Durante la mañana Lorraine se percató de que en el lugar había más actividad que de costumbre, notó que habían más trabajadores y también más seguridad.
Al salir a los exteriores reparó en grandes cajas de madera con paquetes envueltos en cinta y plástico.
También en que la mayoría de hombres se hallaban armados y en definitiva el ambiente se sentía distinto.
Al pasar a un costado de la propiedad vió a Víctor dar indicaciones a Antonio, quien era de los pocos que hablaba inglés con fluidez.
Victor al alzar la vista vió a Lorraine y este se puso muy serio.
- Hola.
Dijo ella una vez cerca.
Victor se limitó a alzar la cabeza a modo de respuesta, haciendo que Lorraine le mirase molesta.
- ¿Te he hecho algo?.
Le preguntó ella.
- No, a mí no.
Le contestó Víctor tratando de no mirarla a los ojos.
Lorraine inmediatamente se cruzó de brazos y empezó a golpear el suelo con la punta del pie.
Victor decidió mirarla de una vez.
- Por si no te has dado cuenta, estamos ocupados trabajando.
Le dijo Víctor de mal talante.
- ¿Llaman trabajar a traficar dr*ga?.
Le cuestionó ella.
Victor entonces la miró exasperado.
- No es nuestra Lorraine. Es del abuelo de Giulio, ¿Ok?.
Respondió este.
- ¿Que diferencia hay? De igual manera les pagan por hacerlo.
Repuso la otra.
- El negocio ya estaba antes de que llegáramos, Giulio no tiene más remedio que acceder a participar o se le voltearan en contra las demás familias.
Y de no ser por qué ahora estamos haciendo esto, ahora estaríamos metidos en un hoyo escondiendonos de muchas personas que nos quieren ver muertos.
Ahora, si no logras entender y asimilar que esto que te rodea es tu nueva realidad, entonces lárgate a Estados Unidos y a ver cuánto tiempo puedes rehacer tu vida anterior antes de que termines conociendo al creador.
Aquí estamos a salvo, protegidos.
A cambio tenemos que hacer lo que se supone tenemos que hacer.
Atlas no está haciendo de mafioso solo por gusto, lo hace para mantenerte con vida.
Pero eres tan malagradecida que hasta le recriminaste los abusos a los que se vió obligado a sufrir.
Le dijo él cada vez más furioso.
La expresión de Lorraine se crispó al escucharle decir aquello.
- Él... ¿Te lo dijo?.
Preguntó apenada.
- No de manera consciente, estaba muy borracho cuando llegó a mi casa. Pero algo dijo mientras lloraba.
No tenía idea de lo cruel que podrías llegar a ser...
- Yo... No fue a propósito, lo dije sin querer. Es que... No me gusta todo esto.
Se defendió ella.
- Ya. ¿Y tú crees que a nosotros si?.
Atlas tal vez no te lo llegué a decir, porque intenta mostrarse fuerte, pero en realidad estamos aterrados todo el tiempo al tener que tratar con gente peligrosa.
Cuando la verdad es que todo esto lo hacemos por ti.
Atlas recibió una amenaza directa de cierta élite que estaba involucrada con lo de Jaques Mason.
Y literalmente amenazaron con hacerte cosas horribles a ti.
Fue por eso que Atlas accedió inmediatamente a venir para acá y trabajar con su familia.
Pero, Atlas me dijo que ya no quiere casarse contigo...
Ahora te repito, si te quieres ir vete... Eres libre de hacerlo, pero apenas llegues al aeropuerto lo más probable es que termines muerta.
Madura un poco y deja de actuar como una niña mimada.
Le instó Víctor para luego darse la vuelta y echar a andar con paso rápido hacia las bodegas de aceite.
Lorraine permaneció inmóvil totalmente sorprendida.
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Atlas sentía que se quería morir por el dolor de cabeza, la resaca lo tenía agonizando y se moría de sed.
Entonces se levantó de la cama y vió a Ekrem quien acomodaba unas sábanas en el interior de un armario.
- Buen día.
Le dijo Ekrem sonríendo.
- Hola... ¿Cómo llegué aquí?. ¿Y que haces tú en casa de Víctor?.
Preguntó Atlas.
- Bueno, vivo aquí desde hace unas semanas. Estoy saliendo con Víctor.
Le explicó este.
Atlas sonrió.
- Ya me lo sospechaba.
Le dijo con voz ronca.
Ekrem echó a reír.
- Si, ya nos habíamos dado cuenta.
Respondió éste.
- ¿Qué hora es?.
Preguntó Atlas mientras se ponía los zapatos.
- Son las... 10:32. Victor ya fue a tu casa para mover la c*ca.
Le informó Ekrem.
Atlas asintió.
- No se que haría sin ustedes dos. Debo irme.
Le dijo el con evidente cansancio.
- Yo te llevo, tengo que ir para allá para supervisar que todo se mueva.
Vamos.
Le instó Ekrem.
Luego de media hora se hallaban en la finca y todo el cargamento parecía estar listo para exportar.
Apenas Atlas vió a Víctor fue rápidamente a darle un abrazo muy fuerte, dejando al joven sorprendido y luego de vacilar le devolvió el abrazo.
- ¿Y eso?.
Preguntó él.
- Solo quiero decirte lo mucho muy agradecido que estoy contigo y con Ekrem.
Los quiero mucho a ustedes dos, no podría pedir mejores amigos que ustedes par de imbéciles.
Le dijo luego de soltarlo.
Ekrem se acercó sonriendo.
- A mi ya me dió mi dosis de amor.
Le dijo Ekrem a Víctor haciéndolo reír.
- Bien, voy a darme una ducha y bajo con ustedes, ya vuelvo.
Les dijo Atlas muy contento.
Victor y Ekrem lo vieron marcharse.
- Ya sabe lo nuestro.
Le dijo Ekrem.
Victor asintió.
- Y... ¿Cómo lo tomó?.
Preguntó éste.
- Bien, dijo que ya se había dado cuenta. Pero que está muy feliz por nosotros dos.
¿Crees que las cosas entre Lorraine y él se arreglen?.
Le preguntó Ekrem.
- Espero que si.
Respondió Víctor.
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Atlas se terminó de secar el cuerpo cuando entró Lorraine y al verse los dos se pusieron muy serios.
Ella se acercó a él y lo miró fijamente.
- Perdóname.
Le dijo Lorraine.
Atlas la miró unos segundos y luego suspiró.
- Está bien. Yo no debí amenazarte con casarme con alguien más.
Respondió él.
- No se justifica lo que yo te dije. Yo... Soy una estúpida.
Reconoció ella.
Atlas estiró la mano para acariciarle el rostro.
- Estábamos enojados, la gente dice cosas estúpidas cuando está enojada.
Tranquila.
Le dijo él para luego abrazarla.
- ¿Me perdonas?.
Preguntó ella mientras lloraba.
Atlas le besó la coronilla.
- Por supuesto Woods. Claro que te perdono... ¿Me perdonas por guardarte secretos?.
Le preguntó él.
- Si. Claro que sí... Sólo, ya no lo hagas. Si vamos a ser esposos tenemos que confiar el uno en el otro.
- Si.
Respondió Atlas.
- Solo... No quiero que te conviertas en un monstruo, entiendo lo que haces y por qué lo haces.
Nada más te pido que no te vuelvas esa clase de hombres malvados.
Tu eres bueno, no vayas a empezar a matar gente por qué eso sí no se si podría soportarlo, no me enamoré de un asesino.
Le dijo ella.
Atlas se quedó como piedra al escuchar aquello.
Apenas estaba a punto de contarle lo de Izan Bernardeau.
- Eh... Si.
Se limitó a responder él.
Entonces Lorraine comenzó a besarlo tras empujarle a la cama.
Ella empezó a quitarle la toalla de la cadera y luego se quitó la ropa hasta quedar totalmente desnuda.
Atlas admiró los pálidos senos de la chica y se le hizo agua la boca.
Entonces Lorraine, lentamente fue descendiendo hasta llegar a sus partes íntimas y luego de unos segundos de estarlo tocando, logró hacerle tener una erección.
Confiada sujetó con fuerza el miembr* erecto y empezó a lamerlo lentamente desde el tronco hasta el glande, haciendo que Atlas soltara un jadeo.
Así que después de unos segundos más, ella empezó a chuparlo con mucha fuerza y velocidad como si quisiera comérselo.
Atlas empezó a mover la cadera conforme la boca de Lorraine subía y bajaba.
Después de casi diez minutos el joven sentía que si seguía así, terminaría por eyacular, así que la detuvo y la sujetó del cuello.
- Me toca.
Dijo Atlas con voz ronca.
Lorraine soltó una risita y se tumbó sobre la cama.
Atlas la observó de manera analítica y luego le separó las piernas para verla mejor.
- ¿Que haces?.
Preguntó ella riendo.
- Me gusta mucho eso que tienes ahí.
Respondió Atlas con morbo.
Entonces Lorraine soltó una carcajada.
Atlas entonces se arrodilló y empezó a lamer lentamente desde la entrada de la v****a hasta el clítoris, haciendo que Lorraine gimiera de placer e intentará cerrar las piernas inconscientemente.
Pero, el joven era más fuerte y se las separó con rapidez y continúo lamiendo y succionando el clítoris sin piedad.
Mientras chupaba y succionaba, Atlas introdujo el dedo medio y el anular dentro de Lorraine para luego sacarlos lentamente y volverlos a meter con delicadeza.
Lorraine estaba vuelta loca.
- Métemela.
Ordenó ella con urgencia.
Atlas sonrió satisfecho y la penetró de golpe con mucha fuerza, haciendo que la joven soltara un grito ahogado.
La cadera de Atlas empezó con un constante y apremiante mete y saca que se tornaba más violento con forme pasaban los minutos.
Lorraine estaba tan excitada, que su v****a estaba empapada, haciendo que durante la penetración se escuchara cada vez más líquida.
Eso pareció trastornar a Atlas quien observaba todo allá bajo totalmente fascinado.
Pero Lorraine miraba algo aún más excitante, el perfecto rostro del joven con la expresión perturbada y la vista oscurecida por el morbo le hizo perder la cabeza, pero se vio superada al bajar la vista y ver el perfecto cuerpo de Atlas, su muy bien definido y trabajado abdomen contraerse a cada envestida y las afiladas lineas de la pelvis la volvieron loca.
Al cabo de unos minutos más, Lorraine empezó a sentir que le temblaban las piernas y alcanzó el cl*max gimiendo como loca.
Al verla explotar así, Atlas termino por correrse con violencia dentro de ella y luego se tumbó a su lado totalmente exhausto, jadeando.
- WOW...
Dijo ella riendo.
Atlas solo sonrió.
- Eso estuvo muy rico.
Sentenció Lorraine.
- Si... Siento que todo me da vueltas... Cómo, si estuviese drogado.
Le dijo el riendo.
- Te amo Giulio.
Murmuró Lorraine.
Atlas se giró para verla y le respondió con un apasionado beso.
- Yo también te amo.