5.

1336 Words
Lorraine se había salido de bañar y se secaba el cuerpo cuando escuchó entrar a Atlas. Se asomó por la puerta del vestidor y vió como el joven comenzaba a quitarse la ropa. Se veía agotado y preocupado por algo, entonces de un momento a otro él alzó la vista y al verla desnuda sonrió. - Perdona por no ir por ti, Víctor y Ekrem me entretuvieron bastante. Le dijo él mientras se acercaba a ella. Lorraine entonces le abrazó con fuerza y hundió el rostro en el esternón del joven. - ¿Que tienes?. Le preguntó Atlas al percatarse de que ella empezó a llorar. - ¿Confías en mí?. Le preguntó ella. Atlas la sujetó por los hombros y la separó con delicadeza, luego se sentó en la cama para quedar más a la altura de la joven y no verla desde arriba. - Claro. ¿Porqué?. Respondió él. - Dime que es lo que haces realmente. Le preguntó Lorraine. Atlas entonces palidecio. - ¿Porque?. Quiso saber. - Por que necesito saber qué es a lo que te dedicas. Explicó ella. Atlas comprendió que al parecer ella se había enterado de alguna manera. - Bueno... Soy olivarero, pero también tengo otros negocios. Mi familia tenía desde hace mucho tiempo, distintos clubes nocturnos en distintas partes de Italia. Bares y algunos casinos. De ahí viene la mayor parte de nuestro dinero...- Al ver qué Lorraine parecía esperar más información, Atlas decidió continuar- También hay otras cosas... La pr*stitución es una de ellas. Lorraine abrió los ojos sorprendida y molesta, pero antes de que ella estallara en cólera Atlas le puso la mano en la boca y continúo. - Pero no las obligamos a nada, nosotros solamente les brindamos protección y les facilitamos los clientes a cambio del treinta por ciento de lo que ganan. Son libres de irse cuando quieran a donde quieran, no nos dedicamos a la trata. Debes comprender que la pr*stitucion es uno de los oficios más viejos de la historia, con o sin mi familia de todas maneras las personas la ejercerian, con la diferencia de que se arriesgan mucho más si no tienen quién las proteja. Y... Bueno, tienes que saber que mi abuelo y mis tíos si se dedican al narc*tráfico. Pero yo no, de vez en cuando les ayudo a pasar su mercancía por aquí para que llegue hasta allá. Cómo estás vendrían siendo mis tierras, y las reglas son las reglas... Me tienen que pedir permiso para poder traficar. Se lo que piensas de las dr*gas, yo mismo he sido víctima de su consumo... Pero a diferencia de la gente que lo hace por mero gusto, yo fui obligado ¿Recuerdas?. Aún así... Eso también deja mucho dinero a mi familia materna. Le explicó Atlas. Lorraine estaba furiosa. - Y... ¿Victor y Ekrem?... Ellos saben lo que haces. Le preguntó ella. - Ellos trabajan conmigo, por qué... Ellos SABEN lo que hago. Son de hecho, mis personas de confianza. Respondió él. - Entonces... ¿Desde que llegamos, tú, Víctor y Ekrem están jugando a los mafiosos?. Le preguntó ella. - No estamos jugando a los mafiosos Lorraine. Te guste o no aceptarlo me he vuelto el líder de la mafia Italiana en este lado del país. ¿Capito?. Y si estoy haciendo lo que estoy haciendo es por nuestra propia seguridad. Solamente así, nadie nos hará daño. Tu padre es consciente de eso, ¿Por qué crees tú qué ni él ni William te han pedido que regreses a New York o a Washington?. Porque existen personas poderosas que nos quieren ver muertos, por todo lo que yo se... Estando aquí, bajo la protección de las cinco familias sicilianas y de mi gente, tanto tú, como Víctor, Ekrem y también tu padre estamos a salvo. Tu padre no puede volver a Estados Unidos, el no te lo ha dicho... Pero intervinieron su teléfono, su IP, su correo, lo vigilaban e incluso lo seguían. Todo para poder dar contigo... Porque si te hacen daño a ti... Me joderian a mi. Por eso traje a Horace, no quiero que le hagan daño y el es consciente de eso. Confesó Atlas. Lorraine lloraba. - ¿Entonces te has vuelto un criminal solo para mantenernos con vida?... ¿Volviste a nuestros amigos criminales?. Preguntó ella. Atlas la miró exasperado. - Lorraine, no actúes como una niña ingenua. Madura, sabes perfectamente en que clase de problemas estaba metido estando allá. Sabías perfectamente que conmigo no tendrías nunca una vida normal. Y yo no volví a Víctor ni a Ekrem unos criminales, ellos solitos fueron los que quisieron meterse en todo esto para ayudarme. Y también porque están ganando muchísimo dinero con todo esto... ¿Ok?... Todo esto que ves... Todos los lujos que ahora disfrutas es gracias a lo que nos dedicamos ahora. Y por si te lo estás preguntando, NO, no puedes volver a tu país. Y aunque quieras no te dejaré hacer tal cosa. Tengo tu pasaporte y tampoco mis hombres dejarán que te vayas. Le informó Atlas muy serio. - ¿Disculpa?... ¿Ahora resulta que me tienes secuestrada?. Preguntó ella boquiabierta. - No seas exagerada, nunca te he secuestrado. Digamos que por tu propio bien no puedes irte de aquí. Punto. Y no importa lo que hagas, ni Víctor y mucho menos tu padre te ayudarán a escapar. Ahora... Mi pregunta es... ¿Todavía te quieres casar conmigo?. Finalizó Atlas mirándola fijamente. Lorraine entonces se giró dándole la espalda. - Al parecer no tengo más remedio ¿O si?. Le cuestionó la joven. Atlas la miró alarmado. - No te quiero obligar a nada, es tu decisión. Repuso éste. - ¿Y que hay si te digo que ya no quiero casarme contigo?. Preguntó ella con fiereza. Atlas entonces montó en cólera. - Pues si no quieres no. Total... Habrá más de una que si quiera ser mi esposa. Respondió éste. Lorraine lo miró furiosa. - ¿Enserio?... Ay pero si eres tan arrogante. Claro... ¿Quién podría resistirse ante ti?. Se mofó ella. Atlas la miró con rabia. - Te sorprenderías bastante querida. Le respondió él con soberbia. Entonces ella a punto de la histeria le lanzó una mirada de desdén. - Claro que no, no me sorprende en lo absoluto. Al parecer sigues siendo un promiscuo. Atlas se quedó helado. - Promiscuo... Repitió él. Lorraine permaneció en silencio. - Te recuerdo que nunca he sido promiscuo Lorraine, me obligaron... Me obligaban a tener sexo con cuánta gente se me ponía en frente y podía pagar por mí. Nunca tuve relaciones consensuadas. ¡ME OBLIGARON! Desde que era un niño... ¿Sabes lo que se siente?... ¿Tener once años y ser obligado a coger con muchas personas?... ¿Crecer rodeado de pura gente enferma?... Yo no tengo la culpa de tener está puta cara y este puto cuerpo. Si me hubiesen dado a elegir ser extremadamente feo para así no ser vi*lado entonces hubiese elegido serlo. Porque a diferencia tuya Lorraine, a mí no me vi*laron una vez ni una sola persona. A mí me vi*laron cientos de veces y más de una persona. Pero que le puedo pedir de comprensión a una niña, por que eso es lo que eres. Le dijo Atlas con lágrimas en los ojos. Lorraine se sintió una basura al verle así, e inmediatamente estaba arrepentida. Asustada intentó tocarlo, pero Atlas se puso de pie y tomó sus cosas. - Vete al carajo Woods. Si no quieres casarte conmigo está bien, y si me quieres dejar no puedo detenerte. Aúnque sinceramente creo que ya no estoy seguro de querer casarme contigo. No quiero que te conviertas en la esposa de un criminal. Tu pasaporte está en la caja fuerte y la combinación es la fecha en que te conocí. Le dijo el para luego salir a toda prisa del lugar. Lorraine rompió en llanto por lo que le había dicho a Atlas y devastada abrazó la almohada totalmente arrepentida.
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