
Usualmente no sale bien la cosa cuando la novia decide innovar con algún look en tendencia.
En estos casos, es mejor ser conservador.
Explicó Nicole.
Lorraine asintió.
- Y también te recomiendo hacer dieta para bajar esos kilitos de más, por lo regular las que están próximas a casarse tienden a comer más por la ansiedad.
Por ende cuando llega el tan esperado día, no les cierra el vestido.
No querrás que te pase eso ¿O si?.
Cuestionó la mujer.
Lorraine frunció el ceño perpleja, puesto que su peso jamás le había sido relevante hasta ese momento.
Entonces se preguntó si estaba pasada de peso y era por eso que aquella delgadisima mujer le había hecho aquel comentario.
- Supongo que no.
Reconoció Lorraine quien acababa de desbloquear una inseguridad.
Nicole sonrió satisfecha.
- Excelente. Me pondré a investigar sobre que clase de gastronomía quieres que se sirva en el banquete.
Le dijo ella.
- Comida típica italiana, de eso no hay duda. Quiero que la gente que venga se sienta cómoda comiendo lo que ellos ya conocen... Y respecto al pastel... Que sea sencillo pero grande.
Respondió Lorraine.
Nicole asintió.
- ¿Cómo conociste a tu prometido?.
Preguntó Nicole de repente.
- Eh... Bueno, él me arrolló con su auto y bueno... Supongo que le gusté, así que se ofreció a llevarme a casa, y luego nos topamos en una fiesta de supermodelos, mi mejor amigo era novio de uno de ellos... Así que me invitó a aquella reunión.
Me topé a Atlas ahí, el me invitó a cenar y después empezamos a salir.
Nos fuimos a vivir juntos y desde hace poco más de un año seguimos viviendo juntos.
Explicó Lorraine omitiendo todo lo que tuvieron que hacer para poder estar unidos hasta la fecha.
Nicole se sorprendió bastante al enterarse de que Atlas fue el que estaba interesado en aquella muchacha desde el principio y no al revés.
"¿Pero que le vió a esta chica tan ordinaria?"
Se preguntó Nicole.
- ¿Usualmente cuáles son tus gustos?. ¿Que te gusta hacer?.
Sondeó ella.
- Pues... Harry Potter, BTS, Mareux, El señor de Los anillos y leer muchísimo.
Leo hasta los instructivos de las cosas o las etiquetas del shampoo...
La información nutrimental de las cosas y los ingredientes...
Leo todo de todo, sobre cualquier cosa de cualquier tema.
Respondió Lorraine con sinceridad.
Nicole permaneció muda al percatarse de lo extraña que era la muchacha.
- ¿Y como es Giulio? ¿Que intereses tiene? ¿Cuales son sus gustos?.
Necesito conocerlos a ambos para saber cómo planear todo de manera más íntima.
Lorraine sonrió.
- Bueno... A él le gusta todo lo que a mí me guste. Punto.
Respondió Lorraine.
Nicole la miró pasmada.
- Eso es algo bastante ególatra ¿No crees?.
Preguntó.
- Bueno... Es que es la verdad. Pero de sus gustos personales, le gusta todo lo triste, y que tenga que ver con los idiomas, negocios e inversiones.
De ahí en fuera, sus gustos de hicieron afines a los míos por qué el intentaba agradarme.
Él... Ha tenido una vida complicada.
Así que, en resumen... Le gusta lo que a mí me gusta y ya.
Expuso Lorraine.
Nicole asintió a cada palabra de la chica.
- Bueno, supongo que ahora tengo que preguntarle a él que quiere que haya en la boda.
Muchas gracias Lorraine por tu tiempo y estamos en contacto.
Le informó Nicole para luego ponerse de pie y estrecharle la mano.
Lorraine sonrió y le devolvió el gesto.
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- Pues... Todo lo que ella decida me parece perfecto.
Si quiere flores, consigue todas las flores de Europa.
Y si quiere que la recepción se haga aquí, pues me parece perfecto.
Si quiere comida italiana también me parece bien.
A mí me gusta lo que a ella le guste... Y me disgusta lo que a ella no le guste.
Así que... Si ella dijo que aesthetic y Coquette o vintage a mí me parece bien.
Le dijo Atlas a Nicole.
La mujer se quedó pasmada, fue entonces que cayó en cuenta de que Lorraine no estaba siendo narcisista ni mucho menos egoísta.
- Tú haz lo que ella te pida, solamente quiero que ella esté cómoda y feliz.
Respecto a mis invitados, mi familia es grande y también el número de mis contactos cercanos.
Asi, abre la lista para trescientas personas o tal vez trescientas cincuenta.
Le dijo Atlas.
- Okay...
Se limitó a responder Nicole.
- Eso si, asegúrate de que haya muchísima comida y buen vino. Por si acaso serviremos el que produce mi familia , también quiero que cada mesa tenga una enorme tabla de quesos y carnes frías.
Le pidió Atlas sin dejar de sonreírle.
- Vinos y quesos...
Anotó ella.
- Quiero también que me ayudes a meter dos caballos a escondidas en la fiesta, le voy a regalar a Woods unos.
Las caballerizas están vacías...
Pero que no se entere.
Te pagaré extra por ayudarme con eso, quiero darle algo más que una Porsche.
Le informó el joven bastante entusiasmado.
Nicole sintió como la envidia la empezaba a invadir.
- Ya quiero ver la cara de Woods cuando se entere de que la voy a llevar de luna de miel a China y Corea del Sur. Ella es muy inteligente y habla mandarín y está estudiando coreano.
Por cierto, uno de mis hombres te llevará de vuelta al pueblo.
Finalizó el joven para luego despedirse de ella con un leve apretón de manos y encaminarse hacia su Ferrari.
Nicole no podía creer la suerte que tenía Lorraine.